Posteado por: Concha Huerta | 10/12/2013

Invictus

1982. El reo 466/64 de la prisión de Robben Island arranca cal a la tierra con sus manos de ébano, como cada jornada los últimos dieciocho años. Al atardecer extiende el torso castigado sobre una esterilla de paja mientras su mente emprende el vuelo y sueña. Sueña en conquistar al enemigo de su tierra.

Morgan Freeman interpreta a Nelson Mandela en Invictus.

1994. Nelson Mandela es elegido el primer presidente de la democracia surafricana. Mandela. Símbolo de la lucha contra el apartheid, que alcanza el poder con armas nuevas, integridad, generosidad, grandeza de espíritu. Mandela. El Nobel de la paz, el Príncipe de Asturias, el Embajador de la Conciencia.  En el ocaso de la lejana MemphisMorgan Freeman se mira en el espejo y sueña. Sueña encarnarse en Madiba, el estadista de Qunu. Sueña encontrar una historia capaz de plasmar la  fuerza y carisma de este líder único.

1995.  En el palacio de Pretoria, el presidente se encuentra un país dividido tras cincuenta años de odio. Los oprimidos claman venganza, los afrikáners recelan. De poco sirven  las urnas en un país sumido en el caos y amenazado por el fantasma de la guerra civil. Mandela necesita un milagro. El deporte le mostrará el camino.

En 2008 el periodista John Carlin publica Playing the enemiy (El Factor Humano), que desvela las claves de la unificación de Suráfrica en torno a Mandela y el rugby. Tras quince años Freeman ya tiene su historia, ahora necesita un equipo de la talla del Nobel. No lo duda. Clint Eastwood, el director que le tendió el Oscar por Million Dollar Baby y Matt Damon, el joven actor también oscarizado para darle réplica. El resultado, Invictus. Un pedazo de historia. La celebración de los veinte primeros años de la nueva Suráfrica.

1995. El mundial de rugby se disputa por primera vez en Suráfrica. La oportunidad del líder. El rugby era el símbolo de la división racial, el deporte afrikáner por excelencia. La genialidad de Mandela será apoyar y promover a los springboks, un equipo desmoralizado y sin líderes. Contra todo pronóstico, la selección Surafricana se clasifica para la final contra el equipo favorito, los All Blacks de Nueva Zelanda.

Invictus-Mandela

23 de junio. Víspera de la final de la Copa del Mundo. Francois Pienaar (Matt Damon), capitán de la selección surafricana, sueña con la victoria. Pero no se hace ilusiones. Su rival es de una supremacía arrolladora. Morgan Freeman transmutado en “Madiba Magic” le entrega una nota. Las palabras que ayudaron a Mandela a superar 9.000 días de encierro. Invictus, el poema de Willian Ernest Henley, un canto a la superación frente a la enfermedad y la muerte.

24 de junio de 1995. El estadio Ellis Park será testigo del milagro. Minutos antes de comenzar el partido, el presidente Mandela sale a saludar a los jugadores vistiendo la camiseta de los springboks con el número 6 del capitán Pienaar. El equipo surafricano jugará por Mandela. Y tras la prórroga, la Victoria. Una victoria que fundió en un abrazo a blancos y negros. El sueño de Martin Luther King. El sueño de Mandela.

Invictus. Dirigida por Clint Eastwood. Con Morgan Freeman y Matt Damon. USA 2009.

In Memoriam: Nelson Mandela (1918-2013)

mandela2Nelson Mandela tras la victoria de Surafrica en el Mundial de Rugby de 1995.

«INVICTUS»  

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. –
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. –
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.

 William Ernest Henley

Posteado por: Concha Huerta | 06/12/2013

In Memoriam: Nelson Mandela

Hoy hemos perdido a Nelson Mandela. Un gran hombre, un gran líder. Sin duda uno de los personajes más influyentes de este siglo. Me resulta difícil expresar lo que siento ante esta pérdida. Quizá lo mejor será recordar su poema favorito, ese que le ayudó  a sobreponerse en aquellas nueve mil oscuras noches que pasó en cautiverio. Cualquier otro habría sucumbido ante tanta desesperanza, Nelson Mandela, Madiva, no, no solo sobrevivió sino que se forjó como uno de los líderes más emblemáticos de nuestro tiempo, un hombre de convicciones inquebrantable y de una magnificencia absoluta. En palabras de William Ernest Henley él era el amo de su destino, y de tantos otros,  y el capitán de millones de almas que le recordarán en el presente y en el futuro con admiración y respeto.

