Posted by: Concha Huerta de Soto | 24/11/2015

Gypsy

Llegamos al Savoy Theatre a las 7 para ver Gypsy en el West End de Londres. Es la primera vez que visitamos este templo de las artes británicas, inaugurado en 1881, que fue el primer edificio público iluminado con luz eléctrica del mundo. Gypsy, es un musical clásico americano que ahora protagoniza Imelda Staunton en una de las interpretaciones mas celebradas de los últimos años.

Lo primero que sorprende es la vitalidad y la potencia de voz de esta actriz menuda de ascendencia irlandesa que en enero cumplirá 60 años. Imelda Staunton llena el escenario en la piel de Rose, una madre agresiva y dominante,  obsesionada con que sus hijas hicieran carrera en el vaudeville en los años 20. Estrenada en 1959, Gypsy está basada en el diario de Gypsy Rose Lee, famosa bailarina de striptease americana de principios de siglo.

El escenario, el vestuario y la comicidad de los números con los niños nos traslada a la vida rural de la América profunda de la que Momma Rose intenta alejarse para siempre. La pequeña Baby June interpreta hasta la saciedad el mismo repertorio en teatros y bares mientras la retraída Louise, forma parte del coro de chicos. Rose encontrará a Herbie, un antiguo agente que consiente en representarlas, más interesado por su persona que por el talento de las hijas. Con el paso de los años las niñas y los chicos crecen y llegan los problemas.

Poco a poco se suceden los números con algunas canciones inolvidables de Jule Stine y letra de Stephen Sondheim como Everything’s Coming up RosesLet Me Entertein You, o Together.  La historia retrata el clásico problema de los padres obsesionados con que sus hijos consigan sus propias metas, pero no pasaría de notable si no fuera por la calidad en la interpretación de Imelda Staunton, llena de matices, desde la agresividad a la ternura, que consigue conmover a las 1.150 almas que abarrotan el Savoy Theatre, con las que compartimos una tarde inolvidable.

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Imelda Staunton as Momma Rose in Gypsy. Photograph: Tristram Kenton/The Guardian

Gypsy. Con Imelda Staunton, Peter Davidson, Scarlet Roche y Anita Louise Combe en el Savoy Thetre. Hasta el 28 de noviembre de 2015.

Posted by: Concha Huerta de Soto | 17/11/2015

Con Nadal en el Savoy.

Esta semana tuvimos suerte. Fuimos a tomar un té en el Savoy y nos sentaron al lado de Rafa Nadal. Le acompañaba  Xisca Perelló. Que buena pareja hacen, da gusto verles juntos. Rafa contestaba con entusiasmo las preguntas de un periodista deportivo. Sus impresiones sobre algunos jugadores que participaban en un torneo en Londres. No os imagináis la ilusión que me hizo. Para mi Rafa Nadal es como si fuera un hijo.

Y en efecto, Rafa Nadal participo el lunes en la final de la ATP World Tour en el O2 de Londres. Se enfrentaba  al suizo Stan Wawrinka, número 4 del Ranking ATP, al que ganó por 6-3 6-2. Rafa, actualmente numero 5 del ATP,  vuelve a estar en forma. Una alegría. Desde aquí le deseo lo mejor para este torneo y para sus próximas citas y que vuelva a brillar como se merece.

Vamos Rafa, Vamos.

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Rafa Nadal y Xisca Perello

Posted by: Concha Huerta de Soto | 13/11/2015

Ai Weiwei en la Royal Academy

Llego a la Royal Academy con la esperanza de encontrar entradas para la exposición Ai Weiwei, uno de los artistas y disidentes chinos más reconocidos hoy en día.  En la entrada una instalación de troncos armados con maderas secas y cinchas de acero. Alegoría del artista sobre la diversidad de gentes que obligadas a formar parte del Estado Chino.

