Posteado por: Concha Huerta | 18/10/2015

Balada de otoño

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.

Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño.
La tarde que se adormece
parece
un niño que el viento mece
con su balada en otoño.

Una balada en otoño, un canto triste de melancolía,
que nace al morir el día.
Una balada en otoño,a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento
y a veces viento.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados
sobre los campos, llueve.

Te podría contar
que esta quemándose mi último leño en el hogar,
que soy muy pobre hoy,
que por una sonrisa doy
todo lo que soy,
porque estoy solo
y tengo miedo.

Si tú fueras capaz
de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar
con esa porcelana que descubrí ayer
y que por un momento se ha vuelto mujer.

Entonces, olvidando
mi mañana y tu pasado
volverías a mi lado.

(P. de la Castellana. Madrid. Fotos: C. Huerta 2.010)

Se va la tarde y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada en otoño.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados…

Joan Manuel Serrat

Posteado por: Concha Huerta | 04/10/2015

La Piedra Lunar

Quería recomendaros una novela que me ha estado acompañando estos últimos días. Se trata de La Piedra Lunar (The Moonstone) de Wilkie Collins, un clásico de 1868, considerado por T. S. Elliot como «la primera, la más larga y la mejor de las modernas novelas detectivescas de Inglaterra«. Me pareció una buena compañía para las tardes brumosas en la capital del imperio. Todo un acierto.

Rachel Verinder recibe un regalo fabuloso por su 18 cumpleaños de un tío de reputación dudosa. Nada menos que La Piedra Lunar, magnífica joya inspirada en el diamante  Koh-i-Noor que luce hoy en la corona británica, que desaparecerá de su alcoba la noche después de la fiesta en su mansión del sur de Inglaterra, rondada por tres misteriosos hindúes. La joven, cortejada por dos primos, se negara a dar su versión de los hechos, por lo que la investigación se complica.

Collins vuelve a la novela epistolar que ya utilizo en La Dama de Blanco con gran acierto. Se suceden los relatos de Gabriel, fiel e imperturbable mayordomo tan admirador de Robinson Crusoe como el propio Collins y  Miss Clark, la pariente pobre obsesionada con la Biblia, que dan el toque de humor y de patetismo. El de Ezra Jennings, ayudante del médico local con delirios paranoicos por efecto del opio, toda una revelación dada la adicción que sufrió el propio Collins. O la del sargento Cuff, basado en un policía local, cuyas dotes de deducción contrastan con el inepto policía local y nos recuerdan al gran Sherlock que Sir Arthur Conan Doyle creará 20 años más tarde.

Intrigas, desafíos, traiciones, amores imposibles, pasiones ocultas, locura, todos los elementos que hacen de La Piedra Lunar (The Moonstone) una novela imprescindible para los amantes de las novelas de detectives británicas.

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La Piedra Lunar de Wilkie Collins. 1868. Editorial Clásica De Bolsillo. Versión en e-Book.

Posteado por: Concha Huerta | 23/09/2015

Otoño

Y sin darnos cuenta entramos en el otoño. No sé vosotros pero yo no entiendo cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando llegue a Londres cargada de maletas. Aquí la lluvia continúa su ritmo. El verano en Gran Bretaña ha sido más bien otoño-invierno. No me extraña que los británicos ansíen el sol del Mediterráneo. Claro que los parques están repletos de verdes. Y entre tanto verde, algunas hojas comienzan a teñirse de oro.

Paseo bordeando el lago principal del parque Victoria, mi nuevo Retiro, entre cisnes y ánades que comparto con un puñado de londinenses desde que llegue a las 4.00. Alguna madre con niños de rizos dorados, un joven ejercitándose tras una jornada en la City. Dos italianas enfrascadas en conversaciones sobre un tal Gino. Un par de ancianos leyendo tranquilamente en un banco.

Vuelvo sobre mis pasos y apartándome del lago me adentro entre robles y olmos. Sale el sol e inunda de color este parque centenario. Disfruto del silencio, de los trinos. Este parque es un oasis para las aves que revolotean por cada esquina. Las nubes reflejadas en las aguas me recuerdan al Loch Voil en Escocia. El paraíso de naturaleza que visitamos por mi cumpleaños. El Parque Victoria, un regalo de 1844 a los ciudadanos del Este de Londres que yo ahora disfruto.

