Londres, 1952. Un policía entrevista a un profesor excéntrico tras un robo en su casa. Su actitud le lleva a sospechar que guarda un secreto, se imagina condecorado por haber descubierto a un espía. Su intuición no le engaña, pero Alan Turing no era un traidor, todo lo contrario. Sus secretos sobre su orientación sexual le valdrán una condena absurda y dos años más tarde a terminar con su vida. Una tragedia.
1941. Gran Bretaña pierde la guerra contra Alemania. Los bombardeos arrasan Londres que se convierte en una ciudad fantasma. La inteligencia británica se desespera. Nadie puede descifrar Enigma, la sofisticada máquina de codificar mensajes usada por los nazis. Alan Turing, un joven matemático de 26 años se presenta voluntario para integrar el grupo selecto que se esta reuniendo en secreto.
Al principio no le tomarán en serio y su carácter tímido y arrogante le hará crearse bastantes enemigos. Pero todo cambia cuando expone su idea. Crear una máquina que procese toda la información necesaria para desvelar las claves de Enigma. Las máquinas de Turing. El primer «ordenador» moderno.
Benedict Cumberbatch, soberbio interpretando a Turing, esta nominado al Oscar a mejor interprete. Su rostro atormentado y pose excéntrica encajan perfectamente con la imagen que tenemos del genio, un alma libre que no se rige por convencionalismos sociales sino que vive por y para su trabajo en el presente continuo. El mejor lugar para que fluyan las ideas geniales. Una genialidad que acorto la guerra 2 años y salvó la vida a unos 12 Mll de almas.
La dirección impecable, la ambientación sobresaliente, se nota la factura británica, y el montaje que combina tres períodos de tiempo, la adolescencia de Turing, la carrera contrarreloj para descifrar Enigma y su vida solitaria en los cincuenta cuando será juzgado por conducta ilícitas, dibujan a un personaje poco conocido que bien merece una película. Alan Turing, quién sabe cómo habría avanzado esta ciencia si la incomprensión social no le hubiera condenado.
Descifrando Enigma, es en suma una película con mayúsculas que suma entretenimiento a recuperar un episodio poco conocido de la Historia y al genio que abrió el camino para el mundo tal y como hoy lo conocemos.
Recibimos el año con celebraciones. Madrid palpita entre exposiciones y estrenos. Por no hablar de la impresionante oferta culinaria. La prestigiosa guía Michelin ha sido generosa en 2014 con Madrid que suma ya 23 estrellas. En lo más alto, las 3 de DiverXo del revolucionario chef David Muñoz con su cocina de sensaciones, fusión mediterránea y china con toques japoneses, en su nueva ubicación del Eurobuilding.
El chef David Muñoz supervisando la elaboración de un plato de Diverxo.
5 estrenaron estrella. La Cabra del joven chef Javier Aranda, que une producto de temporada y vanguardia. Álbora de David García que combina gastrobar y mesa de altura en este proyecto de los responsables de Jamones Joselito y conservas La Catedral de Navarra. Punto MX de Roberto Ruiz, único mexicano auténtico de Europa que cuenta con una estrella Michelin. Montiade Daniel Ochoa y Luis Moreno, cocineros revelación del Madrid Fusión 2014, que despiertan pasiones en San Lorenzo de El Escorial, recuperando los sabores locales de la sierra madrileña. Y DSTagE, el nuevo proyecto de Diego Guerrero, que ya consiguió dos estrellas en su paso por el Club Allard.
El chef Javier Aranda en la cocina de La cabra.
Otros 5 mantienen su estrella. Kabuki y Kabuki Wellington, los restaurantes japoneses de Ricardo Sanz, en cuya sucursal de la T4 de Barajas almorzamos siempre que estamos en tránsito; Coque, el restaurante vanguardista de Mario Sandoval en Humanes de Madrid, cuyo famoso cochinillo podemos degustar también en Columbus del Casino Gran Madrid en Colón; Casa José con la innovación vegetal de José del Cerro en Aranjuez y Chirón, la cocina de mercado de Iván Muñoz en Valdemoro.
Sushi castizo de Kabuki Wellington
Y 5 mantienen sus 2 estrellas. La Terraza del Casino del madrileño Paco Roncero, innovador de texturas con aceite de oliva y leche, Ramón FreeixaMadrid en su local de Claudio Coello, con sus recetas atrevidas, innovadoras y sensatas. La cocina creativa de Oscar Velasco en Santceloni. La cocina sensual de la dominicana María Marte, responsable de El Club Allard tras la salida de Diego Guerrero y única mujer en esta lista de chef galácticos.
