Acelero el paso por el lateral de la Castellana. Cuando salí me preocupaba alcanzar mi destino. Ahora me preocupa encontrar un taxi donde resguardarme del viento glaciar que asola este invierno a los madrileños. A lo lejos luces, coches de policía y voces distorsionadas por bocinas. Otra manifestación. Dudo si volverme. En casa me esperan cascotes, nubes de cobre y carbonilla, cortesía de la caldera nueva que me están instalando. La antigua me dejó tirada sin agua caliente ni fría.
Me habría gustado acercarme al Thyssen, hay una nueva instalación de autores holandeses que me interesa, o al Prado, la exposición de Renoir termina el lunes. A casa no puedo volver hasta después de las ocho. El fontanero me ha prometido recoger y limpiar cuando termine. Le doy otra vuelta a la bufanda y en vez de volverme continúo hacia Cibeles, esforzándome en cada paso como si en ello me fuera la vida. Una insensatez que me va a costar una pulmonía.
Piet Mondrian. Composición nº1 con rojo y azul. 1931.
Mondrian, De Stijl y la tradición artística holandesa. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Hasta el 6 de mayo de 2012.
Pasión por Renoir. La colección del Sterling and Francine Clark Art Institute. Museo del Prado Madrid. Hasta el 13 de febrero.
Uno prefiere saber cuando nació en la medida de lo posible.
Una tormenta saluda el nacimiento del joven Gregor y marcará su existencia. Una tormenta que despliega todas las fuerzas de la naturaleza y despeja la mente de un visionario. Basada en la vida y milagros de Nikola Tesla, Echenoz construye un relato con pinceladas de humor, ritmo trepidante e ironía que ya nos regaló en sus anteriores, Ravel y Correr.
El sol brilla con fuerza sobre Colorado donde descargan frecuentes y violentísimas tormentas, produciendo incluso en una ocasión hasta seis mil relámpagos en el lapso de una hora: lugar ideal para la investigación, terreno de juego perfecto para los trabajos de Gregor.
Un hombre se concentra en la lectura ajeno a las corrientes eléctricas que crepitan entre torres metálicas. Instantánea del laboratorio de Nikola Tesla en 1900. Echenoz no se queda en la superficie de los grandes logros de este genio desdichado y nos sumerge en un mundo de paranoia y manías que en este caso tendrá como fijación a las palomas.
Como quiera que la compañía de los hombres, por no hablar de la de las mujeres, le resulta cada vez más ingrata, al final sólo le quedan las palomas. (Jean Echenoz. Relámpagos)
Me pregunto por qué los genios son tan poco sociables. Familia y amistades demandan atención y energía, por no hablar de las redes sociales y los amigos virtuales. Descontando el trabajo, no queda tiempo para concentrarse en lo que verdaderamente importa, sea lo que sea para cada uno. Yo solo sé que en el silencio de la noche algunas veces me despierta un relámpago del que brotan palabras con ritmo y fuerza propias. Quizá todos escondamos un genio dentro. Sólo necesitamos tiempo para conjurarlo.
Relámpagos. De Jean Echenoz. Traducción de Javier Albiñana. Editorial Anagrama. Barcelona 2012. 149 págs.
La última vez que había visto a Laura era dos de febrero. Lo que me costó llamarla. Recuerdo las palabras del entrenador, tu futuro está en la liga, y yo obsesionado con impresionar a la hermana de Nacho. Llegó tarde. Al caminar ondulaba las caderas como una estrella de Hollywood. Estaba radiante. Había conseguido una beca para estudiar en Los Ángeles. Yo apenas la escuchaba absorto en su rostro perfecto. Deseé convertirme en cristal y rozar aquellos labios de ensueño.
– ¿Qué es eso tan importante que querías contarme? –
Dejo el rugby, me gustaría escribirte, voy a opositar, cuando vuelvas podríamos…
– No te vayas – dije en un impuso salido de la nada – Nos das suerte – añadí intentando arreglarlo. Qué estúpido, tantas frases ensayadas para nada.
– Sois mis favoritos. En cuanto vuelva me tenéis en primera fila animándoos.
