Posteado por: Concha Huerta | 19/11/2014

En tu cumpleaños

Esta mañana sonó en el móvil la alarma de tu cumpleaños. Por un momento pensé en llamarte para felicitarte, ¿al despacho, al móvil?, mejor a la hora de la comida, estas siempre tan liado, eso si no estás de viaje. Oporto, Salamanca… Londres. Qué bueno aquel año que nos fuimos los cuatro de fin de semana a Londres para celebrarlo.

El frío no impidió que compartiéramos nuestros rincones favoritos, las tiendas de antigüedades y platas, una pasión que compartimos. Por la tarde un té en Claridge’s, el último musical de Lloyd Webber, The Woman in White, y una mesa en Le Caprice, tu restaurante favorito. Parece que fue ayer y han pasado diez años. Lo que daría por volver a ver a Mena radiante paseando entrelazada con la manga de tu abrigo.

Esta mañana de invierno en otoño, el frío atenaza a los que anhelamos tu sonrisa. Tu buena disposición, tu apoyo incondicional y tu facilidad para agradar a cuantos podías. Tu saber hacer y tu guía. Padre paciente, abuelo más querido. El mejor compañero de camino. Mi callado firme en aquellos días grises. Hermano del alma. Mi querido Xico.

Esta mañana sonó la alarma de tu cumpleaños. Pero no te llamaré ni a la oficina ni a casa. Tampoco te enviaré un mensaje de texto o un correo. Allá donde estás no hay wifi. Lo que sí voy a hacer es enviarte todo mi cariño para que te acompañe en tu nuevo destino, entre Venus y Saturno, cometa brillante. Mi cariño y los mejores recuerdos que compartimos. De todo corazón, feliz cumpleaños.

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Regents Park, Londres. Foto: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 14/11/2014

Enfrentados

Teatro Amaya. Siete de la tarde. Dos actores dan vida a un carismático sacerdote católico y a un apasionado seminarista. El primero, el Padre José María, magistralmente interpretado por Arturo Fernández, tiene una larga experiencia al frente de su parroquia situada en un barrio acomodado y hasta participa en un programa televisivo de actualidad eclesiástica. El segundo, Tomás de la Casa, al que da vida David Boceta, acaba de aterrizar lleno de energía y con ganas de incorporar cambios. El enfrentamiento está servido.

Enfrentados está cargada de ironía y de actualidad. Arturo Fernández ya ha puesto en pie algunos espectáculos con solo dos actores sobre el escenario, lo que supone un permanente duelo interpretativo que se mantiene durante todo el tiempo de la representación. El actor aparca su tradicional rol como galán para asumir el de sacerdote, haciéndose cargo, además, de la dirección de la obra.

Cuenta Arturo Fernández que hacía tiempo que tenía los derechos de esta gran comedia. Enfrentados, estrenada en Broadway en 1980 y que ha cosechado premios como el del Círculo de Críticos o el Moliere, pero que con la llegada del Papa Francisco a la cabeza de la Iglesia ha creído que era «el momento» de estrenarla. Y qué buen momento.

Enfrentados nos ha sorprendido. Por su original aproximación a los problemas de la Iglesia, por lo bien adaptada que esta a las costumbres de nuestra tierra y sobre todo por el buen hacer de Arturo Fernández que, a sus 85 años, demuestra una elegancia, vitalidad y buena onda que ya quisieran muchos. Una comedia que  recomiendo a los amantes del buen teatro.

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Enfrentados. De Bill C Davies. Dirigido por Arturo Fernández. Con Arturo Fernández y David Boceta. Teatro Amaya. Paseo del General Martínez Campos, 9. 29010 Madrid.  Hasta el 11 de enero de 2015.

Posteado por: Concha Huerta | 05/11/2014

Sara Baras conquista la Gran Vía

Dicen que la Pepa no es solo un símbolo, que la Pepa es un sentimiento, es una actitud, una manera de sentir, una forma de ser, un carácter, una esperanza…

Escenario oscuro, vestidos negros y brazos descarnados recrean el horror de la Guerra de la Independencia. Sara Baras presenta La Pepa, su personal homenaje a los doscientos años de la primera la constitución de España, con una coreografía original y única. Nunca vi representar las miserias de la guerra de un modo tan elegante. Del manto negro que la envuelve surge un corpiño carmesí cuajado de flores. Libertad y la esperanza.

Algo que se lleva dentro, algo que nos trae la mar… que no se lleva el levante porque esta “metiíto” dentro del corazón.

