Posteado por: Concha Huerta | 03/09/2010

Alrededores de Kioto

Kiyomizu-ji

Kioto es como una Roma de oriente. En cada esquina te encuentras un templo. El de Kiyomizu está en lo alto de una colina. Es la sede de una de las dos ramas del Budismo zen y famoso por sus aguas. Hay que subir infinidad de escalones pero merece la pena. Menos mal que estaba nublado si no con los 37 grados que hacía me hubiera muerto. Por la tarde fui a Arasiyama, al oeste de Kioto, a visitar el templo de Tenryu. Para llegar hay que cruzar un bosque de bambúes centenarios que cubre literalmente el cielo de copas. La brisa hacía sonar los tallos huecos como en una sinfonía. No me extraña que los japoneses lo consideren sagrado.

-Te pongo el video que hecho del jardín del templo.  ¿Lo oyes?

-No oigo nada.

-Exactamente.

– Parece una postal en movimiento.

– Estuve una hora y media sentada en la hierba en total y absoluto silencio.

– Muy zen.

– Completamente zen.

Jardines de Tenryu-ji

Luego cogí un vagón abierto de la Toroko-line, que recorre unas vías antiguas a lo largo del rio Hozu o Katsua, tiene dos nombres, entre montes frondosos que terminan en una llanura cultivada de arrozales. Una maravilla. Parecía un paisaje sacado de una  película  de  Miyazaki.  Al llegar salió el sol y encendió los campos de verde lima. Mi color favorito. Hoy ha sido un día increíble. He visitado dos de los lugares más bonitos de la Tierra. Me encanta Japón. Un beso.

Arrozales desde la Toroko-line

Fotos: M. da Silva

Posteado por: Concha Huerta | 01/09/2010

Piedras de Sintra

Piedras de Sintra. Travesaños que se esconden en portales añejos. Adoquines que se precipitan en cascadas de callejuelas y tabernas. Tras los balcones, manos ajadas visten paños de iniciales doradas entre suspiros que reclaman blasones y trompetas. El aire envuelto en nieblas de poesía contagia paraísos románticos. La sombra de Lord Byron se refresca en una fuente azulada. En el centro de la villa palpita un palacio de altas chimeneas blancas. Torres gemelas que que se alzaron para cobijar aromas de reyes. Lechones y cabritos, traveseiras y quesadas. Sabores de otras épocas entre leyendas congeladas en azulejos mudéjares. Al otro lado de la plaza blanca, el valle salpicado de palacios y nobles barandas inunda la tarde de tejas encarnadas y campanarios amarillos. Más allá el bosque derrama clorofilas sobre granitos milenarios y se viste en lo alto de murallas ansiadas por moros y cristianos. La sierra se abre al océano en un abrazo de nubes y ramas entre tesoros escondidos entre bayas. Quintas labradas, estanques y bancos de piedra. Y tras una vereda, un túmulo de musgo coronando el silencio de los capuchinos.

Piedras de Sintra. Dioses y hombres ensalzando naturalezas.

Sintra. Foto: C. Huerta

Sintra. Portugal. Declarada patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995.

Posteado por: Concha Huerta | 30/08/2010

Postales desde Tokio

Tokio fantástico. No paro entre clases y visitas. El grupo de este año es muy simpático. Hay alemanes, italianos, coreanos y hasta un chico de Sudán que estudia en Aberdeen. A pesar de un calor que ahoga de húmedo, estamos tachando todos los lugares de mi lista. La próxima vez vengo en invierno. Te mando las vistas desde mi cuarto, de los fuegos artificiales y de la feria a la que fuimos ayer.

Besos!

Vistas de Tokio desde Shinagawa.

Parque en Shimbashi

Nenúfares gigantes

Tokyo desde el Rio Sumida

Playa de Odaiba

Fuegos desde Odaiba.

Puente del Arcoiris (Rainbow Bridge)

Festival de verano en Azabu-Juban, Roppongi.

Fotos: M. da Silva

Posteado por: Concha Huerta | 27/08/2010

Almas cinzentas

Num ceu azul grisalho, a primeira estrela crava um prego de prata.

De alma entristecida percorro de um lado a outro esta cela vazia. Meu corpo exita, não sabe onde ir. Nehum lamento, nenhuma alegria. Apenas paz e silêncio. Demasiado silêncio. Á força de desfiar recordaçoes tuas fiquei em branco, tão em branco como as nuvens que me cercam depois que senti pela ultima vez teu respirar. As nuvens que aprisionaram a minha nostalgia num último abraço.