Cuando cruzó la puerta noté una punzada en el estómago. Devoré dos tortitas con nata y chocolate, pedí otras dos, y alguna más, ya no recuerdo cuantas. Sólo recuerdo que el vacío me quemaba las entrañas. Me encerré a estudiar, meses entre leyes y códigos. Y mi madre atiborrándome a dulces. Lo mejor para la cabeza es el azúcar. Hasta que me convertí en juez de Tomelloso. Después Albacete, Ciudad Real y Valencia. Y finalmente Madrid, el hogar de mi infancia.
Me encontré con Nacho en el Auditorio. Casi no le reconozco con tanta cana. Le pregunté por su hermana. Vivía en Houston con dos hijos adolescentes. De su ex marido no contó casi nada. Nacho estaba preparando una fiesta por su cumpleaños. Una fiesta de disfraces. Me recomendó un gimnasio, él había perdido seis kilos desde el verano. A mí me sobran veinte o treinta. Maldito trabajo, todo el día sentado entre juzgados y despachos.
Llegué pronto recién salido del ágora. Me escabullí al fondo de la barra. Una señal y un grito. ¡Felicidades! Laura no pudo contener las lágrimas. Llevaba una chaqueta esmeralda y una falda ajustada en las caderas. Exactamente como yo la recordaba. 50 años. Cómo pasa el tiempo. Saludó a una Madonna ochentera, a un Tiger Woods de rostro tiznado y a una Marilyn con peluca y pieles falsas. Al acercarse al bar, Nacho me señaló con un gesto.
– El de la toga es Tenorio, ya sabes, el capitán del equipo de rugby. Ahora es juez de la Audiencia Nacional.
– ¿Tenorio?- dijo con la vista clavada en mis kilos – Lo siento, no le recuerdo, han pasado tantos años-
Aprovechando la presencia en Madrid Fusión de los mejores chefs del mundo, nos acercamos al Palace a degustar una selección de platos del coreano Yim Jung Sik. Una aventura que implica los cinco sentidos.
Comenzamos con un paté cubierto de gelatina de manzana muy ligero y una ensalada en tres texturas de tomate, sorbete de albahaca y mozarella muy delicada. Después un plato caliente de fideos con almejas, receta del siglo XII y el bibimap deerizo de mar con arroz, verduras y kimchi, rey de la gastronomía coreana, en una disposición de colores que se complementan con texturas sorprendentes.
Como principales probamos la lubina crujiente cocinada a baja temperatura con tofu y mejillones, toque de nueva cocina con reminiscencias de su paso por Donosti, se formó con Pedro Subijana, y el cerdo cinco sensaciones, picante, crujiente, suave, agrio y dulce. Una pequeña joya para la vista y el gusto.
Yim Jung Sik actualiza con sensibilidad y maestría la cocina coreana, acercándola a paladares poco hechos a sus tradiciones. Es curiosa la escasez de restaurantes coreanos en Madrid inundada de asiáticos. Terminamos con un mus de chocolate con pastel de castaña que emula tinajas cubiertas de nieve. Paisaje invernal de textura delicada que endulza una noche de invierno diferente.
Erizo de mar Bibimap
Kalguksu
Lubina crujiente
Cinco sensaciones del cerdo.
Jang dok. Fotos: M. da Silva
Yim Jung Sik en el restaurante La Rotonda. Hotel Palace. GastroFestival Madrid 2012. 2, 3 y 4 de febrero.
Ayer acompañé a mi madre al Thyssen. En la entrada, macetones de camelias cargados de capullos. Tenemos que volver cuando hayan florecido. Bajamos al sótano y descubrimos el mundo privado de Berta Morisot, la pintora impresionista.
Un bosque de Corot, profesor de las hermanas Morisot, misterioso y romántico. A su lado bocetos de árboles y marinas, primeros estudios de una joven promesa. Y una vista luminosa de Niza en turquesas y amarillos. Cómo me alegraría las mañanas frente a mi ventana. Retratos impresionistas. Berthe amazona, el rostro que fascinó a Manet en tantos lienzos, su futura cuñada.