Puerto de Cádiz. El rincón más antiguo de Europa. Su tierra. Guitarras y cajas de percusión. Fandango y seguidillas. El cuerpo de baile con vestidos goyescos. Las manos transformadas en palmas. Sara Baras se marca un zapateado que nos deja sin aliento. Los ritmos crecen y se sosiegan como la marea del Atlántico. Impresionante la delicadeza de sus manos, las ondas de su cuerpo contorneado. Su fuerza.

Dicen que nuestra pepa ya estaba, rezó por aquellos que sufrieron, por todos aquellos que murieron y lucho por un mundo libre…

Conocí a Sara Baras en los noventa, cuando era una promesa que revolucionaba el flamenco con su mezcla de feminidad y fuerza. Ahora, la madurez de sus cuarenta años le ha dado confianza y sabiduría, y no solo en el baile, sencillamente espléndido, sino en su capacidad para dirigir, escribir y montar una de las coreografías más bellas que he visto en los últimos tiempos. Músicos y bailarines en una armonía perfecta.

Dicen que nuestra pepa es la voz del pueblo en forma de mujer y respira libertad. (Sara Baras)

El público la interrunpe en cada descanso pero Sara sigue una y otra vez cautivando con el ritmo incombustible de su cuerpo perfecto. Cuanta energía. Y pensar que los sábados hace dos funciones. Me levanto y la coreo, guapa, guapa. Hacía tiempo que un espectáculo no me entusiasmaba tanto. A mí y a toda la audiencia a la que sin duda ha conquistado la Pepa de la gaditana Sara Baras.

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Sara Baras en La Pepa

Sara Baras presenta La Pepa. Teatro Compac Gran Vía. c/ Gran Vía 66. Madrid. Hasta el 23 de noviembre de 2014.

Posteado por: Concha Huerta | 28/10/2014

Givenchy en el Thyssen

Mañana soleada. Sigo los carteles que adornan las farolas de la Castellana con la imagen de una Audrey Hepburn adolescente vuelta de espaldas. Cuanta vida desprende esa sonrisa. En la entrada del Thyssen unas banderolas anuncian la exposición del diseñador Givenchy recién inaugurada, modista icónico que expone su arte en estas salas.

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Nada más entrar descubrimos la Camisa Bettina con la que asombró a la Alta Costura en 1952 al utilizar algodón de camisa de caballero adornado con encaje ingles en las mangas abullonadas, influencia de Balenciaga, su maestro y mecenas. Con ella comenzaría una historia inundada de hitos, como la presentación de la primera línea de pret a porter de la Alta Costura en 1954, la creación del «vestido saco» en 1957 y la consagración del petitte robe noir en los sesenta.

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Con su elegancia innata y su saber hacer, Givenchy seduce a las mujeres de la época y viste a primeras damas, princesas y actrices hasta que un día aparece en su estudio una joven alta y delgada que le pide un diseño para su próxima película, Sabrina, que obtendría el Oscar en 1954 al mejor vestuario. Desde entonces Givenchy se hará cargo de la imagen de Audrey Hepburn. “La ropa de Givenchy es la única con la que me siento yo misma. Es más que un diseñador, es un creador de personalidad” (Audrey Hepburn).

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Qué maravilla descubrir el vestido de encaje de Cómo atrapar a un ladrón y el de Desayuno con Diamantes, quizá uno de los más famosos de la historia del cine. Me llama la atención lo estrecho que es, Audrey debía de ser delgadísima. Me parece estar viéndola acercarse al escaparate de Tiffany’s, con sus pasos cortos, el vestido es muy estrecho, con el cuello envuelto en perlas y el café humeante. Una imagen única.

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También me impresiona el conjunto que Givenchy diseñó en 1961 para Jaqueline Kennedy en su visita a Francia. Un abrigo en satén crudo sobre vestido bordado con flores barrocas, el arte siempre ha sido una inspiración del artista. Un acierto de la exposición enfrentar sus diseños a distintas obras de arte de la colección Thyssen que muestran está clara influencia.

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Los diseños nos llenan de asombro. Qué elegante el vestido túnica en organza azul marino (1982) o el satén champan con bordados de rafia (1980). Atrevidos el de coctel corto en crepe y plumas negras (1968) y el de terciopelo negro con volantes de 1987. Impresionantes los bordados de la chaqueta patchwork de 1985 que recuerda a un cuadro de Delauny o el corpiño del vestido de novia rosa pálido de 1992. Por ellos no pasa el tiempo.