Nelson-Mandela

Nelson Mandela. 1918- 2013

INVICTUS

Desde la noche que sobre mi se cierne,
negra como su insondable abismo,
agradezco a los dioses si existen
por mi alma invicta.

Caído en las garras de la circunstancia
nadie me vio llorar ni pestañear.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza ensangrentada sigue erguida.

Más allá de este lugar de lágrimas e ira
yacen los horrores de la sombra,

pero la amenaza de los años
me encuentra, y me encontrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el camino,
cuán cargada de castigo la sentencia.
Soy el amo de mi destino;
soy el capitán de mi alma

«INVICTUS»

Out of the night that covers me,
Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
For my unconquerable soul. –
In the fell clutch of circumstance
I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
My head is bloody, but unbowed. –
Beyond this place of wrath and tears
Looms but the horror of the shade,
And yet the menace of the years
Finds, and shall find me, unafraid.
It matters not how strait the gate,
How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate;
I am the captain of my soul.

William Ernest Henley

 

Posteado por: Concha Huerta | 03/12/2013

Club de Campo

Diciembre. Mediodía. Un bocadillo y un paseo hasta la Cuesta de las perdices. Nos desviamos en la salida del Hipódromo y cruzamos la cancela del Club de Campo donde nos esperan nuestros compañeros de juego.  Nos acercamos al Hoyo 1 del recorrido diseñado por Severiano Ballesteros en 1994 perfectamente integrado en el recorrido largo, unos calentamientos, hace un frío de justicia,  y el primer golpe. 

Diego, que conoce bien el campo, me regala sus consejos, es la primera vez que juego este recorrido. Las salidas tienen que ser certeras, las calles están envueltas en vegetación y colinas, y los golpes a greenes altos, protegidos por numerosos bunkers, por lo que este recorrido de 9 hoyos resulta todo un desafío. Entre la maleza, las torres de la plaza de Castilla brillan recogiendo los rayos del atardecer de un otoño que parece invierno.

Me llama la atención la belleza de las calles entre arboleda. La intensidad del verde, la hierva siempre fresca y muy bien cuidada. Terminamos con los segundos hoyos del primer recorrido y en el hoyo 16 me sorprende una vista impresionante del Palacio Real, la Almudena y los jardines del Moro. Un campo privilegiado sin duda. Qué buena manera de desconectar de la ciudad y sumergirse por unas horas en la naturaleza.

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Club de Campo de Madrid. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 26/11/2013

Gaudeamus Igitur

Royal Conservatoire of Scotland. 6 de la tarde. Ocupo mi butaca mientras me desprendo de gorro, bufanda, abrigo y chaleco térmicos. El viento de Glasgow llega directamente del Ártico. A mi alrededor padres más acostumbrados a estas temperaturas cargados con cámaras. Todos quieren inmortalizar el momento tan deseado, la culminación de un año de estudio, trabajo y ensayos que han convertido a sus hijos y sobrinos en graduados en una de las mecas del teatro de Gran Bretaña.

En el escenario una pantalla gigante con escenas escogidas de las obras de este año. Sonrío al descubrir a M entre los rostros de compañeros de  teatro y musicales. El sonido inconfundible de una gaita abre paso a una fila de jóvenes engalanados con capas ribeteadas de verde. Poco a poco ocupan sus lugares en el escenario. La cuarta a la izquierda M. Tras la entrada de profesores, lores y miembros del patronato que preside el Príncipe Carlos de Inglaterra,  un órgano entona el Gaudeamus Igitur con un coro de voces emocionadas.

Uno a uno, el decano pronuncia los nombres de los graduados del Master este año.  Con emoción sigo el recorrido de M desde el escenario hasta que le entregan el título con un curioso golpe de birrete en la cabeza. Sus ojos estallan de alegría. Los míos de orgullo. No puedo olvidar las horas que pasó estudiando a Shakespeare, las audiciones entre cientos de candidatos, los ensayos en el Globe de Shakespeare en Londres, la gira con la obra que David Ireland escribió para su grupo.