1875. Berthe se presenta al Salón de Impresionistas. Una mujer descansa tras un abanico. Me encantanlas transparencias del vestido y las varillas de nácar. A mí me conmueven la mirada y la piel de porcelana. Delante, una joven se observa en el espejo de su cámara. Escena íntima y delicada. El rostro ladeado, el cabello recogido. Mi madre se emociona. No conocía a esta gran artista.
Berthe Morisot pinta la vida como un diario, con pinceladas en vez de palabras. Jóvenes, madres, hijas. La maternidad se traslada a su pintura. Y la naturaleza que envuelve sus días con calidez y alegrías. Jardines salpicados de margaritas, delicadas malvarrosas. Las pinceladas sueltas, la paleta, un arcoíris de clorofilas que enciende el alma. Y la silla de enea esperando a que Berthe descanse los pinceles y disfrute de otra tarde eterna.
Berthe Morisot. En el baile. 1875
Berthe Morisot. El espejo psiqué. 1876
Berthe Morisot. Puerto de Niza. 1882
Berthe Morisot. En la orilla del lago. 1883
Berthe Morisot. El jardín de Bougival. 1884
Berthe Morisot. Malvarrosas. 1884
Berthe Morisot. La pintora impresionista. Museo Thyssen-Bornemisza. Paseo del Prado 8, Madrid. hasta el 12 de febrero de 2012.
Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote. Película de Blake Edwards.
La novela: trama, personajes, la Holly de Capote. Diferencias entre la novela y la película. Temas para el coloquio. La película. El autor: Truman Capote. Farsantes en la literatura de la 2ª mitad del s. XX en USA.
Aprovechando la celebración del 50 aniversario de la película, nos reunimos en torno a la novela que Truman Capote escribió en 1958. El personaje de Holly Golightly es quizá el más conocido de Capote y un icono en la literatura americana. De la película, dirigida por Blake Edwards en 1961, resaltar el papel de Audrey Hepburn en una de sus interpretaciones más carismáticas y una imagen ha marcado generaciones.
La novela. Los que no habían leído la novela quedaron fascinados con la prosa de Capote y con la intensidad de un relato que tiene diferencias importantes con el guión de la película. El relato se publicó en noviembre de 1958 en la revista Esquire y después junto con otros tres en un libro por Ramdom House. La publicación tuvo un éxito inmediato. Norman Mailer calificó a Capote de ser el escritor más perfecto de su generación y queno habría podido cambiar dos palabras de Breakfast at Tiffany’s.
Trama: Un joven escritor conoce a una singular vecina en el Manhattan de 1943. Holly pasea sus diecinueve años por los restaurantes y clubs de moda en busca de algún millonario con quien casarse. Mientras, recibe regalos y propinas y ofrece fiestas hasta altas horas de la madrugada. Poco a poco Fred se ve fascinado con la fragilidad y decisión de esta sofisticada farsante que le sirve de inspiración para una novela.
Personajes: «Fred»: El narrador. Capote reveló que era gay y no heterosexual como en la película. Holly Golightly: La protagonista. Joe Bell: El propietario de un bar amigo de Freed y Holly. Mag Wildwood: Modelo y eventual compareña de piso de Holly. Rusty Trawler: Presunto millonario. Jose Yberra-Jaegar: Diplomático brasileño que tras salir con Mag mantiene una relación con Holly. Doc Golightly: Veterinario de Tejas con el que Holly se casó a los catorce años. O. J. Berman: Agente de Hollywood que descubrió a Holly. Salvatore «Sally» Tomato: Mafioso convicto al que Holly visita cada semana. Madame Sapphia Spanella: Vecina del edificio. Mr. I. Y. Yunioshi: Fotógrafo que ocupa el ático.