Impresiona por su tamaño y por la sensación de nostalgia. Una visitante extiende su palma en silencio sobre uno de los troncos. Imagino a Lady Juliana acariciando sus vetas entre las brumas del tiempo. 300 años desde que mandara construir el patio del Burlington Palace en la trasera de Portugal Street, hoy conocida como Piccadilly.

Más conocido por su actividad como defensor de los derechos humanos y sus persecuciones por el régimen comunista,  Ai Weiwei inunda las diez salas del Palacio de Burlington de arte y poesía. Sorpesa y admiración son los dos adjetivos que mejor describen mis impresiones ante las obras que descubro.

La exposición recorre todas las fases del artista. Desde su fascinación por el arte conceptual en la década de los ochenta en Coat Hanger (Percha), moldeada con el perfil de Duchamp al que veneraba cuando vivía en Nueva York, hasta las bicicletas suspendidas en armazones plateados de la impresionante lámpara que cuelga de la sala central.

Ai Weiwei transita entre la tradición de los artesanos chinos y las instalaciones más vanguardistas. Con los 27 bancos entrelazados de Grapes (uvas) o la mesa que apoya dos patas en la pared (Table with two legs on the Wall), ambas construidas con objetos de la dinastía Qing, desmonta la opulencia del pasado imperial de China y decora las vasijas con colores primarios o marcas occidentales.

Un muro construido con los restos del estudio de Shangai demolido en 2011 por el gobierno local enmarcado por un cerco de caoba. 6 cubículos en los que representa las vejaciones que sufrió en sus 81 días encarcelado. O el mural con los 5385 nombres de los niños desaparecidos en el terremoto de Sichuan, victimas silenciadas por el régimen y la impresionante instalación de 90 toneladas de barras de acero defectuoso encontradas tras el terremoto.

Persecución, secretismo, tragedia, las constantes en la vida de Ai Weiwei desde que volviera  a China en 1993 por la delicada salud de su padre, Ai Quing, una de las mayores influencias del artista. Un gran poeta que vivió veinte años en el exilio condenado a limpiar letrinas hasta que tras el fallecimiento de Mao pudo volver con su familia Pekín. Recuerdos que marcarían la infancia y adolescencia del artista.

Al salir me reencuentro con Tree, el bosque reconstruido del patio. Apoyo mi palma sobre uno de los tochos secos y siento las palpitaciones de una cultura milenaria quebrada por la ausencia de libertad y de derechos. Una pareja me observa perpleja. Sin duda, la exposición de Ai WeiWei en la Royal Academy deja huella.

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Ai Weiwei en la Royal Academy of Arts. Londres. Hasta el 13 de diciembre de 2015.

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Ai Weiwei, Grapes. ( 2010)

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Ai Weiwei. Souvenir from Shanghai. 2012

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Ai Weiwei Coloured vases. (2013)

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Ai Weiwei. Marble Grass.

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Ay Weiwei. Bycicle Chandelier. (2015)

Fotos: C. Huerta

Posted by: Concha Huerta de Soto | 05/11/2015

Nicole Kidman en el Nöel Coward Theatre

Llegamos al Nöel Coward Theatre  con la ilusión de ver por primera vez a Nicole Kidman sobre las tablas. Nos han hablado muy bien de Photograph 51, que recrea el ambiente en el laboratorio del King’s College donde se descubrió en plena guerra fría la estructura helicoidal del ADN.

Rosalind Franklin, interpretada por Nicole Kidman, llega a Londres cargada de proyectos pero termina aislándose en su laboratorio, relegada por un mundo, el científico, poco o nada preparado a que las mujeres sobresalieran en la época. Un laboratorio donde terminara su corta vida por un cáncer provocado a la continua exposición de la radiación de sus experimentos.

La obra transcurre en un solo decorado, cuyos muros aun derruidos recuerdan a la tragedia que vivió Londres en la Guerra. Nicole Kidman sobresale con una interpretación llena de matices que dibuja la personalidad brillante, apasionada y tenaz de la protagonista, también las inseguridades y miedos de una mujer que transformo en religión la ciencia.