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En la salida, tras la sala de los vestidos de novia, un espacio para los complementos siempre tan importantes en las colecciones del diseñador francés. Me entusiasma una pamela de plumas rojas, exquisita.

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 Fotos: C. Huerta

Terminamos la visita adquiriendo algunos recuerdos en la tienda, unos lápices estampados con cinta métrica y unas postales de los vestidos que diseñó Givenchy para Audrey. Una de mis actrices favoritas. Recomiendo esta visita a los amantes de la Alta Costura, el arte, la elegancia y el cine. Una de las exposiciones imprescindibles del otoño madrileño.

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Hubert de Givenchy en su Atelier. 1960.

Posteado por: Concha Huerta | 20/10/2014

Un deseo

Noche de estrellas fugaces. Me asomo a la ventana y observo el cielo iluminado de Madrid. Los meteorólogos dicen que será fácil ver estos retazos de la cola del cometa Halley, si miramos en dirección a Orión. Yo solo diviso una mancha oscura entre fachadas y edificios, pero que no quede por intentarlo.

Pienso en los deseos que voy a pedir caso de ver pasar alguna Oriónida. Inmediatamente me vienen a la cabeza dos personas cercanas que necesitan mejorar sus circunstancias, una de salud extremadamente complicada y la otra de sobreponerse a una gran pérdida. Mis queridas Maria R y F.

También que los proyectos de M puedan cristalizarse, le está costando tanto, y que pase la crisis y nuestros hijos puedan vislumbrar un futuro más cierto sin tener que alejarse tanto. Los hijos y los que vivimos en este país tan agitado. Cada vez que leo las noticias me llevo un disgusto.

Y pedirle al cometa Halley que su cola milenaria desprenda sobre nuestros cielos un poco de sabiduría, generosidad, agradecimiento y principios morales, que tanta falta nos hacen. Más vale que pare. Con tanto pedir seguro que me pierdo todas estrellas fugaces. Os deseo que tengáis suerte esta noche y podáis disfrutar de ellas.

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Posteado por: Concha Huerta | 14/10/2014

Una cena en El Europa

Quería recomendaros un restaurante que descubrimos en nuestro último viaje a Pamplona. El restaurante hotel Europa. Lo primero que nos sorprendió fue la simpatía de la maitre, Esther. Teníamos un reservado para el grupo y nos dio buenos consejos que nos hicieron disfrutar de la comida. Que divertido resulta el sufijo -ico o -ica que se emplea aquí en casi todas las palabras.

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Para comenzar, un tomatico pelado con ampolla de vinagreta, una croqueta de bacalao y una crema de habitas, que ya nos anunciaban la calidad de la comida que nos esperaba. Después llegaron los pimientos de piquillo de temporada, asados con leña con papada de cerdo ibérico que quitaban el habla, unas setas salteadas muy sabrosas, y unas judías con borrajas hiladas con aceite de oliva virgen y jamón serrano deliciosas. La presentación impecable. El sabor difícil de describir si no se ha probado la cocina Pilar Idoate, chef del restaurante Europa que cuenta con una estrella Michelin.

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Para cuando llegaron los principales estábamos entusiasmados. Probamos el bogavante asado con verduritas, la merluza al horno en su punto, y los chipirones a la plancha con textura de terciopelo que se deshacían en el paladar. Los mejores que he probado hace tiempo. Y eso que en Pamplona no hay costa. Todo ello regado con un Mauro V.S. 2007, tempranillo 100% de fabulosa añada. Estuvimos de acuerdo en lo complicado que resulta a veces disfrutar de la comida en restaurantes con estrellas Michelin, más interesados en la innovación que en la el resultado de sus experimentos.

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Terminamos con un postre de chocolate con helado de naranja y un pastel de almendras con helado de lima que nos recomendó Esther con acierto. Un broche fresco y delicado para una cena de ensueño. Al final un aplauso sentido para la chef Pilar Idoate que nos contó su experiencia en la cocina basada en los productos de temporada y en las recetas de su abuela, qué bien se come en Navarra. Una familia dedicada a la restauración que regenta tres restaurantes de referencia en Pamplona. El Europa, buque insignia de la familia, el Alhambra y el Merca”o, más vanguardista.