Nuvens, suão, cinzas. Não quero escrever mais letras. Quero voltar atrás no tempo e procurar-te. Refazer a mala, despedir o taxi, esquecer a ultima chamada no aeroporto e secar as lágrimas diante de uma janela aberta sobre um azul infinito. Fechar os olhos e fundirme com os cumulos que desenharam as nossas noites, longe de pesares e tristezas, longe do agora.

Sinto uma raiva cega guiando os meus dedos. Não olho ao que escrevo, não quero mais desejos afogados em lágrimas. Apenas quero ouvir o leve martelar das teclas no vazio do sala. Letras brancas em fundo negro iguais ao abismo negro das minhas recordaçoes. Anseios, desejos, sonhos que se esfumam para sempre num aroma a impregnar esta noite de lua sem lua. Volta depressa, volta antes que a minha solidão tinja de cinzento minha alma.

As coisas não são brancas nem pretas, o que existe é o cinzento. Os homens, a suas almas… também assim. Tu eras uma alma cinzenta, irremediavelmente cinzenta, como todos nós…

– Isso não são mais que palavras…

– E que te fizeram as palabras?

(Philipe Claudel. Almas tristes)

Foto: C. Huerta

Con agradecimiento a Xico N. F. por su excelente traducción. Un verdadero regalo para mis letras.

Almas GrisesPhilippe Claudel. Traducción de José Antonio Soriano. Editorial Salamandra. Barcelona. 2009. 222 págs. Premio Renaudot 2003. Libro del Año de los libreros franceses y de la revista Lire.

Posteado por: Concha Huerta | 26/08/2010

5 movimientos

Obertura. Ojos vencidos al cansancio. Cuerpo cubierto por un lienzo blanco. Ensueño, encuentros, desencuentros. El cuarto vacio. Una columna de sandalias y hawaianas abandonadas al verano.

Bourrée. Sobresalto de timbales y cornetas. Estallidos de guerra. Me acerco a la ventana. Sobre las copas negras de los cipreses se abren estrellas verdes, rojas y blancas. Silbidos de dragones y lágrimas. Las Fiestas del Mar. Música y bengalas. La Música para los Reales Fuegos de Händel.

Bahía de Cascáis. Foto: M. da Silva

La paz. Largo alla sicilianna. La última mañana juntas. El paseo entre las fachadas georgianas de Brook Street. Escaleras estrechas hacia la recámara. Una estancia austera, apenas una cama y una chimenea. Una corriente fría atraviesa las ventanas. La misma corriente que robó el aliento al compositor de Halle hace 250 años. Un anciano comenta que los muebles son reproducciones. No hace falta. Aquellas maderas no tienen alma.

El júbilo. Allegro. Salimos apresuradas huyendo de sombras fatuas. Dos salas, dos clavicordios. Uno voluptuoso de doble teclado negro e incrustaciones de nácar. Recitales y cantos. Otro pequeño y estrecho donde Händel pasa las horas creando. La soledad del profeta. La música brota de sus dedos en cascadas celestes. Cantatas y arias. El Mesías. El lenguaje de Dios en tinta negra.

Minuetto. Green Park. 1.749. Veinte oboes, doce fagots, nueve trompetas, seis trompas y tres pares de timbales. Una explosión única que deslumbra a doce mil almas. Silencio. La noche vacía envuelta en pólvora. Los acordes de Händel resuenan en mi mente agotada. Los fuegos  me acompañan toda la semana. Una sonrisa. En dos semanas vuelve M. a casa.

Festas do Mar. Baía de Cascáis. Artesanía, gastronomía, conciertos, fuegos artificiales. Del 19 al 29 de Agosto de 2010.

Casa-museo de Händel, 25 Brook St., Londres.

Posteado por: Concha Huerta | 23/08/2010

Almas grises

En el cielo azul grisáceo, la primera estrella pone un clavo de plata.

Camino como alma en pena de un rincón a otro de esta jaula vacía. Mi cuerpo duda. No sabe dónde dirigir los pasos. Ningún murmullo, ninguna alegría. Solo paz y silencio. Demasiado silencio. A fuerza de recorrer tus recuerdos me he quedado en blanco, tan en blanco como las nubes que me envuelven desde que sentí por última vez tu aliento. Las nubes que atraparon mi nostalgia en un último abrazo.

Nubes, bochorno, cenizas. No quiero escribir más letras. Quiero recorrer el tiempo al contrario y saltar en tu busca. Rehacer la maleta, despedir al taxi, caminar de espaldas al finger y enjuagar mis lágrimas frente a una ventanilla abierta a un azul infinito. Cerrar los ojos y fundirme con los cúmulos que dibujaron nuestras noches, lejos de pesares y añoranzas, lejos del ahora.