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Victoria Park. London. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 18/09/2015

Explorando Londres

La semana transcurre entre citas y encargos, aún quedan algunas cajas por abrir, cuantas cosas acumulamos en nuestra vida. Entretanto voy tomando el pulso a esta ciudad tan cosmopolita. Desde South Kensington con sus casas victorianas, a las eduardianas de Mayfair. De las fachada blancas de White Chappel, territorio de Jack el Destripador, a las de acero y metal de la City y los puentes del Támesis.

El trafico imposible, y yo que me quejaba del de Madrid. Las obras colapsan la City y hay demasiados coches para calles de dos carriles. Menos mal que los transportes públicos funcionan de maravilla. Me he hecho con un pase de metro y cruzo Londres en 30 minutos.

Los autobuses tambien resultan prácticos fuera del centro donde lo mejor es caminar y olvidarse del tráfico. Londres crece a un ritmo imparable. Se calcula que sus 8 millones de habitantes se ampliaran a 14 en  el 2017. Y pensar que nosotras ahora somos parte de ellos. Las vueltas que da la vida.

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Cerca de Regent Street

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Old Town

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Museo de White Chappel

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The Shard. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 06/09/2015

Londres Septiembre

Comenzamos el mes con mañanas frescas y cielos grises. Mucho menos frío que en Escocia. Un alivio. Recorro el centro cargada de bolsas, cambiarse de hogar siempre es un trabajo extra. Lo primero, unas cortinas que bloqueen la luz, en Inglaterra no hay persianas, un par de lámparas y alguna cajonera. Pasamos el día de acá para allá entre cintas métricas y listas.

Ensimismada en mis quehaceres no puedo evitar sorprenderme por la diversidad que reina en Londres. Gentes de todo el mundo se pasean por sus calles. Japoneses, africanos, musulmanes, hindúes, portugueses y españoles. Muchos de paso, otros instalados como yo en esta gran metrópoli. Mejor evitar las horas punta por el centro. Oxford Street a partir de las 5 se convierte literalmente en una marea humana.

Hora del almuerzo. Un japonés, unas tapas en Hispania, un asado británico. La oferta gastronómica de la ciudad impresiona. Ayer fuimos a cenar a Aqua Kyoto, buen ambiente, cocina variada, platos muy bien presentados, una delicia. Hoy a Iberica, buenas tapas y una paella de marisco para un domingo perfecto. El jueves volvimos a Sketch, siempre tan animado. Yo probé unos langostinos al vapor muy sabrosos y Marta una bisque de marisco con tres arroces original y muy ligero. Sketch nunca defrauda.

En el teléfono un mensaje de Pilar, una compañera del colegio a la que hace un siglo que no veo. Que ilusión encontrarme con amigos en esta nueva vida que comenzamos en Londres.

Platos de Aqua Kyoto London

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Gyozas

yakitori

Yakitori

chirashi

Chirashi. Fotos C. Huerta

Aqua Kyoto London. 5th, 240 Regent St, London W1B 3BR, Reino Unido. +44 20 7478 0540

Posteado por: Concha Huerta | 29/08/2015

Jane Austen en el Fringe 2015

Entramos en la recta final del Fringe 2015, el festival que transforma Edimburgo cada verano en la capital del teatro. Drama, comedia, históricas, teatro físico y alternativo. Musicales, danza. El escaparate de las nuevas producciones y talentos que luchan por destacar en este difícil mundo del espectáculo.

Llevo toda la semana siguiendo las actuaciones del grupo de Marta da Silva. Cada tarde a las 4.00 en la Venue 170 presentan cuatro divertidas adaptaciones de historias juveniles de Jane Austen. Cinco actrices representan sesenta personajes, con ocho escenas de muertes. Un maratón de cambios de vestuario y acción trepidante.