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Quedamos encantados con las hermanas Idoate por su saber hacer y simpatía. Pilar nos regaló unos tomates «feos» de Navarra de porte y dimensión extraordinarios, unas conservas con los pimientos de piquillo que utiliza fuera de temporada y su truco para prepararlos en casa. Abrirlos en libro y limpiar la pepitas, freírlos en una sartén de piedra con muy poco aceite a fuego fuerte cuatro y tres minutos cada vuelta y al servirlos sazonarlos con un chorreón de aceite de oliva virgen y cebollino picado. Nos fuimos entusiasmados. Decidimos repetir experiencia cuando volvamos a Pamplona. Una comida en el restaurante Europa bien vale el viaje.

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Con Pilar Idoate, Diego y Esther Idoate. Fotos: C.Huerta

Europa restaurante. Calle de Espoz y Mina, 11. Pamplona. 948 22 18 00

Posteado por: Concha Huerta | 10/10/2014

Un Nobel para Modiano

La Academia sueca ha otorgado el Premio Nobel de Literatura al francés Patrick Modiano por su habilidad para llegar a través de la memoria a los recovecos del corazón humano. Nacido en París en 1945, es un autor intimista, difícilmente clasificable porque su obra, que ronda siempre los recuerdos de una Francia ocupada o de un padre ausente, es muy personal.

Recuerdo sus novelas como una maraña de imágenes superpuestas. Da la impresión que Modiano trata siempre los mismos temas. “Es el mismo libro pero escrito a trozos, como un corredor que se detiene y reprende la carrera un tiempo después. Es cada vez el mismo libro pero desde ángulos diferentes. No hay repetición, pero es la misma obra”. Un trabajo con tintes detectivescos en busca de la dueña de una sonrisa o al autor de una carta que desvela un universo de sentimientos construidos con recuerdos. No en balde su lema es el verso de Char: «Vivir es obstinarse en consumar un recuerdo«.

Breve nota biográfica.

Patrick Modiano nació en París en 1945. Sus padres se conocieron durante la ocupación alemana de Francia, tuvieron que ocultarse y se casaron en noviembre de 1944. La infancia de Patrick estuvo marcada por las ausencias de su padre, de origen judío, que hacía frecuentes viajes al extranjero, y de su madre, una actriz belga siempre de gira. Esto hizo que estuviera muy unido a su único hermano Rudy que falleció a los 10 años de leucemia y al que dedicará una gran parte de sus libros.

Patrick Modiano estudió en la École du Montcel, en la Alta Savoya y en el Liceo Enrique IV de París, donde recibió clases particulares de Geometría del escritor Raymond Queneau, amigo de su madre, que resultó crucial para su carrera literaria. Gracias a él publicó su primera  novela El lugar de la estrella (1968) con la Editorial Gallimard.  Desde entonces se dedica únicamente a la escritura. Reservado y extraordinariamente tímido, se casó en 1970 con una francesa nacida en Tunez y tiene dos hijas, Zina (1970), y Marie (1978).

Las obras de Modiano suelen estar ambientadas en la época de la ocupación alemana de Francia. En El lugar de la estrella (1968) y Los bulevares periféricos (1972) mezcla personajes ficticios con personajes reales como Céline, La Rochelle o Proust. Sin embargo  Villa Triste (1975), transcurre en los 60. Un joven se refugia  en un balneario cerca de la frontera suiza, habitada por personajes extraños, para evitar ser reclutado y enviado a Argelia. En 1978 consigue el prestigioso Premio Goncourt con Calle de las Tiendas Oscuras, dedicada a su padre, quien acababa de fallecer. El protagonista es un detective amnésico que intenta averiguar su propia identidad; sus pesquisas le llevan, como es habitual en su obra, a la época de la ocupación. Desde entonces publica una docena de títulos, siempre con la editorial Gallimard, que le van consagrando como autor de referencia.

En Dora Bruder (1997), investiga el caso real de una chica de 15 años, desaparecida y enviada a Auschwitz. En Un pedigree (2004), desvela sus orígenes familiares y su inseguridad ante su padre, con el que nunca tuvo una relación muy directa. «Llevaba diez años sin tener noticias suyas y supe de repente que se había muerto«. Después llega En el café de la juventud perdida (2007), que obtuvo un gran éxito. En La hierba de las noches (2012), lleva a su cumbre el género que él mismo ha creado: la autoficción poético-policial. Modiano no había escrito nunca un texto tan poético como esta aparente novela negra.  Su último libro, Pour que tu ne te perdes pas dans le quartier (Para que no te pierdas en el barrio), se ha publicado esta semana en Francia.