Alrededor de ella, un grupo de colegas revolotean y conversan sobre sus experiencias con la Dc Franklin, llenos de prejuicios de sexo, incomprensión y hasta celos. Unos colegas que cuatro años después de su trágica muerte recibirán los honores del Nobel por el descubrimiento que se realizó gracias a la famosa Fotografía 51 que se pudo obtener gracias a ella.

Terminamos la función con el corazón encogido por el drama de Nicole Kidman transformada en Rosalind Franklin, un papel que atrapo a la actriz australiana por lo que supone de reivindicación a las mujeres relegadas en sus campos por razones de género y como homenaje a su padre, el bioquímico Antony Kidman, fallecido hace un año.

Historia, ciencia, drama personal, actuaciones brillantes. Photograph 51 es sin duda una de las mejores obras que he visto este año en Londres.

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Patrick Kennedy y Nicole Kidman en Photograph 51

Photograph 51 de Anna Ziegler. Dirigida por Michael Grandage. Con Nicole Kidman, Stephen Campbell Moore, Will Attenborough, Edward Bennet, Patrick Kennedy y Joshua Silver. Nöel Coward Theatre. Londres. Hasta el 21 de noviembre de 2015.

Posted by: Concha Huerta de Soto | 18/10/2015

Balada de otoño

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados,
sobre los campos, llueve.

Pintaron de gris el cielo
y el suelo
se fue abrigando con hojas,
se fue vistiendo de otoño.
La tarde que se adormece
parece
un niño que el viento mece
con su balada en otoño.

Una balada en otoño, un canto triste de melancolía,
que nace al morir el día.
Una balada en otoño,a veces como un murmullo,
y a veces como un lamento
y a veces viento.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados,
sobre los pardos tejados
sobre los campos, llueve.

Te podría contar
que esta quemándose mi último leño en el hogar,
que soy muy pobre hoy,
que por una sonrisa doy
todo lo que soy,
porque estoy solo
y tengo miedo.

Si tú fueras capaz
de ver los ojos tristes de una lámpara y hablar
con esa porcelana que descubrí ayer
y que por un momento se ha vuelto mujer.

Entonces, olvidando
mi mañana y tu pasado
volverías a mi lado.

(P. de la Castellana. Madrid. Fotos: C. Huerta 2.010)

Se va la tarde y me deja
la queja
que mañana será vieja
de una balada en otoño.

Llueve,
detrás de los cristales, llueve y llueve
sobre los chopos medio deshojados…

Joan Manuel Serrat

Posted by: Concha Huerta de Soto | 04/10/2015

La Piedra Lunar

Quería recomendaros una novela que me ha estado acompañando estos últimos días. Se trata de La Piedra Lunar (The Moonstone) de Wilkie Collins, un clásico de 1868, considerado por T. S. Elliot como «la primera, la más larga y la mejor de las modernas novelas detectivescas de Inglaterra«. Me pareció una buena compañía para las tardes brumosas en la capital del imperio. Todo un acierto.

Rachel Verinder recibe un regalo fabuloso por su 18 cumpleaños de un tío de reputación dudosa. Nada menos que La Piedra Lunar, magnífica joya inspirada en el diamante  Koh-i-Noor que luce hoy en la corona británica, que desaparecerá de su alcoba la noche después de la fiesta en su mansión del sur de Inglaterra, rondada por tres misteriosos hindúes. La joven, cortejada por dos primos, se negara a dar su versión de los hechos, por lo que la investigación se complica.