La valentía de procurarse un futuro alejada de sus raíces, como tantos otros jóvenes de la generación perdida por tanta crisis, bonito mundo dejamos a nuestros hijos, que buscan fuera de España las oportunidades que no encuentran en nuestra tierra. Un futuro sin fronteras que hoy comienzan un puñado de jóvenes cargados de ilusión y alegría. Una ilusión que quiero compartir con todos vosotros desde estas páginas.

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Graduados y director del Master en teatro de RCS  2013

Posteado por: Concha Huerta | 22/11/2013

Madrid en noviembre

Día de sol y brisa. Atrás quedaron las basuras esparcidas que nos sorprendieron la semana pasada. No creo que los que nos visitaron llevaran una buena impresión de la capital de España. Esta mañana las aceras brillan, las hojas aparecen recogidas y hasta el agua de las fuentes brota con más energía. Creo que el otoño es la mejor estación para visitar Madrid, una ciudad inundada de museos, monumentos y fachadas emblemáticas. 

Dos mujeres pasean por el bulevar empujando dos carritos, una joven corre en mallas por la acera, un grupo de japoneses consulta un mapa en la esquina, el quiosquero me saluda. En días así da la impresión de que el futuro se acerca con más alegría. Las noticias sobre la salida de la crisis animan. Qué bonita esta Madrid esta mañana. Capturé algunas imágenes que adornan el Paseo de la Castellana. Espero que disfrutéis como yo de la visita.

Edificio Metrópolis

Vista de la calle Alcalá

Palacio de Correos

Fuentes en el Paseo de La Castellana

Detalle escultura a Juan Valera. Paseo de la Castellana. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 12/11/2013

Joyas del Prado

Dos horas para visitar el Prado. Comenzamos por El Expolio de El Greco, obra cumbre del Renacimiento, recién restaurada por el museo. Impresiona la mirada mística de Jesús envuelto en carmines, los trazos estilizados de su cuerpo etéreo y la profusión de figuras que le acompañan en esta escena tan dramática, una aglomeración encarcelada que a decir de Aldous Huxley caracterizaba la pintura de El Greco tan apartada de cánones y formas clásicas.  Los dorados y amarillos de las capas nada tienen que ver con los tonos apagados de las telas que acompañan al cuadro en la sala. Un milagro poder contemplarlo como en 1579. En Navidades vuelve a  Toledo.

el expolio de cristo El Greco

El Expolio de Cristo. Domenico Theotocopuli, el Greco. 1579

De ahí viajamos al Siglo de Oro de la mano de Velázquez, mi favorito en el Prado. La fragua de Vulcano, fruto de su primer viaje a Italia, Las hilanderas, los Borrachos alrededor del dios Baco. Rostros de viveza y cercanía que parecen dialogar con quienes les observamos admirados. Escenas reales y cotidianas, Las meninas más visitadas del museo. En la siguiente sala El Cristo de Velázquez, del que pintó dos copias cuando ya estaba asentado en la corte de Felipe III. Aunque no me entusiasma la pintura religiosa, me impresiona el aura mística que desprende la figura adormecida del Jesús más humano, una imagen que transforma la mirada en una plegaria.

los borrachos de velazquez

El triunfo de Baco o Los Borrachos de Diego deVelázquez. 1626-28

cristo de velazquez

Cristo de San Plácido. Diego Velázquez. Hacia 1632

En el hall tropezamos con un toro de tamaño natural enfrentado al Rapto de Europa de Rubens, donde reconocemos a Júpiter transmutado en un toro muy parecido. Ante nuestra sorpresa, un guarda nos explica que se trata de una de las piezas que componen de la instalación del artista Miguel Ángel Blanco en el aniversario del palacio, que evoca el origen del edificio pensado como gabinete de historia natural. Cuidado con los meteoritos y las aves escondidas.

rapto de europa rubens2

El Rapto de Europa de Pedro Pablo Rubens. 1628-9

En la Sala de Goya nos recibe la familia del rey Carlos IV al completo. Qué rostros tan expresivos, qué pinceladas tan sueltas. Las majas con sus ojos encerrados en caretas. Quién sería esta mujer enigmática,  ¿la Duquesa de Alba, la amante de Godoy?. Después, la guerra. Los fusilamientos de El 3 de mayo, el desgarro y la violencia que nos recuerda al Guernica de Picasso que vimos ayer en el Reina Sofía.  Y las pinturas negras, monstruos y pesadillas entre las que sobresale una tímida cabeza de perro. La semilla de la abstracción moderna. Cuanto genio.  Miramos el reloj y nos damos cuenta de que llegamos tarde a nuestra cita, pero la visita, aunque corta, ha merecido la pena.

la_familia_de_carlos iv de GoyaLa familia de Carlos IV. Francisco de Goya. 1800

09 GOYA Maja desnuda

La maja desnuda. Francisco de Goya. 1790-1800

perro de goya

Perro semihundido de Francisco de Goya . 1820-23

Museo Nacional del Prado. Paseo del Prado, s/n, 28014 Madrid.