Carreras, amores imposibles, traiciones. Solo falta Mr. Darcy. ¿O no? Las actrices hacen un trabajo esplendido. Fleur Hallam como matrona remilgada y amiga desmayada sobresaliente, Jennifer Hartland como buscavidas e hija abandonada, brillante, Trudy O’Neill como la joven sacrificada por el verdadero amor muy graciosa, y también Laura Witz , la directora, que participa con algunos papeles.

Marta da Silva, narradora en una de las piezas, consigue desde una silla dotar al relato más histórico de una viveza increíble. En otra borda al Edward Lindsey, el hijo rebelde de Lord Lindsey que decide casarse con la protagonista en contra de la voluntad de su padre y tendrá que buscarse la vida. La expresividad, los juegos vocales y físicos de su actuación arrancan continuas carcajadas entre el público. Menos mal que he podido ver la obra varias veces porque entre tantas risas perdía los diálogos.

Al terminar, el público se deshace en aplausos, bien merecidos, mientras las chicas recogen el escenario. En 20 minutos comenzara otro espectáculo. Jane Austen’s Forgotten Stories es desde luego una de las mejores comedias del Fringe 2015. Habrá que seguir la carrera de estas actrices de cerca.

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Marta da Silva como Jane Austen.

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Marta da Silva como Edward Lindsey

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Jane Austen’s Forgotten Stories. Adaptación y dirección: Laura Witz, Actrices: Marta da Silva, Jennifer Hartland, Fleur Hallam, Trudy O’Neill y Laura Witz. Venue 170- Counting House. 38 West Nicolson St. Del 21 al 30 de agosto de 2015.

Posteado por: Concha Huerta | 11/08/2015

High Society en el Old Vic

Tarde en el Teatro. Llegamos al Old Vic a tiempo de ver High Society, último proyecto de  Kevin Spacey al frente de este teatro mítico de Londres en su despedida como director artístico. Ha escogido la adaptación de Arthur Kopit de High Society de 1998, basada en la pieza teatral de 1939 de Philip Barry. Su musical favorito.

Todos recordamos The Philadelphia Story, la adaptación cinematográfica de George Cukor en 1940. Como olvidar al mítico trio Catherine Hepburn, Cary Grant y James Stewart, que recibió un Oscar por su interpretación de periodista infiltrado. También el musical High Society de 1956 con Grace Kelly, Frank Sinatra y Bing Crosby y música de Cole Porter. Esta nueva versión dirigida por Maria Friedman es sin duda todo un reto.

Lo primero que llama la atención es el escenario circular, que estrenó esta temporada el Old Vic. Un modo de acercar al público a la escena.  En el centro un piano. Joe Stilgoe arranca unas notas y consigue que el público coree con entusiasmo. Desaparece el piano y una legión de sirvientes preparan la mansión de los Lord para la boda de Tracy con un insípido empleado de la familia. La llegada de una pareja de periodistas contratados por su ex-marido pondrán la tensión en esta comedia.

Las canciones de Cole Porter se suceden, imposible no tararearlas, hasta llegar a True Love, quintaesencia del romanticismo. Los decorados impresionantes. Increíble lo que son capaces de hacer en este país en cuatro metros cuadrados. Los actores correctos. El casting de Kate Fleetwood, antítesis de Grace Kelly, me sorprende aunque no se puede negar que canta y baila de lo lindo. Mejor Rupert Young como Dexter, buena voz, alto y apuesto, pero a mi gusto destacan Jamie Parker, que encarna al periodista atormentado, y Ellie Bamber, la descarada hermana pequeña de Tracy.

Terminamos entusiasmadas con tanta belleza, los vestidos, los números musicales, las voces que rescatan momentos brillantes de la historia del musical moderno. Un musical esplendido, para no perderse los que tengan la suerte de visitar Londres este agosto.

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 Rupert Young y Kate Fleetwood

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Ellie Bamber y Jamie Parker

High Society. The Old Vic. Londres. Hasta el 22 de agosto.

Posteado por: Concha Huerta | 30/07/2015

Descubriendo a Robert Burns

A la salida de Ayr decidimos hacer una parada en Alloway cuna de Robert Burns, el poeta escoces por excelencia. Cada 25 de enero se celebra en toda Escocia con una cena especial en honor su nacimiento. Las calles transcurren tranquilas entre jardines inundados de rosas y hierba verde.

