Otra mañana de lluvia. A las once despeja un poco y salgo hacia la playa. Encuentro La Duquesa vestida de grises. Algunos brillos del sol de enero atraviesan las nubes rezagadas. El horizonte salpicado de velas. Me acerco a la orilla y me empapo de brisa marina. Lo mejor para renovar el espíritu. Al fondo un grupo de jóvenes disputan un partido de balón volea. A uno de los equipos le falta un miembro. Casi me ofrezco para cubrir su puesto. Cuantos recuerdos de cuando jugaba en el colegio.
Arrecio el paso y bordeo una mansión de piedra. La marea esta muy alta con la luna nueva. Dos pescadores agitan sus cañas sobre la piscina de rocas, mientras las olas rompen con fuerza sobre el paseo. En el espigón, un grupo de surfistas espera olas más altas. Qué suerte poder cabalgar con esa destreza sobre las aguas. El mar bendice la costa de Cascáis y me alegra el alma. Cómo no puedo tenerte a mi lado, he pensado en regalarte unas imágenes. Con todo mi cariño. Concha.
Marina de Cascáis.
Piscina natural. Paredão. Cascáis.
Paredão. Cascáis
Bahía de Cascáis. Hombre sobre las olas. Fotos: C. Huerta.

