Collins vuelve a la novela epistolar que ya utilizo en La Dama de Blanco con gran acierto. Se suceden los relatos de Gabriel, fiel e imperturbable mayordomo tan admirador de Robinson Crusoe como el propio Collins y  Miss Clark, la pariente pobre obsesionada con la Biblia, que dan el toque de humor y de patetismo. El de Ezra Jennings, ayudante del médico local con delirios paranoicos por efecto del opio, toda una revelación dada la adicción que sufrió el propio Collins. O la del sargento Cuff, basado en un policía local, cuyas dotes de deducción contrastan con el inepto policía local y nos recuerdan al gran Sherlock que Sir Arthur Conan Doyle creará 20 años más tarde.

Intrigas, desafíos, traiciones, amores imposibles, pasiones ocultas, locura, todos los elementos que hacen de La Piedra Lunar (The Moonstone) una novela imprescindible para los amantes de las novelas de detectives británicas.

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La Piedra Lunar de Wilkie Collins. 1868. Editorial Clásica De Bolsillo. Versión en e-Book.

Posted by: Concha Huerta de Soto | 23/09/2015

Otoño

Y sin darnos cuenta entramos en el otoño. No sé vosotros pero yo no entiendo cómo pasa el tiempo. Parece que fue ayer cuando llegue a Londres cargada de maletas. Aquí la lluvia continúa su ritmo. El verano en Gran Bretaña ha sido más bien otoño-invierno. No me extraña que los británicos ansíen el sol del Mediterráneo. Claro que los parques están repletos de verdes. Y entre tanto verde, algunas hojas comienzan a teñirse de oro.

Paseo bordeando el lago principal del parque Victoria, mi nuevo Retiro, entre cisnes y ánades que comparto con un puñado de londinenses desde que llegue a las 4.00. Alguna madre con niños de rizos dorados, un joven ejercitándose tras una jornada en la City. Dos italianas enfrascadas en conversaciones sobre un tal Gino. Un par de ancianos leyendo tranquilamente en un banco.

Vuelvo sobre mis pasos y apartándome del lago me adentro entre robles y olmos. Sale el sol e inunda de color este parque centenario. Disfruto del silencio, de los trinos. Este parque es un oasis para las aves que revolotean por cada esquina. Las nubes reflejadas en las aguas me recuerdan al Loch Voil en Escocia. El paraíso de naturaleza que visitamos por mi cumpleaños. El Parque Victoria, un regalo de 1844 a los ciudadanos del Este de Londres que yo ahora disfruto.

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Victoria Park. London. Fotos: C. Huerta

Posted by: Concha Huerta de Soto | 18/09/2015

Explorando Londres

La semana transcurre entre citas y encargos, aún quedan algunas cajas por abrir, cuantas cosas acumulamos en nuestra vida. Entretanto voy tomando el pulso a esta ciudad tan cosmopolita. Desde South Kensington con sus casas victorianas, a las eduardianas de Mayfair. De las fachada blancas de White Chappel, territorio de Jack el Destripador, a las de acero y metal de la City y los puentes del Támesis.

El trafico imposible, y yo que me quejaba del de Madrid. Las obras colapsan la City y hay demasiados coches para calles de dos carriles. Menos mal que los transportes públicos funcionan de maravilla. Me he hecho con un pase de metro y cruzo Londres en 30 minutos.

Los autobuses tambien resultan prácticos fuera del centro donde lo mejor es caminar y olvidarse del tráfico. Londres crece a un ritmo imparable. Se calcula que sus 8 millones de habitantes se ampliaran a 14 en  el 2017. Y pensar que nosotras ahora somos parte de ellos. Las vueltas que da la vida.

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Cerca de Regent Street

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Old Town

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Museo de White Chappel

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The Shard. Fotos: C. Huerta

Posted by: Concha Huerta de Soto | 06/09/2015

Londres Septiembre

Comenzamos el mes con mañanas frescas y cielos grises. Mucho menos frío que en Escocia. Un alivio. Recorro el centro cargada de bolsas, cambiarse de hogar siempre es un trabajo extra. Lo primero, unas cortinas que bloqueen la luz, en Inglaterra no hay persianas, un par de lámparas y alguna cajonera. Pasamos el día de acá para allá entre cintas métricas y listas.