Noto un puñal de rabia guiando mis yemas. No miro lo que escribo, no me atrevo a enfrentar más deseos anegados en lágrimas. Solo quiero escuchar el leve quejido de las teclas sobre el escritorio. Letras blancas sobre un fondo negro como el pozo oscuro de mis recuerdos. Anhelos, deseos, sueños, que se deshacen desde el principio de los tiempos en vapores que impregnan esta noche de luna sin luna. Vuelve pronto, vuelve, antes de que la soledad tiña de gris mi alma.

Las cosas no son ni blancas ni negras, lo que reina es el gris. Los hombres, sus almas…, pasa lo mismo. Tú eres un alma gris, rematadamente gris, como todos nosotros…

Eso no son más que palabras…

¿Y qué te han hecho las palabras?

(Philippe Claudel. Almas Grises)

Foto: C. Huerta

Almas Grises. Philippe Claudel. Traducción de José Antonio Soriano. Editorial Salamandra. Barcelona. 2009. 222 págs. Premio Renaudot 2003. Libro del Año de los libreros franceses y de la revista Lire.

Posteado por: Concha Huerta | 19/08/2010

Aguas de Guincho

Aguas de Guincho. Corrientes tornasoladas, arcoíris traslucido. El viento del norte serpentea entre dunas con un silbido zigzagueante. La mañana saluda la costa mientras el sol se despereza. Revuelo de gaviotas, danzas suspendidas en las corrientes. La arena se enciende en cada hueco de las nubes que envuelven la sierra de Sintra. El océano profundo y turquesa se abre en ramilletes blancos, paraíso de los amantes del mar que cada mañana se acercan con sus tablas. Las mismas tablas que surcaban corrientes en  playas de Turtle Bay.

A sotavento fortines y estacas esperan pacientes sus huéspedes. Dos socorristas recorren la orilla recolectando medusas y conchas marinas. Sus pasos se deshacen entre caricias de agua. El viento agita telas y toldos encendiendo mis recuerdos. Rostros y voces amigas al atardecer. Pieles brillantes, melenas al aire. Saltos y carreras de quienes se aventuran en las aguas del Atlántico. Lecturas y charlas sobre toallas azules y blancas. Rox, Caroline, Claudia, Mejken. Las amigas con las que comparto la playa de Guincho. Un regalo de la naturaleza que cada verano restaura mi alma.

Playa de Guincho. Fotos: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 17/08/2010

Tavares

(Post traducido por Xico N. F. del español Estrellas en Tavares)

Obscuridade e silêncio. A Marginal, como um túnel de silêncio sob um céu sem lua. Abro a janela para limpar as gotas de humidade coladas ao vidro. À esquerda um abismo sem fundo de marés. Como que escuto um lamento continuo de cem mil almas enredadas na espuma. Um lamento que nos aperta a alma. O ar inunda-se de maresia e dilui-se no paladar que se acende nas essencias marinhas do Tavares.

Deixamos para trás a chuva de Cascais e juntamo-nos à familia lusa, neste espaço recuperado do Chiado, o coração de Lisboa, pela nova cozinha do chefe Jose Avilez. As portas de nogueira do Tavares são um símbolo da rua da Misericordia há já duzentos anos, enquanto nas paredes douradas os espelhos venezianos guardam momentos relevantes de uma certa historia de Portugal. As sombras de Eça de Queiroz, Guerra Junqueiro, Ramalho Ortigão pairam entre as mesas onde agora nos sentamos. Um privilégio.

Murmúrios de promessas, saudações e acordos voltam ao restaurante mais antigo de Portugal, entre pratos helicoidais que disperçam aromas de mar e campo. A imaginaçao de José Avilez redifinindo sabores e texturas da tradiçao lusa. Perfeccionista e ousado Avilez tem a seu cargo desde há dois anos, obtendo com a sua intuiçao e saber a liderança da cozinha da sua terra, os fogões do Tavares.

Robalo do Tavares. Foto: C. Huerta

Escolho uma salada de verduras e flores na justa medida e um robalo cozido a baixa temperatura que se desfaz num paladar com vestigios de ondas marinhas, provávelmente o melhor robalo que alguma vez comi. Pregunto a José Avilez o seu segredo. Mantido em vácuo, vinte minutos em banho María a 54º, com “água do mar” de cozer as algas e bivalves que o acompanham. Elaborado conforme as leis culinárias deste jovem chefe formado com Ferrán Adriá e Alain Ducasse. Supremacía do sabor, técnica ao serviço dos productos mais frescos, actualização da tradição portuguesa. Un milagre da cozinha moderna.

Jantar no Tavares é um ritual. A apresentação e os vinhos transladam-nos às melhores mesas de Paris ou Londres. O salão rebrilha com a estrela Michelin que recebeu em Novembro 09. Cada prato requer o seu tempo, um tempo que revive o sossego das tertulias do dezanove e permite compartilhar uma boa mesa. Nós tivemos sorte. Recarregámos o gosto de novos sabores e o coração com as palavras de quem mais nos quer. Um Luxo.