Posteado por: Concha Huerta | 04/11/2013

Camus, 100 años.

Camus, 100 años.  Celebramos el primer centenario del Extranjero en su tierra, aquel francés nacido en Argelia que revolucionó las letras galas, Premio Nobel de literatura, un maestro de las palabras. Vuelvo a leer algunos textos de sus obras completas, El Extranjero, La Peste, que me acompañan en los días grises en que la desazón me desborda el alma.

Sus palabras sobrevuelan en mi mente entre océanos y estepas de África, el continente que acogió las miserias de su infancia. El Primer Hombre. La novela inacabada que acompañó a Camus en su último viaje, interrumpido trágicamente por un tronco obstinado al fondo de una curva. Camus el hombre, el filósofo, el periodista, el dramaturgo y sobre todo, el novelista.

Imagino al niño Albert correteando por las calles polvorientas de Argel, la ciudad que les acogió cuando perdió a su padre en la Gran Guerra. A su madre Catalina atrapada en la supervivencia y en silencio de la sordera, enseñándole frases en español y catalán, recuerdos de otras tierras.  Y Albert en la escuela escribiendo y leyendo con el ímpetu de quien descubre un mundo nuevo, su madre era analfabeta, alentado por un segundo padre que le abrió las puertas a la literatura. Gracias, profesor Germain, por rescatar a este niño de un destino de pobreza.

Y cito solo el primer párrafo de El primer Hombre, uno de los más bellos de la literatura, donde transforma una gota de agua en una metáfora de su propia vida, una vida consagrada a las letras que  comenzó aquel noviembre de 1913 en una pequeña aldea de Argelia y que hoy celebramos con admiración y alegría.

En lo alto, sobre la carreta que rodaba por un camino pedregoso, unas nubes grandes y espesas corrían hacia el este, en el crepúsculo. Tres días antes, se habían hinchado sobre el Atlántico, habían esperado el viento del oeste y se habían puesto en marcha, primero lentamente y después cada vez más rápido, habían sobrevolado las aguas fosforescentes del otoño encaminándose  directamente hacía el continente, deshilachándose en las crestas marroquíes, rehaciendo sus rebaños en las altas mesetas de Argelia, y ahora, al acercarse a la frontera tunecina, trataban de llegar al mar Tirreno para perderse en él. Después de una carrera de miles de kilómetros por encima de esta suerte de isla inmensa, defendida al norte por el mar moviente y al sur por las olas inamovibles de las arenas, pasando por encima de esos países sin nombre apenas más rápido de lo que durante milenios habían pasado los imperios y los pueblos su impulso se extenuaba y algunas se fundían ya en grandes  y escasas gotas de lluvia que empezaban a resonar en la capota de lona que cubría a los cuatro pasajeros.  (Albert Camus. «El primer hombre«)

alber camusAlbert Camus. Mondovi, Argelia, 7 de noviembre de 1913 – Villeblevin, Francia,  4 enero 1960.

Posteado por: Concha Huerta | 29/10/2013

Sueños en el Thyssen

Un paseo por la Castellana, estampas de Colón y la diosa Cibeles, la Puerta de Alcalá y la Gran Vía. Entramos a descubrir la nueva exposición del Thyssen, El Surrealismo y el sueño, sugerente título que agrupa un centenar de obras de una de las corrientes artísticas más prolíficas de la primera mitad del s. XX.

Basado en la asociación libre de ideas como método para aflorar el inconsciente, el automatismo en pintura sigue dos caminos, el caligráfico con el libre flujo de signos característico de Miró y Masson, y el verista, que describe escenas oníricas y sus representaciones de lo irracional tan arraigadas en  Dali o Magritte.