Al entrar en el conjunto donde se mantiene la casa del poeta, un pequeño jardín con sus setos podados y rosales de un purpura intenso contrastan con el verde de la hierba. En un rincón un busto del poeta directamente sobre la tierra entre hierbas aromáticas. Original localización sin duda.

Al fondo, la casa de muros blanquecinas y techo hundido por el tiempo, donde Robert Burns, nacido en 1759, pasó su infancia y adolescencia. De joven, se interesó por la literatura inglesa, aprendió francés y leyó la Biblia. Gracias a su madre, además, aprendió canciones tradicionales, leyendas y refranes de su tierra.

Si bien comenzó a publicar poesías en su adolescencia, para poder sobrevivir se vio obligado a trabajar en el campo, y también como funcionario del servicio de aduanas. En 1786, un año después de haberse enamorado de Jean Armour (con quien llegaría a tener nueve hijos), el escritor emigró primero a Jamaica y, más tarde, a Edimburgo, donde conoció el éxito gracias a “Poemas”. Pero el trabajo en el campo le paso factura y su corazón dejo de latir a los 37 años.

En el Museo que esta localidad le dedica encuentro manuscritos originales de sus poemas, algunas de sus pertenencias  e incluso puedo escuchar algunas versiones de sus famosas cancionesEntre ellas la famosísima Auld Lang Syne, (Por los viejos tiempos), basada en un poema suyo de 1788, que puede considerarse el himno escoces por excelencia.

Salgo con una selección de grandes poemas de Rober Burns, “La noche del sábado del campesino”“Halloween”“A una margarita” y “Oración de San Guillermito” que transforman mi viaje de vuelta a Glasgow con su toque romántico. Poemas a las gentes más humildes, a la libertad, a la naturaleza y a las mujeres a las que tanto admiraba. El arquetipo de escoces sin duda alguna.

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Busto de Robert Burns en el jardín de la casa.

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Casa de Robert Burns en Alloway

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Rosales frente al Museo Robert Burns

Versión musical de Auld Land Syne por la Royal Scots Dragoon Guard

Eddi Reader canta a Robert Burns. Auld Lang Syne

Traducción al español

Por los viejos tiempos (Auld Lang Syne). Robert Burns, 1788.

¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y nunca recordarse?
¿Deberían olvidarse las viejas amistades
y los viejos tiempos?

CORO:

Por los viejos tiempos, amigo mío,

por los viejos tiempos:

tomaremos una copa de cordialidad

por los viejos tiempos.

Los dos hemos correteado por las laderas
y recogido las hermosas margaritas,
pero hemos errado mucho con los pies doloridos
desde los viejos tiempos.

CORO

Los dos hemos vadeado la corriente
desde el mediodía hasta la cena,
pero anchos mares han rugido entre nosotros
desde los viejos tiempos.

CORO

Y he aquí una mano, mi fiel amigo,
y danos una de tus manos,
y ¡echemos un cordial trago de cerveza
por los viejos tiempos!.

CORO

Posteado por: Concha Huerta | 28/07/2015

Playas de Ayrshire

Después de una semana en Glasgow en la que no ha dejado de llover un solo día, un rayo de sol me anima a explorar la costa. Al salir de la ciudad el paisaje se transforma en llanuras onduladas cubiertas de cultivos y ganado, bajo un azul añil brillante. Entramos en la región del Ayrshire, una de las más fértiles de Escocia. La huerta particular de Glasgow donde se cultivan patatas, verduras y fresas. Continuamos hacia el mar con el cielo despejado.

A las 12 llegamos a Ayr, capital del condado.  Recorro los edificios centenarios de esta ciudad costera hasta que alcanzamos la playa rodeada de una amplia zona de hierba. Sol, hierba, agua, arena. Un verdadero regalo. NO me extraña que la playa de Ayr se considere una de las más bonitas de Escocia. La playa está casi desierta, los 18 grados no animan, a mi no me preocupan, voy bien abrigada. Un paseo con sol en la cara me parece un lujo después de una semana encerrada en Glasgow.