Cuatro de las novelas de Modiano han sido adaptadas al cine. Une jeunesse por Mizrahi en 1981, Villa triste por Patrice Leconte en su película El perfume de Yvonne (1994), Dimanches d’août  por Poirier en la  película Te quiero en 2001, y De si braves garçonsen Charell por Mikhaël Hers en 2006. Modiano ha participado en el guión de varias películas. Con Louis Malle en Lacombe Lucien (1974), que narra la vida de un colaboracionista en la Francia ocupada, y con Pascal Aubier en Le fils de Gascogne (1995). Es también es autor del guión de Bon voyage (2002), de Jean-Paul Rappeneau.

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Patrick Modiano (París 1945). Premio Nobel de Literatura 2014.

Posteado por: Concha Huerta | 07/10/2014

Fin de semana en Pamplona

Madrid, Puerta Atocha. Tres horas y media después llegamos al casco antiguo de la capital Navarra. La tarde soleada. Dejamos las maletas en el Hotel Guendulain, palacio señorial del XVIII donde compartimos patio con una espectacular colección de carrozas de época. Nos perdemos por las callejuelas del casco antiguo, con sus escaparates atiborrados de velas naturales, hojaldres y frutas de la huerta.

Primera parada, El ayuntamiento, desde cuyo balcón cada julio se lanza el famoso chupinazo que marca el inicio de Los Sanfermines, en el cruce de los tres burgos que constituyen Pamplona, (Navarrería, San Saturnino y San Nicolás) unificados en 1423 por Carlos III. Bajamos por la Estafeta hasta la Plaza de toros a paso ligero. No tan ligero como el de los miles de mozos que la recorren de blanco entre astas de toros bravos. De blanco y pañuelo rojo, que representa el martirio de San Fermín y sólo se anuda al cuello mientras duran las fiestas. En la Plaza encontramos el coso inundado de marisco gallego, una feria regional se celebra estos días.

De vuelta nos desviamos al este hasta la catedral de Santa María la Real. Tras la magnífica fachada de Ventura Rodríguez, el templo gótico que data del s XIV y XV. La nave central de casi 30 m de altura iluminada por sobrias vidrieras guarda el sueño de Carlos III y la reina Leonor. En el altar, la talla románica revestida en plata de la virgen, junto al claustro, joya de la catedral que bien merece una visita. Volvemos al centro.

En el hotel La Perla, donde se hospedaba Hemingway, recogemos a unos amigos y decidimos irnos de “chiquiteo”, costumbre pamplonica de discutir de cualquier cosa y probar pintxos en las tascas del casco antiguo. Como los componentes de mi cuadrilla están algo cansados para discutir nos centramos en las tapas. Montados de chistorra, ventresca con tomate y cebolla, huevos estrellados, croquetas de balao, fritos de pimiento y hasta croquetas de chocolate. Mil y una delicias regadas con cañas y sidra. El mejor broche para nuestro primer día en Pamplona.

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Frente al Ayuntamiento de Pamplona

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Carroza del Palacio Guendulain

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Plaza de toros de Pamplona

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Claustro de la catedral de Pamplona.

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La Olla. Pamplona

20141005_130900Tapas. Fotos: C. Huerta

 

Posteado por: Concha Huerta | 30/09/2014

Tardes de cine… español

Quería recomendaros dos thrillers que están caldeando las taquillas desde finales del verano. Dos películas de factura impecable y dirección acertadísima que están consiguiendo que el público abarrote las salas. El niño de Daniel Monzón arrasa en la taquilla desde que se estrenó a finales de agosto y La Isla Mínima de Alberto Rodríguez, estrenada el pasado fin de semana.

El niño trata de una historia inspirada en el caso real de Ahmed Ouazzani, uno de los mayores traficantes de costo en el Estrecho. Jesús (Luis Tosar) y Eva (Bárbara Lennie) son dos agentes de policía que llevan dos años persiguiendo la pista de un importante narcotraficante británico (Ian McShane) que opera en el Estrecho de Gibraltar. Cuando parece que no conseguirán cerrar el cerco, aparecen El Niño (Jesús Castro) y El Compi (Jesús Carroza), dos narcos menores que los acercarán a su objetivo.

