Reencuentro en Madrid. Un paseo apresurado bajo una lluvia fina frente a escaparates de lujo deslucidos por el cielo plomizo. En Plaza de Salamanca me desvío por una acera tranquila entre palacetes neoclásicos. En el centro la figura blanca y redondeada de la Fundación Juan March. Espero tras las puertas de cristal. Carmen siempre llega tarde.
En el interior la retrospectiva del británico Wyndham Lewis. Cinco mujeres en gabardina y bolso de marca se reúnen con un joven de aspecto bohemio que les guía en la visita. Seguimos sus pasos y nos adentramos en un laberinto de paredes oblicuas que acogen la mayor exposición sobre Lewis desde que en 1957 un tumor concluyera su obra prolífica.
Instantáneas en blanco y negro. El joven Percy, con el cabello en los pómulos y la mirada inquieta, nos desafía desde un hueco en el pasado. El futuro tiene su historia, como la tiene el pasado…todo arte vivo es la historia del futuro. Los más grandes artistas, hombres de ciencia y pensadores políticos nos llegan desde el futuro- desde la dirección opuesta al pasado- (W.Lewis. Essay on the Objective of Plastic Art in our Time, 1922).
Caricaturas, ironía, sombras que se ríen de si mismas. Trazos cubistas, una galería personal formas y colores que reaparecen a través de las décadas. Claroscuros, vértices de cantos pulidos, la geometría del Vorticismo, el modernismo en Inglaterra. Los dibujos para la obra de Shakespeare “Timon de Atenas” que marcarán el rumbo de una obra dominada por la abstracción y el simbolismo.
Timon of Athens. A feast of Overmen. 1913
Vanguardias y guerra. La guerra atraviesa de principio a fin la vida de Lewis. Cuando me enfrenté por primera vez a la guerra cara a cara lo hice sin llevarme conmigo un solo juicio moral. Nunca he sido capaz de considerar la guerra – la guerra moderna- como buena o mala. Es simplemente estúpida, y lo es en grado supremo” (W. Lewis. Estallidos y bombardeos).
Dualidad y genio. La ambición de crear un arte sin fronteras. Contradícete. Para vivir debes permanecer dividido. Escritor y filósofo que anticipó corrientes de su época. Viajero incansable por una Europa palpitante de ideas. En el Prado admira y copia obras de Goya que teñirán sus lienzos de luces y sombras. Jeroglíficos de vanguardias modernas. Y entre ellos retratos de escritores, mecenas y poetas que sobresalen por su vitalidad y fuerza.

T.S.Elliot. 1938
Imagino acaloradas discusiones con compañeros de artes en el Londres de principios del s. xx. Sobre la tiranía del buen gusto, los cánones de poesía, religión y política. La impotencia ante esfuerzo creativo olvidado por la crítica y que le llevó a sustituir los pinceles por las letras. Relatos, novelas, ensayo, críticas. Y en la madurez la vuelta a las telas y los retratos que le consagrarán como el mejor entre los retratistas británicos modernos.
Me habría gustado conocer a Percy en la intimidad del estudio de Holland Park. Observar sus dedos inquietos poblando cuartillas de líneas delicadas, desde la coronilla rizada de Froanna, modelo y mujer con la que compartiría su vida, hasta el borde insinuado de una butaca. Nadie como él capaz de retratar el alma en cuatro trazos. Una imagen que enamoró a coetáneos como enamora a las miradas del futuro.
Girl seated. (Gladys Anne- Froanna- Hoskyns) 1922
Wyndham Lewis. (1882-1957). Fundación Juan March. Madrid. Hasta el 16 de mayo de 2010.

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