La marea está muy baja, la franja entre pleamar y bajamar puede oscilar casi 100 metros. La playa impresiona por su tamaño, no sabría calcular la distancia de punta y punta. 15 Km o 20 seguro. Paseo entre huellas de herraduras y alguna medusa atrapada por la bajamar. Cerca del agua algún valiente chapotea con los pies en el agua. En el horizonte, la Isla de Arran perfectamente dibujada bajo un manto de nubes bajas. Qué imagen tan bella.

Surcando las olas me parece reconocer la silueta de un cisne. Y mar adentro, otra pareja. Una sorpresa. No sabia que a los cisnes les gustara el océano.  Tras el paseo volvemos sobre nuestros pasos y cogemos el coche. Todavía queremos visitar la playa de Troon que esta cerca. Recorremos el camino entre calles semidesiertas. Algun afortunado pasea al perro mientras charla con los vecinos, otros llegan cargados de bolsas en las hermosas casas de piedra. Al llegar a Troon, cruzamos el famoso Club de Golf donde se celebran varios British Open.

El campo está lleno. Resulta difícil distinguir las calles del raf. Toda la zona está cubierta de un espeso manto de hierba verde.  Qué diferente de los campos de la península que necesitan tanto riego. Siento no haber traído palos. Hoy hace un día estupendo para practicar golf. Tras otro paseo por la playa de Troon, almorzamos en la Marina. Mejillones escoceses y lubina de Islandia. Una mesa en Scott’s que como es sábado esta bastante lleno. Al terminar nos despedimos de la costa y volvemos a Glasgow. Al llegar una nube inmensa cubre la ciudad con su manto grisaceo. Vuelta a la lluvia y el frío. Menos más que hoy disfrutamos del sol en las playas de Ayrshire.

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 Ayr

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Playa de Ayr

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Marina de Troon. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 22/07/2015

Una mesa en Monachyle Mhor

La familia Lewis dirige desde hace dos generaciones esta granja del siglo XVIII convertida en hotel, situada seis millas adentro de un camino que bordea la zona norte de Loch Voil en los Trossachs. Bajo la dirección de Tom Lewis el restaurante se ha convertido en uno de los destinos culinarios más famosos de la zona.

La granja suministra la carne de vaca, cordero, cerdo y venados que salpican las laderas de este paraje único. La huerta produce verdura, frutas del bosque, manzanas y peras en abundancia.  Cada día Tom Lewis recibe los pescados más frescos de la costa escocesa que completan la oferta gastronómica del Mhor. Con estas excelentes materias primas, Tom Lewis ha desarrollado una cocina de autor basada en los productos de época con una carta sorprendente que cambia cada día.

El restaurante ocupa una terraza cubierta acristalada desde la que se disfruta el paisaje único de las Highlands. Nuestra primera noche probamos como entrantes el huevo de pato con trufas y el pichón con brotes de puerro, muy delicados. Como principales probamos las chuletas de cordero de cabeza negra, autóctono de la zona, muy sabroso y un mero enriquecido con berberechos de sabor y textura perfectos. Para terminar, helado de coco sobre piña caramelizada y una interpretación del mojito en tres texturas. Un broche fresco para una cena excelente.

La experiencia en Mhor fue inolvidable.  La cocina  elaborada con un gusto y una presentación impecables. Los sabores excelentes, la presentación muy cuidada, el servicio muy amable y la localización idílica. Una experiencia que recomiendo a los que decidan acercarse a Escocia en busca de tranquilidad y buena comida.

aperitivos

huevo de pato

Huevo de pato de Balquhidder, trufas y hojas de la huerta.

cordero

Cordero de Perthshire, alcachofas, khale y romero

halibut

Mero de Gigha, berberechos, judias francesas, patatitas y tinta de calamar.

mojito 2

Helado de mojito con crema broule y grosellas.

coco

Helado y esfera de coco sobre piña caramelizada

hotel restaurante

hotel 4Fotos: C. Huerta

Monachile Mhor Hotel & restaurant. Balquhidder, Lochearnhead, Perthshire, FK19 8PQ. Tel: +44 (0) 1877384622

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