María Marte en la cocina de El Club Allard
Y Sergi ArolaGastro, donde tuvimos la suerte de almorzar en navidades. Disfrutamos los entrantes, sobretodo el «bocata» de calamares y las patatas bravas mixtas. Original la esfera de buey de mar y el falso arroz de verdura. Y las zanahorias con frambuesa y la granada con helado de almendras, broches delicados para una gran experiencia culinaria. Merecidas las 2 estrellas. Me gustaria desde aquí agradecer a Sara Font el trato exquisito y sus sabios consejos. Y a Sergi su amabilidad al salir a saludarnos. Quedamos en volver a visitar el SOT en la planta baja, una vermutería muy española donde además de cócteles se pueden disfrutar las originales “tapas” de Sergi Arola con un horario más ámplio. Todo un acierto.
Sergi Arola con Francisco Camino y Sara Font en SOT.
NOTA: Pulsando en los nombres resaltados en rojo se puede acceder a la página web de los restaurantes.
Lista de restaurantes con Estrellas Michelín de Madrid.
3 Estrellas:
DiverXo. Calle de Padre Damián, 23, 28036 Madrid. 915 70 07 66
2 Estrellas:
La Terraza del casino. Calle de Alcalá, 15, 28014 Madrid. 915 32 12 75
El Club Allard. Calle de Ferraz, 2, Bajo derecha, 28008 Madrid. 915 59 09 39
Termino el desayuno absorta en la pantalla del ordenador. Una sucesión de imágenes que parecen sacadas de un estreno de acción muestran los difíciles días que está viviendo París, una de las capitales más emblemáticas de Europa. El mundo asiste atónito a la ola de violencia fundamentalista que está sesgando la vida de ciudadanos que hasta hace dos días compartían con todos nosotros los quehaceres cotidianos de la vida.
Los medios se han volcado con las víctimas de la redacción de Charlie Hebdo. No es para menos. De entre las protestas me quedo con los trazos geniales y directos de Ana Juan para la portada del numero de enero de la revista New Yorker. Una torre Eiffel que termina en una punta roja. Blanco, rojo y negro. No se puede decir más con cuatro trazos.
Vivimos en tiempos de crisis. Eso ya nadie no lo duda. Crisis económica, de identidad y de valores. Los escándalos por la corrupción de funcionarios y altos cargos del sector privado y público ya casi no son noticia. Y la contaminación que ahora más nos preocupa no son los gases en la atmósfera sino la corrupción y el nepotismo. El argumento de que siempre ha sido así pero no se tenía acceso a la información me parece cuando menos muy triste. El resultado es una crisis que arrastra ya varios años y de la que estamos todos deseando salir cuanto antes.
Los jóvenes se encuentran en una encrucijada que está desintegrando sus vidas. Unos sobreviven con sueldos ínfimos de trabajos esporádicos que poco o nada tienen que ver con su preparación y expectativas en la vida. Otros lastran los hogares paternos cuando deberían de poder comenzar sus propias vidas. Y algunos buscan oportunidades fuera de sus fronteras, una experiencia enriquecedora que sin embargo desintegra las familias.
Vivimos en un mundo en crisis. Y aunque sé que no está en mi mano arreglarlo lo que sí puedo es aspirar a vivir en paz y armonía para generar alguna onda positiva que se unan a las de todas las gentes de buena voluntad que estos días sienten como yo las heridas de la capital francesa. Por eso desde esta página os invito a sumaros a esta iniciativa y compartir el mensaje claro y rotundo, TODOS CON PARÍS.
Portada de la revista The New Yorker, enero 2015. Solidarité de la diseñadora Ana Juan.
Recibí el 2.014 frente al Atlántico, entre fulgores de sal y espumas bajo un cielo cargado de agua y viento. Paso sus últimos días entre el bullicio de un Madrid que resplandece con las fiestas y la tranquilidad de la villa de Cascáis donde llegamos cargadas de ilusiones y maletas. En estos 12 meses, una sucesión de recuerdos que forman ya parte de mi memoria.
Las reuniones alrededor de una buena mesa. El orgullo de disfrutar de una voz familiar sobre las tablas británicas. Las tardes compartiendo el calor de los amigos entre recetas, libros y películas. Las visitas a exposiciones y los conciertos. La belleza de la naturaleza y de las costumbres de otras tierras. El haber encontrado nuevos guías que me acercan al bienestar que tanto ansío. El equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu. Mi reto para el año 2.015.
