Posteado por: Concha Huerta | 26/08/2011

Hijos de la medianoche

Mañana gris, tarde con decimas. La gripe finalmente conquistó mi garganta. Sobrevivo a base de té con miel y caldo de gallina, recetas de la abuela. Observo desde la cama las luces atenuadas por los visillos. Brillos iridiscentes que me envuelven en el ensueño. Cierro los ojos y me traslado al Bombay de los cincuenta, a la piel de Saleem, un joven de que se debate entre supersticiones y miedos. Un joven cuyo destino está irremediablemente unido al de la tierra de sus ancestros.

Hijos de la medianoche. Una generación que lucha por encontrar un lugar en la historia. Salman Rusdie construye una epopeya que alterna drama e ironía en un retrato mágico de la nueva India. La matanza de Amristsar, el secreto de un aya, el asesinato de Gandhi, los poderes de una nariz superlativa, la partición de Paquistán, los ritos prohibidos. Madres, hermanas, viudas, velos, amores secretos, venganzas. Metáforas de una democracia convulsa. Rusdie dibuja una cacofonía de voces que danzan al son de las pasiones y miserias de su tierra milenaria.

Hijos de la medianoche. Durante una semana acompañan mi vigilia entre la fiebre y el sueño, entre sombras y fuegos de artificio, inundando mi alma de esencias de la India.

Hijos de la Medianoche. Salman Rusdie. Traducción Miguel Sáenz. Mondadori. Colección De Bolsillo. Barcelona 2007. 787 págs. Premio Brooker 1981. Broker of Brokers. (Mejor de los premiados en los 40 años del Brooker Price).

Posteado por: Concha Huerta | 23/08/2011

Sol de Guincho

Hoy el sol se olvidó de Cascáis. Una masa gris y opaca nos acompañó desde la mañana. Amenazas de lluvia se deshacen en la nada. Los cúmulos se compactan y nos cubren con un manto pardo. Nosotros hacemos como que no nos damos cuenta y continuamos nuestros planes.  Dieciocho hoyos, eso sí, enfundados en cortavientos de invierno.

La humedad empasta los pulmones y la hierba nueva. No hay quien meta una bola en la bandera. Marion y yo nos reímos de nuestra mala fortuna. Cuando los golpes no entran poco o nada puede hacerse. Marie-France como siempre perfecta. Al final se hace con Jean-Philippe con nuestro pequeño torneo. Compartimos vino y anécdotas.

Vuelvo a casa con las luces puestas y aun no dieron las seis y media. Una ducha y un paseo con la cámara. Tengo curiosidad de ver el mar con este tiempo. Alcanzo la costa y me adentro en la Boca do Inferno. Las rocas se recortan sobre un fondo plateado. Mar y cielo se entrelazan en un abrazo. El sol se viste de luna y tiñe de amarillo el firmamento. La naturaleza me sorprende de nuevo, esta vez, con pinceladas de Turner.

Boca do inferno. Cascais

Costa de Guincho. Fotos: C.Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 19/08/2011

Faro de Santa Marta

Azul y blanco. Muros encalados brillando en el paraíso. Huecos rellenos de historia y leyendas. Una torre se yergue sobre aguas teñidas de esperanza. Las olas dibujan estampas con trazos gruesos. En la calma de un día sin nubes, la brisa acuna el vuelo de las gaviotas.

Faro de Santa Marta. Tres siglos iluminando almas viajeras. Un diamante guiando velas entre tormentas y mareas. Blanco y azul. La luna desliza una mirada desde su trono etéreo. Sus lágrimas se cristalizan en reflejos de plata. El tiempo se detiene en una corriente cristalina.

Faro de Santa Marta. Azul y blanco. Azulejos preñados del atardecer en la costa. La noche enciende su vigilia. Cierro los ojos y me elevo en su estela intermitente. Recorro oceános y otras tierras. Y me envuelvo en un sueño de capitanes y poetas.

Faro de Santa Marta. Cascais. Foto: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 16/08/2011

Mis primeras regatas

Marina de Cascais. Sol y brisa. Un domingo perfecto para la final de la America’s Cup. En las casetas los entrenadores imparten los últimos consejos a tripulaciones y skippers. Russell Coutts llega el último. Un aficionado valenciano le ofrece caramelos de su tierra. Russell saluda con una sonrisa. Todo un caballero esta leyenda neozelandesa de la vela. Las cámaras le esperan junto a Jimmy Spithil, patrón del Oracle 4-USA, que ganó la competición del sábado. En la caseta del Emirates Team, los kiwis se concentran en las previsiones de vientos y corrientes.

3:00 pm. Nueve catamaranes dibujan estelas sobre la bahía. Giros rozando cascos, mangas de vértigo, velas tensadas con la brisa. El equipo de Dean Barker encuentra mas viento en la segunda manga y se impone a los dos Oracles y al Artemis que finaliza segundo. Pero la sorpresa la dará la tripulación del GrennComm que termina quinta, la mejor puntuación española de la semana. Al final champán y abrazos. Los rostros se relajan y celebran su esfuerzo titánico. El público aplaude desde cubiertas y playas.