La Holly de Capote. Capote se basó en diferentes mujeres para la creación de Holly Golightly. Amistades de su círculo como Gloria Vandervilt, Oona Chaplin o la escritora Maeve Brennan se vieron reflejadas en el personaje. Muchas son las similitudes entre Holly y su propia madre, Nina Capote. Las dos se cambiaron el nombre cuando se trasladan a NY en busca de fortuna. Holly era Lula Mae Barnes, Nina Capote, Lillie Mae Faulk. Ambas secasaron adolescentes y abandonaron a la familia para construirse una nueva identidad que encajara en los círculos exclusivos de Manhattan. Alguno de los biógrafos del propio Capote encuentran similitudes en su carácter con el de Holly. Un espíritu ambivalente que recreo en 50 años desayunando en Tiffany’s y Desayuno en Tiffany’s
Diferencias entre la novela y la película.
Cuando en 1961 Blake Edwards dirigió la versión cinematografía, la ubicó en ese año y no en la década de los cuarenta que es cuando transcurre la novela. Además introdujo toda una serie de cambios en cuanto a la trama y a los personajes por lo que es mejor considerarlas separadamente.
Capote nunca aprobó los cambios realizados para evitar controversias y poder acceder a una mayor audiencia. Además el personaje se ajustó a la personalidad de Audrey Hepburn, estrella de la Paramount. Capote había imaginado a Marilyn Monroe para el papel de Holly, pero la Monroe no aceptó para no ser encasillada en ese tipo de personaje.
Las restricciones de calificación de audiencias en 1961 hacían impensable que se reflejara el historial sexual de Holly aunque si permitían que Fred fuera mantenido por una millonaria, que no aparece en la novela. Tampoco aparece en la película el embarazo de Holly evitando hacer alusión a la verdadera naturaleza de su relación con José Ibarra. Las mayores diferencias están en el desenlace de la película, una comedia romántica, que culmina en el beso entre Fred y Holly, cuando en la novela la relación entre ellos es platónica y el final es abierto. Holly desaparece en Suramérica.
Temas para el coloquio.
Capote comento en una entrevista en el Playboy que la verdadera razón por la que escribió sobre Holly, su personaje favorito, era que era el símbolo de todas aquellas muchachas que llegaban a Nueva York en la esperanza de cumplir un sueño. Hacerse actrices o ascender en la escala social con una buena boda.
¿Consigue Holly reinventarse y brillar en la sociedad o en realidad cada una de sus acciones terminan en fracasos?
¿Hasta qué punto las excentricidades de Holly reflejan la propia personalidad de Truman Capote?
¿Existen hoy en día farsantes que como Holly se creen las ilusiones en que viven?
¿Cuál es la verdadera naturaleza de la relación entre Fred y Holly?
La película.
Desayuno con Diamantes es una comedia estadounidense rodada en 1961 y dirigida por Blake Edwards. Protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard, contó con un reparto de actores secundarios que incluía a Patricia Neal, Martin Balsam, Mickey Rooney y José Luis de Vilallonga. La película esta basada libremente en la novela del mismo título de Truman Capote. La banda sonora fue compuesta por Henry Mancini, y en ella que se encuentra la famosa canción Moon River, con letra de Johnny Mercer. En 1961 la película ganó dos premios Óscar en las categorías, Mejor banda sonora y Mejor canción.
Un joven escritor (George Peppard), mantenido por una señora un tanto mayor, se muda a un edificio de apartamentos, en el cual conocerá a una peculiar vecina, la joven Holly (Audrey Hepburn), una aspirante a actriz que va sin rumbo por la vida, siempre disconforme y un tanto alocada y que solo es feliz visitando la tienda de diamantes Tiffany’s.
Curiosidades:
– Se ha cuestionado el racismo de la caricatura de un japonés que interpreta Mickey Rooney, situación ausente en la novela original.
– Inicialmente, la película iba a ser protagonizada por Marilyn Monroe (por expreso deseo de Truman Capote) y dirigida por John Frankenheimer. No obstante, el director prefirió darle el papel a Audrey Hepburn en contra de los deseos del escritor. Y fué ella la que exigió el cambio a un director más conocido. Antes que Audrey Hepburn, Kim Novak se ofreció para dar vida a Holly, pero su oferta fue rechazada.
– Tampoco George Peppard fue la primera opción. El papel le llegó cuando, por incompatibiliad de fechas, fue rechazado por SteveMcQueen.