Cerraré los ojos esta madrugada algo cansada tras cenas y bailes pero llena de ilusión y alegría. Para mí cada año es el inicio de una aventura. Un mundo por descubrir lleno de posibilidades y sorpresas. Y mi propósito, intentar disfrutar cada día con lo que venga. Recibiré el Año Nuevo con un abanico de buenos deseos y alegrías. Unos buenos deseos que quiero compartir con todos los que visitan estas páginas, con todo mi agradecimiento y cariño, Feliz Año 2015.
Paso la Nochebuena al calor de la chimenea entre villancicos y belenes. La familia se completa con Irene y dos nuevos retoños que se esperan para el Año nuevo. De casa de un hermano a la del otro. Este año no cabemos en una sola sala. Brindis y sonrisas. Al menos para mi no fue tanto trabajo. Tomamos algunas imágenes para enviar a los que este año no pudieron acompañarnos, siempre tan presentes.
En Navidad, almuerzo en casa. Tras los cristales sol y frío. Las calles vacías. La ciudad descansa. Imagino a centenares de niños descubriendo sueños envueltos en papel de plata. Termino mi regalo para M. Una obra de un acto para que la estrene en Glasgow. Una ficción con final inesperado basada en los avatares de nuestra propia familia. Atesoramos tantas historias lejanas y cercanas. Mi primera pieza teatral. Todo un reto.
Hoy al encender el ordenador descubro felicitaciones y mensajes de Paz que me llegan de todos los rincones del mundo. Una maravilla. Todavía me resulta sorprendente que se acuerden de mí tantas amistades virtuales. Os agradezco de corazón vuestros buenos sentimientos. Unos sentimientos que comparto y extiendo a vuestras familias y a todos mis amigos en la nube. Que buenos deseos es lo que más necesita este mundo.
Miércoles, 8.30 de la tarde. Las luces encendidas, la casa rebosante de rojos y verdes. Velas, piñas y nueces adornan el pesebre que resplandece sobre la cómoda. Todo a punto para compartir otra Navidad con M. Llegaras cansada y con hambre. Dos aviones, tráfico, esperas. Preparé sopa de fideos, taquitos de merluza y unas judías en tomate, que de esto en Escocia no saben.
Un abrazo en la puerta. Los ojos brillantes, la sonrisa pegada a tus mejillas encendidas. La noche está fresca. Esto no es nada comparado con Glasgow. No te imaginas el frío. Pobre. Una semana encerrada esperando el paso de un huracán de nieve y hielo. Mañana te espera sol y la ciudad iluminada. Un cordero en tu restaurante favorito. Una exposición y algún estreno con los tíos.
Ahora a descansar y disfrutar de la familia y los amigos desperdigados por el mundo. Cuantos jóvenes tuvieron que buscarse la vida en patrias que no son las suyas. Pero ahora por Navidad, los que pueden vuelven al calor de sus familias. Aunque siempre faltan algunos. A ellos también les sentimos cerca en estos días de comunión con la familia. Qué alegría que vuelvas a casa por Navidad.
Tarde en Oitavos preparando los adornos para el torneo de mañana. Unas ramas de acebo sobre los manteles blancos, piñas y ramas de abeto recién cortadas. Y un árbol cargado de bolas y sorpresas que intercambiaremos después del juego. Me asomo a la terraza. El atardecer tiñe de oro la hierba y el cielo. Qué suerte tuvimos esta semana. Cielo despejado, viento suave y luna llena, la última del año. Hasta pudimos pasear por la playa y disfrutar de una dosis extra de sol a las puertas del invierno.
Al despedirme intercambio abrazos con todo el que se cruza conmigo. Es tiempo de compartir energía positiva con los que nos acompañan en el camino, verdadero mensaje del Adviento y contribuir con nuestro granito de arena a que el mundo se vuelva mas positivo, que tanta falta hace. De vuelta a casa me acompaña el chelo de Anne Brun versionando Halo (aura) de Beyonce que me recuerda que en realidad todos somos uno.
Everywhere I’m looking now, I’m surrounded by your embrace, Baby I can see your halo, You know you’re my saving grace. (A cualquier parte que miro, estoy rodeada por tu abrazo, cariño, puedo ver tu halo, sabes que eres mi gracia salvadora. Halo de Beyonce)
Disfruté con la familia portuguesa, qué grandes están los chicos y los compañeros de tertulias mientras transformamos cada estancia con toques navideños. Rojos, verdes y dorados. Como el atardecer que ahora contemplo. Mañana vuelvo a casa y comienzo el ritual madrileño. Comidas, reuniones y familia. Desde aquí mis mejores deseos para los que os encargáis de preparar estas fiestas. Es verdad que el trabajo extra abruma. Pero transformar nuestro hogar en una estrella de Adviento es llevar de alegría la vida.
