Posteado por: Concha Huerta | 09/07/2010

Roja y gualda

Llegamos a Lisboa cargadas de maletas y de ilusiones. Una multitud ávida de rostros conocidos espera a la salida. Empujamos los carritos hacia las puertas transparentes que nos separan de  nuestro descanso. Atrás quedaron obligaciones y atascos, mediodías de bochorno y noches en blanco. Observo los arrabales de la capital lusitana, las verdes colinas, los campos salpicados de casas blancas en nuestro camino a la costa.

Voces de estas tierras graves y apresuradas dan cuenta de resultados desde los estadios sudafricanos. La Copa del Mundo, la noticia reina desde junio. Sonrío satisfecha al recordar los clasificados para la  final del domingo, España y Holanda. Dos selecciones que nunca alcanzaron el podio. No acostumbro a seguir los partidos pero confieso que este mundial me ha contagiado el orgullo de ondear la bandera roja y gualda. Como me enorgullece ver a la Reina animando a nuestro equipo. Y a la ansiada Copa del Mundo en las manos de Casillas. España, qué gran equipo. Y el gol de Iniesta  grabado en las estrellas.

Alegría de la Roja. Foto: As. com

Alegrías del deporte. Un respiro a las cifras grises que amenazan desde los periódicos. Ofrecido por un puñado de los mejores  guerreros de nuestras tierras. Como Pau Gasol que ganó el segundo anillo con Los Ángeles Lakers en la todopoderosa NBA norteamericana. Los pilotos españoles en la Fórmula 1, Vallés, Alguersuari y Martínez de la Rosa junto al campeón Fernando Alonso al frente de la mítica escudería italiana. Alberto Contador midiendo su supremacía sobre las ruedas en el Tour de Francia.

Y Rafa Nadal, nuestro Rafa. Nuevo campeón sobre la hierba de Wimbledon, tras imponerse a Soderling en las arenas de Francia. Ocho títulos de Gran Slam, dieciocho Masters, oro olímpico y número uno del tenis mundial. Un espíritu rebelde que no se conforma con ganar torneos, empeñado en superar sus propios retos, mejorar un juego imbatible. La esperanza del tenis con veinticuatro años.

Alegrías y esperanzas que agradezco a estos gladiadores modernos en el comienzo de mi descanso veraniego.

Rafa Nadal en Wimbledom 2010. Foto: AFP

Posteado por: Concha Huerta | 06/07/2010

Tormentas de Turner

Tarde de bochorno. El calor encierra a las almas soñolientas entre paneles de brisas mecánicas. La luz se desvanece tras la ventana. Un estruendo anuncia la ansiada  tormenta. La lluvia estalla contra cristales y aceras entre rayos y esperanzas. Tras veinte minutos la calma nos devuelve una ciudad limpia y fresca.

Aprovechamos la última tarde en Madrid para visitar el Prado. Costumbre iniciada el año pasado cuando visitamos la exposición de Sorolla. Encontramos el paseo exultante de hojas nuevas. Qué bonita esta Madrid con estas lluvias. Entramos en  la exposición sin esperas. Pocos saben que permanece abierta las noches veraniegas.

En las paredes, los cuadros de J. L. W. Turner entre los de los maestros que inspiraron sus pinceles: el clasicismo del admirado Claudio de Lorena, las marinas de van Ruisdael, las intimidades de Rembrandt, los interiores de Battista, los paisajes de Constable. Asombra la veneración con que emuló formatos y temas aprehendiendo las esencias de otras épocas.

Los grandes lienzos de su etapa académica en los que recrea los pasajes bíblicos de De Lorena , Tiziano y Poussin. Los interiores de la escuela holandesa, los molinos de viento y las pinceladas cada vez más sueltas que moldean los cielos empastados en blancos y amarillos de Venecia. Esos cielos sublimes entre brumas y nubes de tormenta que le transformaron en un artista único.

Porque Turner libera los fondos con texturas de acuarela elevándolos sobre figuras y escenas desdibujadas y trabaja infinidad de matices en amaneceres y ocasos verdaderos protagonistas de sus telas. Unas telas trasmutadas en manchas modernas que agitan sombras de tormenta sobre aguas revueltas. La genialidad de un gran maestro.

Snow Storm-Steam-Boat off a Harbour’s Mouth. JMW Turner. 1842.