– La canción Moon River fue expresamente escrita para Audrey Hepburn, que no tenía nociones de canto. Su interpretación fue casi eliminada de la película y se mantuvo por el empeño de la actriz. La canción se convirtió rápidamente en un clásico y ha sido versionada por múltiples cantantes, como por ejemplo Frank Sinatra.
– Audrey Hepburn cobró por su intervención 750 000 dólares, convirtiéndose en la segunda actriz mejor pagada de la época, después de Elizabeth Taylor.
– Tiffany´s tuvo que abrir sus puertas en domingo para permitir el rodaje de las escenas ambientadas allí.
– En 2007 se subastó el vestido que lucía Audrey Hepburn en la película por 467 200 £ (unos 700 500 € ), destinando este dinero a dos escuelas en Bengala promoviendo así la iniciativa del escritor Dominique Lapierre. Un ejemplar de este vestido de Givenchy, que la Hepburn luce en las secuencias iniciales de la película, se puede admirar, material o virtualmente en el catálogo digitalizado del Museo del Traje de Madrid.
– En el apartamento de Paul (George Peppard) aparece un gran retrato de Carlos III de España.
Resulta interesante conocer la biografía de la madre de Capote para comprender bien al personaje. Lillie Mae Faulk, nacida en Nueva Orleans, se fuga a los 17 años con un vendedor ambulante para conocer el mundo. A los seis meses ya sehabía arrepentido. Su marido había despilfarrado todo el dinero y se dedicaba a embaucar a quien conocía, pasando temporadas en la cárcel. Truman su primer y único hijo nace en 1924. Tras cuatro años arrastrada de ciudad en ciudad se divorcia, deja al niño al cuidado de unas tías en Monroeville, Alabama, y se marcha a Nueva York a buscar fortuna. Se cambia el nombre a Nina y trabaja como camarera en Manhattan hasta que en 1933 se casa con Joe Capote un próspero hombre de negocios de origen cubano que adoptará a Truman. Tras unos años de bonanza, Joe Capote se arruina y Nina narcisista y alcoholizada termina suicidándose en 1954.
Cuando Truman llega a Monroeville, es un niño delicado y sensible que no encaja con sus compañeros de colegio. Aprende a leer y escribir por su cuenta, la familia le recuerda paseando por los pasillos cargado de un diccionario con 4 años, y se refugia en la escritura para paliar la soledad de su infancia. Solo se relaciona con «Sook» una anciana disminuida mental y su vecina Harper Lee, que escribirá en 1960 Matar a un ruiseñor, con la que comparte su sasión por la literatura y los chismes que definirán su carrera. A los nueve años su vida da un giro cuando su madre le reclama y se va a vivir a Nueva York con su nueva familia.
A los dieciocho años entra a trabajar en el New Yorker y a los veintiuno deja el periódico y publica un relato, Miriam, en la revista Mademoiselle, que atrae la atención de los críticos y es seleccionado para el volumen de cuentos del premio O’Henry de 1946. Después del galardón y tras haber conseguido que se hablara de su estilo «gótico e introspectivo» y de la influencia de Poe en sus cuentos, Truman Capote escribe, durante dos años, Otras voces, otros ámbitos (1948). Esta novela impresionó más por su abierto planteamiento de las relaciones homosexuales que por sus verdaderos méritos literarios, y por sus reflejos autobiográficos más que por su delicada exposición de las vivencias infantiles: un niño solo, Joel, que busca a su padre en el profundo Sur y termina por elegir a un transvestido como figura paternal.
Vinieron luego los años de sus viajes y de residencia en Italia, Grecia y España; visitó también la Unión Soviética. Durante la década de los cincuenta publica insuperables entrevistas en Playboy y termina una de sus novelas más emblemáticas, Desayuno en Tiffany’s(1958). El relato gira en torno a Holly Golightly, una joven sofisticada a quien el supuesto autor del relato (está escrito en primera persona) tuvo por vecina antes de convertirse en escritor famoso. La novela tiene un éxito inmediato y tres años más tarde se lleva a la gran pantalla por Blake Edwards.