Restaurante Tavares. Rúa de la Misericordia nº 35.  1200-270 Lisboa. Tel. +351 21 3421112

Posteado por: Concha Huerta | 17/08/2010

Lisboa

(Post traducido por Xico N.F. del español Desde Lisboa)

Os últimos raios do crepúsculo tingem de âmbar os azulejos das fachadas centenárias na margem do estuario. Testemunhas privilegiadas dos afãs das conquistas, com suas portas estreitas e varandas gastas pelas mãos crispadas da espera. Para além da calçada azul e branca passam as aguas apressadas do amplo caudal que na primavera trazem cheiros de morangos e cerejais e, no outono, pedaços de sobreiross que se irão perder nas correntes profundas do oceano.

O Sr. Bernardo sobe com dificultade o passeio empinado. O calor e a humidade começam a ceder com o fim da tarde, avivando os seus passos curtos. A seu lado,vão passando as montras atulhadas de livros antigos, tecidos e loiças. E mais acima, lojas de marca de fachadas brillantes construidas após o incêndio. A rua desemboca numa praça onde um olmo partido faz companhia a uma esplanada inundada de aromas de café e especiarías.

O Sr. Bernardo deixa-se cair numa cadeira, descobre a cabeça e limpa o suor com un lenço de linho. Um criado cumprimenta-o enquanto lhe serve uma bica e dois pasteis de nata. Vai bebendo a pequeños goles  procurando entre a gente desconhecida a cara de algum amigo de sempre.  Abre um caderno de capas pretas e recorda memorias nas palabras que escreve.

A noite fecha-se sobre a cidade e o barulho de gentes e carros desvanece-se. Una guitarra acompanha um canto longinho que a briza do rio leva tambem até o mar. As estrelas brilham sobre as colinas cobertas de sombras fundindo-se com os cabos incandescentes da estrutura de aço que liga a cidade aos seus destinos. O canto solitario de um galo, algures num pátio vizinho, quebra, de quando em quando, o silncio da madrugada.

Ponte do 25 do Abril. Foto: D. Correia

Segundo Bernardo Soares, alter ego do Fernando Pessoa. “Livro de Desassossego”. Editora: Relógio d´Água. Ediçao de Teresa Sobral Cunha. 2.008. 655 págs.

Posteado por: Concha Huerta | 13/08/2010

Lluvia de estrellas II

De la metrópoli al océano. Ronroneo de motores entre nubes y asfalto. Faros cruzando la Marginal. Playas negras bordeadas de luces naranjas. Una cita con los museos que abren sus puertas hasta la madrugada. Por fin estrellas. La osa mayor sorprendida por una lluvia de bengalas. Las Perseidas en su viaje anual sobre la costa lisboeta. Retazos de cometa que iluminan nuevas tierras. La nostalgia de un pueblo abierto al océano.

Marginal de Lisboa. Foto: C. Huerta

1471. El rey D. Alfonso V desembarca en Arzila y conquista Tánger. Doscientas naves acogen heraldos, bastiones y 30.000 lanzas. Las tropas lusas se embarcan en una cruzada para expandir la fe cristiana. Las noticias recorren puertos y montañas hasta el taller de Flandes donde decenas de manos pacientes bordarán cuatro paños extraordinarios en dimensiones y tema. La visión de un rey consagrado su imagen épica.

1667. Los paños se instalan en la Colegiata de Pastrana, capital de la Alcarria. En la franja superior largas leyendas narran desembarcos y asedios en letras de seda y lana. Soldados, estandartes, barcos, escudos, rostros encerrados en cascos relucientes. La imaginería de una época rescatada al olvido. Testigos de otras gentes y tierras. Cuatro paños que tejen lazos entre naciones hermanas.

2009. Los tapices vuelven a Bélgica para recuperar el esplendor de antaño. Desde allí comienzan un viaje por las tierras que recorrieron hace cinco siglos. Bruselas, Guadalajara y ahora el Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa donde el año pasado disfrutamos de otra exposición magnífica, Encompassing the globe. Dos salas que encuentro ahora tapizadas de arte e historia y que envuelven el alma en rojo y oro bajo una lluvia de estrellas. La mejor celebración de la adhesión de Portugal y España a la Unión Europea.

Tapices de Pastrana. Circa de 1445. (11 x 4 m.). Foto: C. Huerta

La invención de la Gloria. Alfonso V y los Tapices de Pastrana. Museu Nacional de Arte Antiga. Lisboa. hasta el 12 de septiembre de 2010.

« Newer Posts - Older Posts »

Categorías