Ahora toca recoger y preparar la siguiente prueba. La America’s Cup se traslada en septiembre a Plymouth. Las velas se desmontan y los cascos se acoplan en almacenas de acero. Sus colores permanecen en mi retina salpicando la bahía de emoción y belleza. Y las sonrisas de los mejores regatistas del mundo en las terrazas del O’Neals y el Skipper. Cuanto agradezco a la America’s Cup y a la Marina de Cascais que nos regalaran esta experiencia. Cuanto he disfrutado de mis primeras regatas.

Marina de Cascais

Último briefing del GreenComm-España

Vasilij Zbogar con tripulantes del GreenComm

Jimmy Spithill y Russell Coutts de los Oracle Racing USA

Todo listo

La salida

Cruce entre Oracle-USA. Artemis-Suecia

El vuelo de los Kiwis

Los campeones del  Flying Emirates New Zealand

America’s Cup. Cascais 2011. World Series

Posteado por: Concha Huerta | 13/08/2011

En el Mercado Saloio

Paseo entre muros de cal y buganvillas, tus flores favoritas. Cruzo los soportales de la plaza y me sumerjo en otra mañana. Mujeres en delantal frente a una montaña de melocotones y manzanas jaspeadas. Aromas de infancia. Las horas acunando brotes tras las vallas. Ojos de niña inundados de castillos de espigas y girasoles.

Mercado Saloio. Cajas apiñadas bajo toldos blancos. Manuela y Margarida charlan frente a la báscula. Sus manos trazan historias de cosechas y de hijos ausentes. Nabos, berzas, hojas revestidas de puntillas verdes. Las fiestas del vino. El pelo recogido en peinetas, la falda de terciopelo, los pendientes de plata. Graciosa extrae de un saco puñados de habas. Los guisos de la madre. Huevos de yemas gemelas y queso de cabra. Una carreta recorriendo caminos entre sierras.

En el interior, el mar se vuelca en mostradores de piedra. Mejillones azulados, gambas traslucidas, cajas rebosantes de agua salada y tintas. Lourdes desescama sardinas con manos de niña desde hace treinta años. Lubinas, jureles y pescadillas. El botín de los hombres desafiando olas y espuma. La riqueza de un océano de aguas profundas y frías.

Recorro el camino de vuelta cargada de bolsas y añoranza. Me siento en el porche frente a un plato de tomates y pimientos que me devuelven tu sonrisa y los veranos en la huerta de mi padre.

Foto: C Huerta

Mercado Saloio. Mercado Municipal de Cascais.  Ribeira das Vinhas. Miércoles y sábados, de 7:00 a 13:00

Posteado por: Concha Huerta | 10/08/2011

Desde la playa

Playa de la Duquesa, 2 de la tarde. Sol resplandeciente, brisa fresca. Nos acomodamos en primera línea frente a las velas de la America’s Cup. Un trasiego de barcos se alinean junto a la salida. Arena blanca, añil impoluto. Tres helicópteros sobrevuelan la costa capturando imágenes que desde una pantalla gigante se trasladan al mundo.

Comienza las regatas. 40 minutos entre la playa y la marina. Los catamaranes rasgan las aguas al unísono. Cascos que se cruzan, giros ceñidos. Las tripulaciones apuran metros en cada manga. Las velas dibujan manchas impresionistas sobre un mar esmeralda. El Flying Emirates pierde un tripulante y termina segundo tras el Oracle Team USA a tan solo 23 segundos. Qué espectáculo tan increíble. En la prueba de 500 metros, los catamaranes alzan sus cubiertas a escasos metros de la playa. Yo animo al Green Comm, el equipo de Españapero será el Flying Emirates de Nueva Zelanda el que consiga los 42.5 km/h de la victoria.

Recogemos las toallas emocionados ante estas imágenes únicas. Qué gran suerte haber podido disfrutar de las regatas desde nuestro toldo. Es la primera vez en 160 años que la America’s Cup se celebra tan cerca de una playa. Todo un acierto para Cascáis y para los organizadores de la prueba.

Green Comm España. Foto C:Huerta

America’s Cup. World Series. Cascais 2011. Del 6 al 14 de Agosto.

Posteado por: Concha Huerta | 09/08/2011

Cultivando esperanzas

Esta mañana me costó levantarme. El sueño ayer se me escapó entre tristezas. A las cuatro bajé a la cocina por una manzanilla. Las noticias de anoche me apresaban el alma. Las de anoche y las de un mes aciago en siete hogares queridos. Salas de espera, jeringuillas, palabras ininteligibles, el destino acaparando cada miembro. Y la impotencia de dejar ir a los que nos acompañaron en el camino.

Aparté el periódico tras el desayuno. El mundo transita desbocado entre crisis y recelos. Bajé al porche y revisé las macetas que planté en primavera. Me sorprendió encontrar alguna fresa tardía, un puñado de berenjenas violetas y un pepino maduro que colgaba desafiando la atracción de la tierra. Y sobre macetas de barro ramas cargadas de racimos encarnados y verdes, promesas de vida. Increíble la cantidad de tomates que me regalan tres plantas.