El jerezano Daniel Monzón, Goya al mejor director por Celda 211, mezcla en El niño acción, romance y drama social, la película es casi un documental sobre lo que pasa en el Estrecho. La factura impecable, el casting acertadísimo, con Luis Tosar como Guardia Civil y el debut de Jesús Castro, un gaditano de físico deslumbrante cuya mirada me recuerda a la de Paul Newman. Habrá que seguir de cerca la carrera de este chico. Una película de acción trepidante que hace disfrutar cada uno de los 135 minutos que nos mantiene pegados a la butaca.

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En La isla Minima, Mejor Película para la prensa en el pasado Festival de San Sebastian, Pedro (Raúl Arévalo) y Juan (Javier Gutiérrez) son dos policías, interpretados por y, ideológicamente opuestos, son expedientados. La sanción consiste en ir a un remoto pueblo de las marismas del Guadalquivir a investigar la desaparición de dos chicas adolescentes. En una comunidad anclada en el pasado, se enfrentan a un feroz asesino.

El director sevillano, Alberto Rodríguez apresa y seduce utilizando todos los recursos cinematográficos para construir una historia oscura e inquietante. El soberbio manejo de la cámara, con planos cenitales y picados que subrayan las escenas más tensas, los paisajes increíbles, la película surgió de una exposición de fotografía, la lluvia,  las marismas, transformadas en verdaderas protagonistas, y los actores certeros con  la participación del inquietante Antonio de la Torre, Mejor Actor de los últimos Goyas, nos trasladan a una parte de la España profunda en la Transición donde las leyes no parecen tener vigencia. Una película que recomiendo a los amantes del género negro.

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Posteado por: Concha Huerta | 23/09/2014

Otoño cultural en Madrid

El otoño es sin duda una de las mejores estaciones para disfrutar de Madrid. Sol abundante, brisa fresca y lluvias que limpian las calles y preparan parques y jardines para el invierno y transforman Madrid en una de las ciudades más verdes de Europa. Una ciudad viva que acoge una variadísima oferta cultural. He hecho una selección para que os hagáis una idea y quizá los que estáis lejos os animéis a visitarla.

      Arte:
La recién inaugurada exposición de Sorolla en la fundación Mafre, que reúne los lienzos más representativos de su época americana.
Entre el cielo y la tierra, la mirada de doce jóvenes artistas sobre la obra de El Greco en la Real Academia de las Artes de San Fernando.
Las magníficas El Greco y la pintura moderna en el Prado hasta el 4 de octubre y la de Alma Tadema y la Pintura Victoriana en el Tyssen hasta el 12 de octubre, para quien no las haya visto. Y la esperada inauguración de la primera retrospectiva del diseñador Hubert de Givenchy, el 22 de octubre, primera incursión del Museo Thyssen-Bornemisza en el mundo de la moda.
También Stephen Shore en la Fundación Mafre, uno de los fotógrafos cuya influencia ha sido más destacada en las últimas tres décadas.
     Teatro:
En el Español, José Sacristán se dedica a rescatar balcones coloniales en la obra Mario Vargas Llosa y Lolita debuta como La Colometa de La plaza del Diamante. Para los que prefieran la comedia, el último montaje de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Donde hay Agravios no hay celos, de Rojas Zorrilla en el Teatro Pavón, o El Hijo de la novia, adaptación de la película de Juan José Campanella, con Juanjo Artero, Álvaro de Luna y Tina Sainz en el Bellas Artes.
     Danza:
Israel Galván y Akram Khan actúan por primera vez juntos en los Teatros del Canal donde también puede verse El Sur, una de las primeras coreografías de Víctor Ullate. Y en el Rialto, Titanium, lo nuevo de Rojas y Rodríguez en su personalísima interpretación de la danza flamenca.
     Ópera:
Últimas representaciones de ‘Le Nozze di Figaro’, una de las óperas más perfectas de Mozart y un referente del género bufo, en el Teatro Real.
     Música:
Los violines de Anne Sofie Mutter o Josua Bell en el Auditorio Nacional de Música. Una integral de Bach con los organistas Michelle Bouvard y Juan de la Rubia, las melodías de Los Beatles en el primer concierto del ciclo Música para recordar de la Fundación Excelentia, y una amplia gama de conciertos para los amantes de la música clásica.
Y para los que prefieran el pop-rock y el jazz, los conciertos de Morrissey (9 de octubre) Kylie Minogue (13 de octubre) Jamie Collum (22 y 23 de octubre) y Anastacia (25 de octubre). Una oferta cultural para todos los gustos.

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Foto: C. Huerta

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