Museo del Prado. Edificio Jerónimos. Pedro el Grande me saluda en la entrada. Joven, esbelto, un visionario que construyó la capital de sus sueños a orillas del Neva. Enfrente Catalina II, la princesa alemana de mirada inteligente que levantó su particular ermita junto al Palacio de Invierno. Jaspes, malaquitas y mármoles decoran las salas que la acercan a la Europa de la que tanto ansiaba formar parte.
Tesoros del Hermitage. Broches recuperados de túmulos escitas. Una diadema helénica de oro y granates. Horquillas chinas, platas indias y un sable persa enfundado en esmeraldas, regalos de las cortes de oriente. Descubro la sonrisa de Catalina ante cada ofrenda de sus admiradores. Carabelas esmeraldas, tabaqueras de zafiros y la delicadeza de unos acianos de esmalte de Fabergé, favorito de la corte rusa.
De la colección europea me quedo con el Caravaggio. La mirada iluminada, los dedos sobre el laúd y el fondo oscuro me trasladan al seiscientos. Imagino a zares y húsares admirando las pinceladas del Greco y del primer Velázquez, curioso su nombre en cirílico. Y los bustos clásicos de Bernini y Canova. El bodegón de Chardin que presidía el despacho de Catalina y los paisajes románticos de Friedrich que tanto admiraba Alejandro II.
En la sala de arriba un lago de Monet que no conocía, jovencitas de Gaugin y un paisaje azul de Cezanne, mi favorito, que los mecenas del diecinueve incorporaron a la colección de los zares. Y la Primavera eterna de Rodin, mármol hecho sentimiento, una maravilla. A la salida una composición de Kandinsky de gran formato, personal visión del diluvio del gran artista ruso.
Salgo a la calle envuelta en niebla y por un momento me parece estar paseando a orillas del Neva.

Peine con escena de batalla. Finales s. v a. c. (escita)

Diadema con nudo de Hercules. s. II a. c. Túmulo de Artiujov.

Tañedor de laúd. Caravaggio. 1595-6

Caída de Hamán. Rembrandt. 1660-65

La Magdalena penitente. Antonio Cánova. h 1808-9

Amanecer en las montañas. Caspar David Friedrich. 1823

El estanque en Montgeron. Claude Monet. 1876

Primavera eterna. Rodin. 1906

Mesita en un café. Pablo Picasso. 1912

Composición VI. Vasily Kandinsky. 1913
Tesoros del Hermitage. Museo del Prado. Hasta el 25 de marzo de 2012. Prorrogada hasta el 8 de abril de 2012.