Su interés por el periodismo y su intensa colaboración con la revista New Yorker lo acercaron a al reportaje de investigación, lo que dio como fruto su célebre obra A sangre fría (1966), creadora del género de la non-fiction novel, que relata el caso real del asesinato de la familia Cutters, basándose en documentos policiales y el testimonio de los implicados. Por esta novela, junto a Norman Mailer y Tom Wolfe, Capote es considerado uno de los padres del new journalism (nuevo periodismo), que combina la ficción narrativa y el periodismo de reportaje, dentro de una nueva concepción de la relación entre realidad y ficción.
A principio de los setenta, Capote comenzó a escribir la que sería su obra póstuma e inacabada, Plegarias atendidas. En 1975 publica Música para camaleones, un conjunto de relatos escritos con el magistral estilo de Capote, en los que bucea con implacable lucidez en la poesía y el horror de la vida. Capote, tal vez uno de los mayores narradores del siglo veinte norteamericano, fue un maestro en el arte de la construcción imaginativa (tanto en el relato corto, reportajes o novelas), y sobre todo un poseso de la perfección estilística. Su obra quedará al lado de las ya clásicas de Faulkner, Penn, Welty y McCullers.
Truman Capote.
Farsantes (Real phonies) en la literatura de la 2ª mitad del s. XX en USA.
La figura del farsante aparece reiteradamente en la literatura y filmografía de postguerra en USA. El calificativo farsante (phoney) se une a personajes que como Holly Golightly se conforman de un modo cínico con ciertas conductas sociales que le son ajenas para conseguir sus fines. Aunque como señala en Desayuno en Tiffany’s su agente, Holly no es sólo una farsante, sino que es una farsante muy auténtica.
Adolescentes como Holly Golightly o Holden Caufield, sicópatas como el Jim Stark de Revelde sin causa, timadores profesionales como David Hampton de Seis grados de separación o el corporativista Jerry McGuirre son algunos de sus mejores ejemplos.
1- Holden Caulfield. El mentiroso
Holden Caulfield es el protagonista adolescente de la novela de 1951, El guardián entre el centeno de J. D. Salinger. Es un joven de 17 años, que vive en New York y es muy mal estudiante, le han echado de muchos colegios: Whooton, Elkton Hills, Princeton, entre otros; aparte de Pencey. Tiene un vocabulario paupérrimo y es el mayor mentiroso imaginable, da nombres falsos como Jim Steele, Rudolph Schmidt. Él odia a los hipócritas, a los falsos, a los creídos y a las palabras cursis y cultas, pero sobre todo que la gente le mienta (cuando alguien dice que está listo, pero en realidad no lo está, por ejemplo). Es muy amable y carismático, sin embargo puede ser muy sarcástico, a menudo es irónico («¡No estaba poco dormida!»). Es un manirroto horrible y malgasta mucho el dinero, cuando no lo pierde, se le olvida. Reconoce ser un cobarde y cuando no está de humor se pone a encender cerillas una detrás de otra. Aunque tiene prohibido fumar, fuma en exceso. Se le da muy bien el golf. Es virgen y no entiende el sexo. Es algo infantil, a veces hace payasadas. Quería mucho a su hermano Allie, cuando éste murió, se enfadó tanto que de rabia intentó romper el cristal del automóvil, pero se rompió la mano. Se pregunta a dónde van los patos cuando el agua del lago del Central Park está helada.