Deposito los frutos de mi pequeña huerta en un cesto de enea, con un movimiento acompasado que me reconcilia con mis ancestros. Olores de la tierra, esperanza, frutos de la naturaleza, belleza. La energía fluye de la savia hacia mis venas y me reconforta en este día de agosto que amaneció entre tinieblas.

Mi pequeña huerta

Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 06/08/2011

Preparando la America’s Cup

Mañana de sol y playa. Por fin el verano baña la costa cascaense. Comparto toldo con Rox, Scott y Matt.  Una toalla amarilla sobre la arena blanca de la Duquesa. En la orilla nueve estandartes se alzan con líneas traslucidas, los catamaranes de la America’s Cup esperan las pruebas del día.  La brisa aumenta tras el mediodía. Alquilamos un pedaló  y nos acercamos a observar estas maravillas del diseño con velas que no parecen velas, mástiles giratorios y cascos de fibra. Verdaderas joyas de ingeniería, cuanto desearía surcar los mares con ellas.

A la una y media las tripulaciones se acercan a las cubiertas. Cinco pares de manos afinadas ajustan cabos, sueltan amarras y se lanzan a hacia las balizas que marcan el área de regatas. En un giro una cubiertas se eleva metro y medio mientras los tripulantes se acoplan esperando alcanzar esos nudos extra que pueden conseguirles la victoria. Todo a punto para la America’s Cup, el trofeo más prestigioso de la vela, el más añejo. 160 años midiendo diseños, skippers y sueños. Qué privilegio disfrutar desde nuestra playa de estas velas.

Foto: C. Huerta

America’s Cup. Del 6 al 13 de agosto de 2011. Cascais. Portugal.

Posteado por: Concha Huerta | 04/08/2011

Bailando con Jamie

Vuelve el sol y la brisa. Vuelvo al porche entre geranios y bugambillas. La mesa vacía, apenas un plato de pasta  y una copa de agua. I think I love, every single little crack on your face… la voz de Jamie Collum me acompaña. Cierro los ojos y me envuelvo en las baladas que compartimos la semana pasada.

Solo de piano, contrabajo  y guitarra. I get a kick out of you. Jamie Collum se apodera de la melodía de Sinatra y la hace suya. Luego Not while I am around y I think, I love, tu favorita. Los acordes se entrelazan con una voz engastada que descubrió Clint Eastwood en Gran Torino, la balada que le lanzó a la fama. El cansancio de una semana frenética desaparece por arte de magia. La música enciende el Hipódromo con notas de jazz y palmas.

Please don’t stop the music. Diez mil almas bailando entre sillas de enea. Jamie Cullum arranca melodías al piano, salta, canta, con una coreografía tan desbordante como su música. I’m all over it. Dos cámaras capturan sus manos y su rostro de niño, quién diría que pasó de los treinta y fue padre en primavera. Quizá la energía de su música le preserva en una eterna adolescencia. Baby, I think I love you today. A mí me inunda de alegría y recuerdos que atesoro hasta tu vuelta.

Jamie Cullum. Foto: C. Huerta

Jamie Cullum, The Pursuit. Cascais CoolJazzFest. 2011. Hipodromo Manuel Possolo. Parque Marechal Carmona. Cascais

Posteado por: Concha Huerta | 01/08/2011

El jardín olvidado

Amanece un día de otoño. El cielo envuelto en una capa de plomo presagia tormentas. Me armo de un paraguas y me acerco al puerto. Las playas vacías bañadas por aguas mansas desteñidas de grises. Tres gaviotas se pelean sobre la arena mojada. Sus graznidos estallan en mis tímpanos como una pesadilla. Los barcos permanecen amarrados al puerto. Un pescador asa unas sardinas entre nasas en la cubierta. Se me revuelve el estomago. No sé cómo se puede pensar en comer con ese olor a salitre y pescado rancio. Primero de agosto, primero de inverno, se lamenta cubriendo la parrilla con un periódico.

Vuelvo sobre mis pasos. La lluvia arrecia. Acorto por una callejuela desconocida. Alcanzo un muro coronado de rocas. Entre los huecos troncos, púas y maleza. Al fondo  un jardín olvidado. Como el que Kate Morton describe en sus páginas. Vuelvo a casa y me acomodo frente a la luz tenue de la ventana. Abro las páginas y me abandono al viaje de Cassandra.

Un misterio encerrado en la maleta de una niña abandonada a su destino. Una herencia olvidada en lo alto de un acantilado. Los capítulos entrelazan historias de tres mujeres en dos continentes, Australia en los setenta, Cornualles de principios de siglo. Una joven descubre un rincón secreto donde imaginar cuentos. Fantasías que dibujan sus propios miedos. Una hermana obsesionada con hijos que el vientre le niega, una tía consumida por la envidia, un pasado de miserias. El jardín olvidado de Kate Morton que me acompaña estos días de otoño en agosto.

El Jardín Olvidado. Kate Morton. Traducción: Carlos Schroeder. Ed: Santillana. 2010. 537 págs.

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