Ensimismada en mis quehaceres no puedo evitar sorprenderme por la diversidad que reina en Londres. Gentes de todo el mundo se pasean por sus calles. Japoneses, africanos, musulmanes, hindúes, portugueses y españoles. Muchos de paso, otros instalados como yo en esta gran metrópoli. Mejor evitar las horas punta por el centro. Oxford Street a partir de las 5 se convierte literalmente en una marea humana.

Hora del almuerzo. Un japonés, unas tapas en Hispania, un asado británico. La oferta gastronómica de la ciudad impresiona. Ayer fuimos a cenar a Aqua Kyoto, buen ambiente, cocina variada, platos muy bien presentados, una delicia. Hoy a Iberica, buenas tapas y una paella de marisco para un domingo perfecto. El jueves volvimos a Sketch, siempre tan animado. Yo probé unos langostinos al vapor muy sabrosos y Marta una bisque de marisco con tres arroces original y muy ligero. Sketch nunca defrauda.

En el teléfono un mensaje de Pilar, una compañera del colegio a la que hace un siglo que no veo. Que ilusión encontrarme con amigos en esta nueva vida que comenzamos en Londres.

Platos de Aqua Kyoto London

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Gyozas

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Yakitori

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Chirashi. Fotos C. Huerta

Aqua Kyoto London. 5th, 240 Regent St, London W1B 3BR, Reino Unido. +44 20 7478 0540

Posted by: Concha Huerta de Soto | 29/08/2015

Jane Austen en el Fringe 2015

Entramos en la recta final del Fringe 2015, el festival que transforma Edimburgo cada verano en la capital del teatro. Drama, comedia, históricas, teatro físico y alternativo. Musicales, danza. El escaparate de las nuevas producciones y talentos que luchan por destacar en este difícil mundo del espectáculo.

Llevo toda la semana siguiendo las actuaciones del grupo de Marta da Silva. Cada tarde a las 4.00 en la Venue 170 presentan cuatro divertidas adaptaciones de historias juveniles de Jane Austen. Cinco actrices representan sesenta personajes, con ocho escenas de muertes. Un maratón de cambios de vestuario y acción trepidante.

Carreras, amores imposibles, traiciones. Solo falta Mr. Darcy. ¿O no? Las actrices hacen un trabajo esplendido. Fleur Hallam como matrona remilgada y amiga desmayada sobresaliente, Jennifer Hartland como buscavidas e hija abandonada, brillante, Trudy O’Neill como la joven sacrificada por el verdadero amor muy graciosa, y también Laura Witz , la directora, que participa con algunos papeles.

Marta da Silva, narradora en una de las piezas, consigue desde una silla dotar al relato más histórico de una viveza increíble. En otra borda al Edward Lindsey, el hijo rebelde de Lord Lindsey que decide casarse con la protagonista en contra de la voluntad de su padre y tendrá que buscarse la vida. La expresividad, los juegos vocales y físicos de su actuación arrancan continuas carcajadas entre el público. Menos mal que he podido ver la obra varias veces porque entre tantas risas perdía los diálogos.

Al terminar, el público se deshace en aplausos, bien merecidos, mientras las chicas recogen el escenario. En 20 minutos comenzara otro espectáculo. Jane Austen’s Forgotten Stories es desde luego una de las mejores comedias del Fringe 2015. Habrá que seguir la carrera de estas actrices de cerca.

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Marta da Silva como Jane Austen.

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Marta da Silva como Edward Lindsey

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Jane Austen’s Forgotten Stories. Adaptación y dirección: Laura Witz, Actrices: Marta da Silva, Jennifer Hartland, Fleur Hallam, Trudy O’Neill y Laura Witz. Venue 170- Counting House. 38 West Nicolson St. Del 21 al 30 de agosto de 2015.

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