2- Jim Stark. El sicópata
Rebelde sin causa. 1955. Dirigida por Nicholas Ray. Con James Dean, Sal Mineo. Natalie Wood. Basada en el libro del siquiatra Robert M Lindner de 1944 sobre la personalidad sicópata. Jimmy Stark (James Dean), estudiante de instituto, es un chico particularmente difícil: confuso y desorientado, se ve frecuentemente envuelto en peleas y conflictos, a consecuencia de los cuales su familia, en la cual es el hijo único, se ve obligada a un permanente peregrinaje de una ciudad a otra. Llegado a Los Ángeles, también encontrará nuevos sentimientos hasta entonces desconocidos, el amor de Judy (Natalie Wood), y la amistad admirativa de ‘Platón’ Crawford (Sal Mineo), un muchacho aún más joven que él. No tarda en sostener su enésimo enfrentamiento, aunque, en esta ocasión, las consecuencias serán mucho más terribles…
Los psicópatas no pueden empatizar ni sentir remordimiento, por eso interactúan con las demás personas como si fuesen cualquier otro objeto, las utilizan para conseguir sus objetivos, la satisfacción de sus propios intereses. No necesariamente tienen que causar algún mal. Una personalidad psicopática no se restringe al asesino en serie, tal y como sugiere el estereotipo más extendido en nuestra sociedad acerca del psicópata. Un psicópata puede ser una persona simpática y de expresiones sensatas que, sin embargo, no duda en cometer un delito cuando le conviene y, como se ha explicado, lo hace sin sentir remordimientos por ello. La mayor parte de los psicópatas no cometen delitos, pero no dudan en mentir, manipular, engañar y hacer daño para conseguir sus objetivos, sin sentir por ello remordimiento alguno.
3- David Hampton. El timador
Timador profesional que alcanzó cierta fama en 1980s al aprovecharse de un grupo de famosos estadounidenses de Manhattan haciéndose pasar por hijo de Sídney Poitier. Si historia sirvió de inspiración a John Guare para la obra Seis grados de Separación que fue adaptada al cine en 1993. Está inspirada en la teoría de los Seis Grados de Separación elaborada por Stanley Milgram que afirma que cualquier persona del planeta está conectada con cualquier otra, a través de una cadena de conocidos con no más de cinco eslabones o puntos de unión. Es decir, sólo seis niveles nos separan de cualquier persona del planeta.
4- Jerry Maguire. El corporativista
Jerry Maguire. 1996.Dirigida por Cameron Crowe. Con Tom Cruise y Renee Zellweger Jerry Maguire (Tom Cruise) es uno de los mejores hombres de SMI, una cotizada agencia dedicada a la promoción de deportistas. Su vida es perfecta hasta el día en el que se da cuenta de la importancia que tienen las personas sobre el dinero. Ese día es despedido y abandonado por todos sus amigos. En ese momento llega lo más difícil, empezar de cero con un jugador de fútbol americano de segunda categoría como único cliente y una madre soltera como secretaria (Renée Zellweger). Su cliente es Rod Tidwell (Cuba Gooding Jr), un chico difícil de satisfacer el cual durante los siguientes meses le reprocha a Jerry que no se esfuerza lo suficiente para conseguirle un contrato lucrativo. Después de varios meses muy duros de ambos y las constantes peleas los dos se abrazan delante de atletas y agentes para demostrar que debajo de una relación profesional hay una amistad que es lo que Jerry verdaderamente buscaba.
Quería compartir con vosotros una iniciativa que he puesto en marcha el año pasado. Reunir a un grupo de amigos y amigas en torno a una obra literaria adaptada al cine. Siempre me han producido una gran curiosidad y añoranza aquellas tertulias que se reunían en cafés emblemáticos. Siempre me ha fascinado el cine parte de mi propia historia. Y los que seguís esta bitácora conocéis mi interés por promover la cultura.
Así nace el Club de Cultura de Madrid en la primavera pasada y el de Cascáis en otoño. Desde entonces citas mensuales en las que una decena de amigos aprendemos y compartimos ideas y experiencias alrededor de un café o una copa de vino. Expiación, Memorias de África, Desayuno con diamantes, Criadas y Señoras, el Secreto de sus ojos, Jane Eyre son algunos de los títulos por los que hemos comenzado. Alternando actualidad con clásicos, diferentes culturas y épocas.
Antes de cada coloquio comento las notas biográficas del autor, la literatura de su país o generación y recomiendo títulos para completar lecturas. También curiosidades de la adaptación cinematográfica, el director, los actores y rodajes. En el coloquio comparamos la novela con la película y disertamos sobre los temas clave que nos sugieren las interpretaciones y la lectura.
Tras las reuniones realizo un acta que envío por mail a cada miembro. La información se acumula y me han pedido que la publique en mi blog para poder acceder más fácilmente a ella. Buena idea porque así puedo compartir con vosotros esta experiencia. Desde esta nueva sección os invito a participar en el Club de Cultura con vuestros comentarios y si os animáis a organizar vuestra propia tertulia. Una ocasión para compartir intereses y disfrutar de buena compañía.