Turner y los Maestros. Museo Nacional del Prado. Edificio Jerónimos. salas A y B. Madrid. Hasta el 19 de septiembre de 2.010

Posteado por: Concha Huerta | 02/07/2010

El arte de la Luz

Estrenamos mes y temperaturas de vértigo. Aprovecho la mañana para acercarme hasta el Círculo de Bellas Artes en el corazón de Madrid. Admiro la fachada blanca enarbolada con banderas de PHotoEspaña, bajo la mirada atenta de Minerva. En la primera planta me reencuentro con László Moholy–Nagy, el artista húngaro que revolucionó las Vanguardias.

Moholy-Nagy deambulaba entre pintura, fotografía y cine. Tan pronto se encarama a un andamio para captar escorzos de paseantes, como experimenta quemando fotogramas en la Bauhaus. Cada encuadre se libera de la representación y se transforma en una obra de arte que cuenta historias, de cuerpos transmutados por el sueño, de estructuras geométricas, de soledad y añoranza.

En un lateral se proyectan las diapositivas del Institute of Design de Chicago, donde terminó sus años de enseñanza. Juegos incandescentes, un paño rojo incrustado en el follaje, estudios de mascaras. Únicos vestigios de sus experiencias cromáticas. Me pregunto qué sentirían aquellos jóvenes al escuchar a este artista apasionado por capturar la luz, verdadero sentido de su arte.

Al fondo las composiciones cromáticas. Superficies rasgadas con líneas rojas, esferas recorriendo espacios. Cuatro cruces sobre un fondo cálido. Una blanca y estrecha, el origen, una grande y sanguínea, el camino, una sombra equilibrada, el deseo y una silueta estrecha, la utopía. Cuatro cruces que impresionan la retina al cerrar los parpados.

En dos paneles se proyectan imágenes del antiguo puerto de Marsella y un bodegón de estampas del Berlín de los años treinta. Aportación de Moholy-Nagy al soporte continuo. Permanezco veinte minutos absorta en los quehaceres de gentes de épocas tan alejadas de nosotros como de las inquietudes y sueños de este genial artista y fotógrafo.

Sin título. (retrato múltiple) 1927

László Moholy-Nagy. El arte de la luz.Círculo de Bellas Artes de Madrid. PHotoEspaña 2010. Hasta el 29 de agosto de 2010.

Posteado por: Concha Huerta | 29/06/2010

Giovanna

Atardecer en Florencia. La luz entra por la ventana e ilumina el rostro blanco de una dama. Un hombre curtido observa los ocres y dorados del brocado que cubre el pecho y las mangas. Doménico está inquieto. Se acerca la hora de desprenderse de su imagen más bella. La joven Giovanna de gesto, vivacidad y gracia resplandecientes en cuerpo y alma que tan bien describirá el maestro Ficino en su celebrado De amore.

Cierra los ojos y recuerda a Giovanna en sus esponsales, tan joven, tan pura. La serena sabiduría de alta cuna que uniría la sangre de dos de las más grandes casas de Florencia. Recuerda haberla observado engalanada en joyas y sedas dirigiéndose a su nueva morada. Los vítores de las gentes admiradas por su gracia. La dicha del joven Lorenzo de compartir el lecho con su amada. El lecho que acompañaba cada uno de sus anhelos.

La mañana en que le regaló una sonrisa en  Santa María Novella, al conocer la deferencia a su Giovanino en los frescos bíblicos, orgullo del patriarca de honrar el futuro de la noble familia. El tiempo congelado junto a la vestal bendecida por una nueva vida. Las noches anhelando la luz que le devolviera su presencia.Y la madrugada oscura en que la tragedia le arrancó de sus sueños.

Las horas febriles inundando bocetos con cada uno de sus cabellos. Con el perfil delicado, los labios venerados, el cuello esbelto. El más esbelto que sus ojos conocieran. Los trazos que animaron su imagen dorada en la Visitación de la nueva capilla. Y la tabla cubierta de aceites y tierras en la que cada atardecer recuperaba el rostro de Giovanna. El retrato que le devolvía el aliento.

Al amanecer recorrerá las calles de Florencia hasta el Palazzo Tornabuoni y fijará la tabla de álamo en la camera del esposo despojado de  recuerdos. Junto al Biagio d’Antonio y su Adoración de los Reyes. Sobre el arcón de esponsales que guardaba los secretos de su dama. En una pared consagrada desde donde Giovanna admirará a generaciones de otros tiempos.

Retrato de Giovanna Tornabuoni. Domenico Ghirlandaio. 1489-1490

Aquella a la que las gracias otorgaron belleza interior y Venus belleza externa

Aquella a quien la diosa Diana concedió un casto corazón.