Foto: C. Huerta
Remember those walls I built
Well baby they’re tumbling down
And they didn’t even put up a fight
They didn’t even make the sound
I found a way to let you in
But I never really had a doubt
Standing in the light of your halo
I got my angel now
It’s like I’ve been awakened
Every rule I had you breaking
It’s the risk that I’m taking
I ain’t never gonna shut you out
Everywhere I’m looking now
I’m surrounded by your embrace
Baby I can see your halo
You know you’re my saving grace
You’re everything I need and more
It’s written all over your face
Baby I can feel your halo
Pray it won’t fade away
I can feel your halo -halo- halo
I can fee your halo -halo- halo
I can feel your halo -halo- halo
I can fee your halo -halo- halo
Hit me like a ray of sun
Burning through my darkest night
You’re the only one that I want
Think I’m addicted to your light
I swore I’d never fall again
But this don’t even feel like falling
Gravity can’t begin
To pull me back to the ground again
Feels like I’ve been awakened
Every rule I had you breaking
The risk that I’m taking
I’m never gonna shut you out
Everywhere I’m looking now
I’m surrounded by your embrace
Baby I can feel your halo
What you want, halo, halo
I can feel your halo -halo- halo
I can fee your halo -halo- halo
I can feel your halo -halo- halo
I can fee your halo -halo- halo
Halo, halo
Everywhere I’m looking now
I’m surrounded by your embrace
Baby I can see your halo
You know you’re my saving grace
You’re everything I need and more
It’s written all over your face
Baby I can feel your halo
Pray it won’t fade away
I can feel your halo -halo- halo
I can fee your halo -halo- halo
I can feel your halo -halo- halo
I can fee your halo -halo- halo
Beyoncé – Halo
Traducción al español:
Recuerdo esos muros que construí,
bien cariño, se están viniendo abajo,
y ni siquiera ofrecieron resistencia (put up a fight),
no dijeron ni una palabra (no hicieron ni ruido, ni un sonido),
encontré una forma de dejarte entrar,
pero en realidad nunca tuve ninguna duda,
permaneciendo a la luz de tu halo (aureola, halo),
ahora tengo a mi ángel.
Es como si hubiera sido despertada,
cada regla que hice que rompieras,
es el riesgo que estoy corriendo,
y nunca voy a hacer que te calles.
A cualquier parte que miro,
estoy rodeada por tu abrazo,
cariño, puedo ver tu halo,
sabes que eres mi gracia salvadora,
eres todo lo que necesito y más,
está escrito por toda tu cara,
cariño, puedo sentir tu halo,
ruego por que no se desvanezca.
Puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo.
Golpéame como un rayo de sol,
ardiendo durante mi noche más oscura,
tú eres al único al que deseo,
creo que soy adicta a tu luz,
juro que nunca volveré a caer,
pero esto ni siquiera sienta como caerse,
la gravedad no puede empezar
a empujarme de vuelta hacia el suelo de nuevo.
Es como si hubiera sido despertada,
cada regla que hice que rompieras,
es el riesgo que estoy corriendo,
y nunca voy a hacer que te calles.
A cualquier parte que miro,
estoy rodeada por tu abrazo,
cariño, puedo ver tu halo,
lo que tú quieras, halo, halo.
Puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo.
Halo, halo
A cualquier parte que miro,
estoy rodeada por tu abrazo,
cariño, puedo ver tu halo,
sabes que eres mi gracia salvadora,
eres todo lo que necesito y más,
está escrito por toda tu cara,
cariño, puedo sentir tu halo,
ruego por que no se desvanezca.
Puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo,
puedo sentir tu halo -halo- halo.
Jueves, diciembre. Paso la tarde rescatando cajas de adornos del trastero. Desenvuelvo una a una las piezas del belén que compramos cuando estrenamos el siglo. San José, la Virgen y el niño, adornan la cómoda entre dos plantas de hojas doradas. Cálido y sencillo pero muy querido.
Después rescatamos del trastero las cajas abarrotadas de cristales y esferas que vuelven a relucir desde cada una de las ramas del abeto recién montado. Este año, escojo las blancas, doradas y rojas, quizá algo clásicas pero muy armoniosas. Completo los huecos con estrellas que lucen fantásticas. Aparecieron en el fondo de una caja. No recuerdo donde las compramos.
Paso la tarde coloreando el salón con toques de fiesta. Unas ramas de acebo, guirnaldas de piñas y coronas envueltas en lazos de cáñamo. Y que no falten las velas para recordar las cuatro semanas de adviento y consagrar cada rincón de la casa. Estoy haciendo la lista de lo que le voy a pedir a los reyes para este año nuevo. Diciembre es el mes de la ilusión y el cambio. Espero que vosotros también disfrutéis con la ilusión de estos días.