Hablando de cine, el domingo se entregaron los premios de la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood. La nueva película de Alexander Paine, The Descendants se llevó el globo de oro a la mejor película y al mejor actor, George Clooney. En España se entrena el 20 de enero. El veterano Christopher Plummer recibió el merecido secundario por Beginners.
Meryl Streep, una de mis actrices favoritas, recibió el premio a la mejor actriz por su encarnación de Margaret Thatcher en The Iron Woman (La Dama de Hierro). Qué gran actriz y qué auténtica. En la categoría de actriz secundaria, Octavia Spencer por su Minny en The Help (Criadas y señoras). De hecho, Kathryn Stockett se basó en ella para construir el personaje de la novela.
El mejor director fue Martin Scorsese por Hugo que se estrenará en España el 24 de febrero. Me gustó especialmente el premio a la mejor comedia, The Artist, una arriesgada apuesta francesa en blanco y negro y muda que rinde homenaje a los orígenes del cine, con un increíble Jean Dujardin que también recibió su premio.
Comentando sobre los modelos que las actrices lucieron en la alfombra roja se ha notado el ambiente general de crisis en los tonos apagados y estilismos poco lucidos. Mis favoritas, Angelina Jolie en Atelier Versace, Kate Beckinsale de Cavalli, Evan Rachel Wood de Guchi y Tilda Swington de Akerman. Veremos que nos deparan los Oscar’s.
Ayer por fin pude volver a una sala después de dos semanas de reposo. Escogí A Topeira, El Topo en portugués, aunque me habían comentado que era lenta y complicada. Entré en la sala decidida a capturar cada detalle para no perder hilo. Aunque leí la novela de Le Carré hace años confieso que apenas la recordaba.
Cada día me gusta más el cine británico, por sus magníficos actores, por sus recreaciones tan reales, en el caso de El Topo, de la vida gris y anodina de los setenta. El agente Smiley de Gary Oldman cautiva desde la primera mirada, reflexivo, calculador, paciente. En contraposición, el cinismo, la ambición y la falta de escrúpulos de la generación que le sucede. Parece mentira que simples miradas destilen tantos conflictos.
El ritmo pausado de El Topo resalta el espíritu de la novela plagada de descripciones. Qué difícil ser espía sin móviles o sms. Lo que ha cambiado la vida en cuarenta años. Lo que no ha cambiado son las luchas de poderes, la corrupción y los escándalos que salpican nuestra sociedad virtual globalizada. El Topo me ha hecho pensar y disfrutar de una buena tarde. En cuanto pueda rescato la novela y la releo.
El Topo (Tinker, tailor, soldier, spy) dirigida por Tomas Alfredson. Con Gary Oldman, Colin Firth, Tom Hardy, John Hurt, Toby Jones, Mark Strong. Basada en la novela de John Le Carre. Música de Alberto Iglesias. Gran Bretaña. 2011.
Aprovecho la mañana para pasear con la cámara y descubrir azulejos en las casas más bellas de Cascáis. Casas centenarias con tejados a dos aguas y fachadas brillantes blancas y amarillas. Las puertas revestidas de caliza, los porches cubiertos de buganvilias, flor de la villa.
Siempre me han asombrado sus diseños estampados en azules y amarillos, sus mosaicos cuarteados por el sol y la lluvia testigos de alegrías y penas. La melancolía de sus sombreados, como instantáneas en barro fijadas al calor del tesón y del fuego. Hermoso legado árabe tan arraigado en estas tierras.
Guirnaldas, festones, conchas, volutas, el rostro de una madona protegiendo una morada. Paisajes y escenas cotidianas que iluminan fachadas con delicadeza. Hay algo en estos azulejos, pequeñas joyas de la artesanía portuguesa, que me resulta entrañable y hace soñar con otros tiempos.
Detalle azulejos capilla Palacio Condes de Guimarães. Cascáis.
Entrada capilla. Palacio Condes de Guimarães. Cascáis