Conocía El sueño causado por el vuelo de una abeja de Dalí, con sus característicos tigres, la mujer dormida y el elefante de patas larguísimas, y La Conversación de Magritte, uno de los cuadros favoritos de M, tan sugerente y cargado de símbolos. Pero me han sorprendido algunas  obras de Max Ernst, Miró y Giacometti que construyen un entramado de paisajes oníricos transitando entre el bien y el mal, el deseo y la lujuria, la pesadilla y las identidades ocultas.

Yo es otro, la conversación infinita, Más alla del bién y del mal, son algunas de las secciones de esta exposición única que nos acerca al mundo tan compartido como desconocido de los sueños.

dali_sueno-causadoEl sueño causado por el vuelo de una abeja. Salvador Dalí. 1944

RedonOjosCerrados redon

Ojos cerrados. Odilon Redon. 1889.

Foto este es el color de mis sueños

Este es el color de mis sueños. Joan Miró. 1925.

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El arte de la conversación. René Magritte. 1963.

El Surrealismo y el Sueño. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid. Hasta el 12 de enero de 2014.

Posteado por: Concha Huerta | 25/10/2013

Lluvia

Abro los ojos. La habitación permanece a oscuras. Pienso que aun será de madrugada así que me arrebujo bajo las sábanas y disfruto de un despertar tardío. Mi mente se inunda de imágenes que se cruzan velocidad de vértigo. El cajón donde dejé sin querer ayer las llaves, las maletas desordenadas, la trepadora que se desprendió anoche inundada de lluvia.

Murmullo de agua en los cristales. Enciendo la lámpara y descubro sobresaltada que el reloj marca las 10:15. Me levanto de un salto y maldigo para mis adentros el no haber escuchado la alarma. No puedo creer que haya perdido tanto tiempo en la cama. Me lanzo al baño y bajo de dos en dos los escalones. Una luz tenue inunda la cocina. Diluvia.

Observo ensimismada los cristales envueltos en vaho, las copas arrastradas por rachas de tormenta, las hojas deshaciéndose bajo una tromba de agua. Sorbos de café caliente despejan la nube que aprisiona mi alma. Enciendo el ordenador y tecleo la clave que ayer no recordaba. Imprimo la tarjeta de embarque. Una hoja en blanco y negro me recuerda que mañana te marchas. Una lágrima se cuela entre la A y la S en teclado manchado de grasa. Te he dicho cien veces que no comas mientras trabajas. Tengo que pensar qué comida tengo en casa. Impensable salir con esta lluvia. Con lo que te apetecía ver por última vez la playa. Maldita lluvia.

???????????????????????????????Foto: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 22/10/2013

Sí, quiero.

Mañana de fiesta. El cielo entrevetado de nubes, las ramas revueltas con la brisa de la sierra. Pruebas y nervios. Los cabellos dibujando cenefas alrededor de la nuca, el maquillaje perfecto. En lo alto del armario descansa el vestido impoluto con la cola recogida en un círculo. Sobre la mesita una diadema de flores y los pendientes de la abuela. Algo nuevo y algo viejo. Que las tradiciones se cumplan.

Cinco de la tarde. Manos hermanas la envuelven en  sedas y encajes de bolillo. El vestido ceñido a la cintura. El velo cubriendo un rostro que hasta ayer era el de una niña. En el espejo los ojos azules y brillantes de  de una mañana de primavera. La madre le sujeta el velo que cubrirá su última hora de inocencia con horquillas. Las manos le tiemblan, el corazón le bombea algunas  lágrimas.

Seis de la tarde. En el coche se concentra en los pliegues desbocados para alejar las dudas. Puerta de la iglesia, fotógrafos y rostros conocidos. Por un momento les regala su mejor sonrisa. Avanza del  brazo de un padre orgulloso de ojos traslúcidos, se casa su primera niña. A cámara lenta, entre murmullos y saludos, hacia el altar salpicado de florecillas blancas. Las mismas que transporta enlazadas entre dedos de piel clara.

En el altar le espera el joven alto y resuelto al que ha regalado su destino. Cuando el párroco le pregunta, ella pronuncia el sí quiero, con voz firme y corazón trémulo. La tensión de las últimas semanas se desvanece en un manantial de alegría. Con las manos unidas dan los primeros pasos de una nueva vida. Que el Señor les bendiga con prosperidad y alegrías.

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Foto: C. Huerta

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