Ayer visitamos la exposición del Thyssen sobre Impresionistas americanos. Una muestra realmente sorprendente que compagina algunas obras maestras de Monet y sus contemporáneos con los artistas americanos que, atraídos por el movimiento impresionista, viajaron a Europa.
A algunos autores ya los conocía, como la fantástica Mary Cassat, única mujer que expuso en el Salón de Impresionistas invitada por Degas, de la que se muestras unas series de mujeres con niños, aunque mi favorito es Otoño, donde el fondo y los tejidos se mezclan en una rica paleta de ocres y verdes. A su lado el espléndido Espejo psique de Berthe Morrisot, la otra gran impresionista.
El joven Sargent visita a Monet en su retiro de Giverny y le dibuja mientras trabaja y recibe las explicaciones de cómo ejercitar la nueva mirada impresionista. Qué gran oportunidad poder contemplar los dos lienzos juntos. A Sargent le extraña que en la paleta de Monet no haya negros, uno de sus colores fetiche. Los impresionistas representan las sombras con colores secundarios.
En Giverny a partir de 1887 se había formado una colonia de pintores americanos ansiosos por conocer las nuevas técnicas del maestro. Hassan, Robinson, Breck que llegaría a casarse con una de las hijas de Monet, se ejercitan en las praderas de esta pequeña villa. Se convertirían en los primeros pintores impresionistas americanos al volver a su tierra.
Allí se distribuirán en tres núcleos, Boston, Nueva York y Chicago, donde comenzaran a aplicar las técnicas aprendidas a temas urbanos y paisajes más bastos. Chase y Hassan escogen jardines y callejuelas locales que pronto causan admiración entre la crítica aunque el gran público prefería los cuadros de paisajes de gran formato.
Whistler, eterno expatriado, influirá sobre estos pintores a los que nunca se unió formalmente. Su pintura monocroma, sutil y poética esta en la base de las series de invierno de Twachtman, del que me llama la atención una delicada mañana de mayo. Y más tarde en Dewing, con un sutil juego de figuras en un verano bellísimo, y Chase, el pintor de las colinas de Shinnecock. La exposición nos estusiasma. El impresionismo es uno de nuestros movimientos favoritos. Otra gran oportunidad para conocer artistas nuevos de la mano del Thyssen.
Mary Cassat, Otoño. 1880
John Singer Sargent. Claude Monet pintando junto a un bosque. 1885
Childe Hassan Melogotonero en flor. 1887-9
William Merrit Chase. Junto a la playa, Shinnecock, 1895
Theodore Robinson. Port Ben. 1893
James Abbot Mcneil Whistler. Nocturno. Azul y plata, Chelsea. 1871
Thomas Wilmer Dewing, verano, c 1890.
Impresionismo Americano. Museo Thyssen- Bornemisza. Madrid. Hasta el 1 de febrero de 2015.
Quería recomendaros una película que vimos ayer y nos ha sorprendido. Se trata de El Juez de David Dobkin, una película con un guion original y unos actores espléndidos. La trama judicial (centrada en la acusación de asesinato a un veterano juez) sirve como pretexto para hablarnos del distanciamiento entre un padre y un hijo, verdadero tema de la cinta.
El brillante abogado Hank Palmer (Robert Downey Jr.) se ve obligado a regresar a su pueblo natal para el entierro de su madre. Una vez allí se entera de que su padre (Robert Duvall), juez del pueblo y con el que lleva años sin hablarse, es acusado de un crimen. Hank decide ser el abogado de su padre, y eso conseguirá que poco a poco los lazos rotos de la familia Palmer sean restablecidos.
Los protagonistas están soberbios. El duelo interpretativo entre Robert Downey Jr. y el veterano Robert Duvall, resulta impresionante. Hacía tiempo que unos personajes no nos llenaban tanto. El casting de secundarios también sobresaliente. Entre ellos, una radiante Vera Farmiga encarnando a la ex-novia de juventud del protagonista, un esplendido Vincent D’Onofrio como el hermano mayor y un hipnótico Billy Bob Thornton, que enriquece con creces las escenas del juicio dotándoles de un interés añadido.
La fotografía muy cuidada, con escenas memorables como la de la discusión bajo la lluvia, el huracán o el final en el lago. En resumen. El Juez es un drama familiar que nos hizo disfrutar del buen cine. Una rareza en una cartelera cada vez más inundada de efectos especiales, violencia y guiones insípidos.