Así como en vida fue muy amada por las gentes

Que sea ahora querida por el Altísimo.

(Lorenzo Tornabuoni. Elegía para Giovanna).

Ghirlandaio y el Renacimiento en Florencia. Museo Thyssen- Bornemisza. Madrid. Hasta el 10 de octubre de 2010.

De Amore. Comentario a «El banquete» de Platón. Marsilio Ficino. Traducción y comentario de Rocío de la Villa Ardura.  Editorial Tecnos. Madrid 2001. 234 págs.

Posteado por: Concha Huerta | 26/06/2010

Contrapunto (2)

Montreaux. Verano 2009. Pequeña villa a orillas del lago Lemán. Cuatro mil almas desbordando el Auditorio Stravinski. Herbie Hancock  y Lang Lang  comparten genio y sonidos de dos siglos.  Montreaux. Lago, montaña, música, el paraíso.

Lang Lang. Auditorio de Madrid. Un joven de etiqueta y cuello Mao se sienta al piano. Sus dedos se funden con el teclado en un revuelo de notas y pulsos. El niño prodigio de Shenyang me enamora al instante. Lang Lang, se expande en cada una de las melodías y arranca una pluma de ángel al silencio contenido de la sala.  Los veintisiete años. La madurez de un rostro transportado por el éxtasis.  Desearía alcanzar un atisbo de esa luz  en mis relatos. Desearía ser un genio. Y compartir  la fuerza y ternura de sus manos aladas.

Herbie Hancock. El piano que resuena en el coche de mi hermano.  Los acordes me arrancan del asiento con una fuerza que desborda mis entrañas.  Le hablo.  No me escucha, absorto en el ritmo  indescifrable  de una  mente  precisa. Hancock, un joven de 70 años. El prodigio de Chicago unido a la historia del jazz. El artista completo que domina los sonidos del marfil y los teclados eléctricos, construyendo melodías que transmutan los cuerpos en aire y agua.

Contrapunto.  Música clásica y  Jazz.  Ying y Yang.  El Liszt de Lang Lang y el Dolphin Dance de Hancock. Las imágenes irrepetibles de  Rhapsody in blue de Gershwin. Dos pianos abrazándose en un círculo. La sangre de dos continentes unida en un ciclo único.  Un sueño encontrarse entre aquellas almas privilegiadas. Al menos siempre queda la realidad de las imágenes.

Herbie Hancock. Presenta The Imagine Proyect  en los Veranos de la Villa. Puerta del Ángel. Madrid el 25 de julio de 2010.

Lang Lang. Auditorio de Zaragoza. 22 de junio 2010. Piezas de Beethoven, Albéniz, Prokofiev.

Posteado por: Concha Huerta | 26/06/2010

Counterpoint

Post translated by M. da Silva from Spanish Contrapunto 2

Montreaux. Small town on the shore of Lake Leman. Four thousand souls within the Stravinsky Auditorium. Herbie Hancock and Lang Lang share genius and two century old sounds. Montreaux. Lake, mountain, music…paradise.

Lang Lang at the Madrid Auditorium. A young man dressed in a Mao collared suit sits on the piano. His fingers meld with the keyboard in a flurry of notes and pulses. The boy prodigy from Shenyang captures me instantly. Lang Lang grows with every melody and plucks an angel’s feather from the contained silence in the room. 27 years old. The maturity of a countenance transported by ecstasy. I wish I could reach an inkling of that light in my tales. I wish I were a genius, to share the strength and tenderness of his winged hands.

Herbie Hancock. His piano resonates in my brother’s car. Chords rip me from my seat with a strength that tugs at my heart. I talk to him. He doesn’t listen; he’s lost in the impenetrable rhythms of a precise mind. Hancock is a 69 year old youth. The prodigy from Chicago intertwined with the history of Jazz. A complete artist who masters the ivory sounds and the electric keyboards building melodies that transform bodies into air and water.

Counterpoint. Classical Music and Jazz. Ying and Yang. Lang Lang’s Liszt and Hancock’s Dolphin Dance. The one-off images from Gershwin’s Rhapsody in Blue. Two pianos hugging in a circle. This was the start of their recital tour. I make a mental note of the dates yearning to have found a place amongst those privileged souls.

Lang Lang. The  Zaragoza Auditorium. June 27th 2010. Pieces of Isaac Albéniz, Sergéi Prokofiev  and Ludwig van Beethoven.

Herbie Hancock. The Imagine Proyect, July 25th 2010. Madrid

Posteado por: Concha Huerta | 24/06/2010

Noches de San Juan

La Noche de San Juan

«El poniente implacable en esplendores

quebró al filo de espada las distancias.

Suave como un sauzal esta la noche.

La calle desierta de coches y almas se envuelve en ausencias. Dos golondrinas solitarias sobrevuelan azoteas cubiertas de polvo y sueños. Las acacias  se alinean impotentes a la espera de un sol que arranca ilusiones y añoranzas. Hay un tronco clavado en cada uno de los huecos de mi alma cubierta de asfalto. La luna muestra una mueca torcida a un cielo indiferente. Noche de San Juan, la noche más corta. La tercera desde que se desmoronó mi techo.

Rojos chisporrotean

los remolinos de las bruscas hogueras;

Leña sacrificada

que se desangra en altas llamaradas,

bandera viva y ciega travesura.

La claridad despierta a los nidos que ansían alimento y arranca exigencias de vida al silencio. Dos barrenderos se afanan en pulir la calzada con corrientes mecánicas, arrastrando de un lado a otro, pedazos de vida y recuerdos. Imágenes  expuestas al sol y a la noche las doce estaciones de mi destierro,  hasta que el cepillo recogió sus restos en camionetas verdes que se alejan en la madrugada.  Me pregunto donde irán a parar todos esos recuerdos. Noche de San Juan, la noche más larga.

La sombra es apacible como una lejanía.

Hoy las calles recuerdan

que fueron campo un día.

Toda la santa noche la soledad rezando

su rosario de estrellas desparramadas».

Jorge Luis Borges


Gran Vía 9.   Antonio López. 1974 – 81. (óleo sobre tabla, 90,5 x 93,5 cm)

Posteado por: Concha Huerta | 21/06/2010

Orgullo de sangre

Qué pasada de película. Me ha encantado. Cómo te envuelve en la historia. Al final era yo quien protegía la pelota contra toda aquella vorágine de cuerpos y cascos. Una y otra vez sin descanso. Aprovechando los músculos y no la masa de hamburguesas y donuts que me ahoga cada mañana. La masa de la que todos se burlaban y ahora aclaman. Qué chulo marcar ante mi madre. Esta madre blanca que me regaló Santa una noche de invierno. Y eso que yo nunca pido nada. Una madre con más narices que todos los entrenadores juntos. Si no se empeña no entro en el equipo. Y ahora se pelean por retenerme. Con lo fácil que es el fútbol. Solo hay que agarrar el balón y apartar a quien quiera arrancármelo, como me arrancaron de madre. Qué culpa tenía ella de estar siempre enferma, esperando las jeringuillas que le devolvían la calma. Como a mí me calma jugar con pelotas, bolas, balones, cualquier cosa esférica. Cómo mola lanzar una bola sobre los árboles hasta el cielo de mi padre. El padre que no conocí en la Tierra. Qué orgulloso estará ahora de su sangre. Y al terminar los regalos. El abrazo de mi madre repasando los partidos entre lágrimas. Una madre de Óscar. Y en las gradas el peque desgañitándose. Menudo renacuajo insistente. La de bolas que me lanzó hasta que aprendí a manejarme. Toda la fuerza de madre y padre juntos. Toda la fuerza de una verdadera familia.

Quinton Aaron y Sandra Bullock.

The Blind Side. Dirigida por John Lee Hancok. Con Sandra Bullock, Quinton Aaron, Tim McGraw, Kathy Bates, Jae Head y Lily Collins. Drama. USA. 2009. Basada en hechos reales. Premiada con el Oscar a la Mejor Actriz en 2010 (Sandra Bullock). En salas españolas desde el 18 de junio de 2010.

Posteado por: Concha Huerta | 20/06/2010

Sarabande

Note: Post translated by M. da Silva from Spanish Zarabanda.

1945. A young Glenn Gould practices on his mother’s piano, newly woken and facing a cup of tea, wearing a flannel robe. His hands caress the keys with voices that hum a partita. By his side his loyal friend lifts his ears on a scale and poses his heads on his paws on the tonic. Every once in a while he rises and peers through the open window over Toronto’s beach. Music streams forth from each of his pores enamored with the great master Johann Sebastian Bach.

We will never know what sounds Bach extracted from his Leipzig spinet. All we can do is imagine his spirit to approach his eternal soul. For generations his work has been kept alive, interpreted by each piano player in their own way. Watching Glenn Gould it feels like I am in some sideways world he shares only with the composer from Thuringia. His hands tingeing the piano with baroque voices, his face absorbing the breath of the keys.

1964. Glenn Gould decides to abandon recitals and dedicate himself to spreading music through new technologies. Television, radio shows and mythical recordings he never repeated. With the single exception of Goldberg’s Variations he played at the beginning and the end of his career in unique renditions that signaled a landmark in history. The difference in nuances, sonority and duration between both pieces is astonishing and it proves classic music is a living thing in constant evolution. The greatest of God’s gift to men.

Glenn Gould lives “for and by” the piano sitting on a chair cut to his height, an intense life marked by controversy, amongst scores and books, pills, mittens and scarves. His genial soul bordered the limits of madness in a level of perfection denied to simple mortals, set aside for a handful of privileged minds, the genial and the mad. I would like to graze such madness sometime.

I would have enjoyed knowing that eternal youth, listening to his fumbling words about music and art, sharing a coffee by his records. Observing those exemplary hands closely, purified in hot water before each concert, rising in spirals through the air impregnated with invisible rhythms. To hum Bach cantatas together at the piano. The same Bach who elevated man’s spirit to infinity. I know little of religions that fight for the souls of Earth, promising paradises from other times. I only believe in one Supreme Spirit that orchestrates the beauty of all that surrounds us. In a God who calls Bach his brother and Glenn Gould his prophet.

Note: In music, the sarabande (It., sarabanda) is a dance in triple metre. The second and third beats of each measure are often tied, giving the dance a distinctive rhythm of crotchets and minims in alternation. Apparently the dance became popular in the Spanish colonies before moving back across the Atlantic to Spain. While it was banned in Spain in 1583 for its obscenity, it was frequently cited in literature of the period (for instance in works by Cervantes and Lope de Vega). Later, it became a traditional movement of the suite during the baroque period.

Posteado por: Concha Huerta | 18/06/2010

Entre maletas

Cerramos las maletas hinchadas de humedad y recuerdos. De las últimas compras en el centro, sedas y quesos, del bullicio de gentes y máquinas, del sol resaltando victorias sobre el mármol de Trajano , de reproches de una jóven a un hombre en una Vespa. Amores y pasiones cotidianas en el Corso, el corazón del centro histórico.

Del catálogo que Roma dedicó a Edward Hopper, emociones sobre la tela. If you could say it in words, there’d be no reason to paint it. Sus orígenes como aprendiz impresionista a orillas del Sena. La madurez de oleos y acuarelas. El paisaje de la gran América. La poética de espacios vacíos y mujeres solitarias. La luz transformada en amante ausente.

Edward Hopper. Summer interior. 1909.

De portales y balcones que albergaron músicos y poetas, Keats, Shelley, Byron, Wagner. Al fondo, el obelisco flaminio añorando en solitario su pasado en el Circo Máximo. La Piazza dei Popolo, con las Santa Marías gemelas y el puñado de álamos que le prestaron el nombre. Los cornetti de via dei Gracci, melón y chocolate deshaciéndose en los labios. No sé cómo consiguen los romanos las texturas naturales y cremosas de sus helados.

Via del Babuino. Foto: C. Huerta

Y la última cena en el Antico Arco del Gianicolo. Ensalada de pulpo sobre patata, albahaca y pecorino, mezcla de texturas tiernas y crujientes, una delicia. Pasta en salsa de almejas con un toque de aceite y ajo, la pureza de un sabor tradicional. Acompañados de un Jermann Venezia Giulia, el mejor caldo blanco de estas tierras. Un helado de chocolate sobre caramelo que invita a soñar y a repetir la experiencia y un milhojas de crema y chocolate que enciende el paladar con sus notas dulces. Bocados que sorprenden y acercan al buen hacer culinario de Patrizia Mattei. El último descubrimiento en esta patria que despedimos en su ciento cincuenta aniversario.

Mil hojas con chocolate Valhona. Foto: C. Huerta

Ristorante Antico Arco. P. Le Aurelio, 7. Tel: 065815274; Vino blanco 2006 Jermann Vinnae Venezia Giulia. Gelateria dei Gracchi. Via del Gracchi, 272. Roma

Edward Hopper. Fondazione Roma. Via del Corso 320. *Nota: No hay necesidad de pintar lo que se puede describir con palabras.

Casa Keats-Shelley. Piazza di Spagna, 26. Roma

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