Posteado por: Concha Huerta | 01/12/2011

La caja secreta de Ana

Ayer me acerque al museo ABC a celebrar el nuevo trabajo de mi amiga Ana. En la puerta me esperaba Karen y Maca, sonrisas y abrazos,  hacía tiempo que no las veía. Entramos juntas en un espacio onírico imaginado por una de nuestras mejores ilustradoras. Ana Juan nos saluda vestida como un personaje de una de sus historias entre paredes que recogen los bocetos en blanco y negro que utilizó para preparar la edición de su particular Snowhite.

Encontramos a Matz al lado de la casa donde se crió Snowhite, protagonista de este infortunado cuento, entre jaulas que acogen ratoncitos y muñecas, cajas oscuras que nos trasladan al pasado y enanos articulados que alzan brazos y piernas. Universo particular de la blancanieves de Ana. Y al fondo una  urna transparente con un pedazo del jardín de Lord Hawthorn, cubierto de huesecillos y hojas secas, donde descansa una sorpresa, la caja secreta de Snowhite.

Ana Juan dibuja una historia que reinterpreta la tradición de los hermanos Grimm en un mundo onírico de carboncillos y tintas negras.  La madrastra retorcida, los enanos un puñado de empresarios déspotas y el príncipe un joven de bombín fascinado con el cuerpo inerte de una niña. Snowhite transita entre la soledad y la incapacidad de la mujer de controlar su propio destino y nos embarca en un viaje desbordantede imaginación que nos atrapa y conmueve.

La Caja Secreta de Snowhite de Ana Juan. (Premio Nacional de Ilustración 2010). Editorial, No Time. Museo ABC. c/ Amaniel, 29-31. Madrid

Posteado por: Concha Huerta | 28/11/2011

Jardín Botánico

Otra mañana de frío. Paseo hasta Neptuno recubierta de lanas. Una columna de abrigos zigzaguea entre fachadas de piedra. Voces y risas caldean la espera con alientos de otras tierras. Dos chicos saltan la acera con patines de acero. Inesperada compañía en un domingo de otoño. Saludo a Murillo y cruzo las verjas del Botánico.

Troncos centenarios se yerguen altivos presumiendo de cortezas. Cada golpe de viento desprende hojas revueltas completando su tapiz dorado. Dos secoyas gigantes vigilan el estanque de aguas consagradas a enamorados de la naturaleza. Compruebo los nombres de las especies, cedrus atlántica glaucahibiscus syriacusthuya plicata, que enamoraron a mi padre hace cuarenta años. Imagino sus manos nudosas anotando reseñas mientras soñaba su propio paraíso en un rincón de la sierra.

En la rosaleda una confusión de varas se prepara para el invierno. Una rosa azafrán desafía al destino acogiendo entre sus pétalos el calor del ensueño. Imagen eterna de belleza clásica. Tiempo en suspenso. Gorgoteo de aguas sobre fuentes de piedra. Alrededor pinceladas rojas y púrpuras desprendidas de sedas japonesas. Humedad, silencio. La silueta de un mirlo picoteando entre la hierba. Salgo empapada de ozono, con el alma encendida de notas de otoño y la mente rebosante de poemas y nostalgias.

Jardín Botánico

Cedro Atlántica Glauca

Arce japonés

Fontín de piedra berroqueña

Rosa Safrano. Fotos: C. Huerta

Real Jardín Botánico de Madrid. Plaza de Murillo, 2. Abierto de 10:00 a 18:00h.

Posteado por: Concha Huerta | 24/11/2011

Celebraciones

Aterrizamos en Lisboa en medio de una tormenta de agua. Retrasos, tráfico. Apenas tiempo  de cambiarnos para acudir a la cena. Recorremos São Domingos de Rana en la oscuridad de la tarde sin encontrar nuestro destino. Una señal mal colocada nos desviaba del camino. Menos mal que tres vecinos que observaban divertidos los coches perdidos nos dieron las indicaciones necesarias.

Encuentro a Mena reluciente y con una sonrisa que ilumina el alma. Un paraguas diminuto sobresale sobre el paño de su vestido, regalo reservado para esta ocasión única. El anfitrión pletórico saluda a los recién llegados, amigos y una representación de una familia extensa y unida por lazos de hierro. Pedro y Sofía navegan entre las bandejas capturando imágenes para el recuerdo. Ruca charla con sus sobrinos, los años no pasan por ella.

Me siento con  el hermano del homenajeado, con el que comparte físico y modos a pesar de la diferencia de años. Nos cuenta que ese día también es su aniversario de bodas y los detalles de una historia de amor a primera vista que dura ya 62 años. En el centro Mena brinda rodeada de hijas y nietos por su compañero en el camino. La historia se repite. Inés descubre anécdotas de emperadores en el Palacio de Sintra. Qué cena tan entretenida.

Hermanos, sobrinos, nietos, amigos. Nada mejor para celebrar aniversarios que la compañía de los que te aprecian y quieren.

Posteado por: Concha Huerta | 21/11/2011

Voto por correo

Es la primera vez que voto por correo y no ha sido fácil. Primero tuve que ir a solicitarlo a la oficina de mi barrio. Luego vino un hombre con las papeletas a casa y no me dejaron recado. Reclamé al portero que localizó al repartidor y tras enseñarle el DNI me dejó el sobre con las instrucciones. Y el jueves vuelta a Correos para enviar el voto certificado antes de que terminara el plazo.

En la calle, lluvia y descontento. El taxista me resumió la situación de España en tres quejas. Aquí lo que sobran son chorizos. Lo que necesita este país es mano dura y terminar con tanto despilfarro. Últimamente siempre hablan de programas y partidos. Quizá porque están muy informados con la radio puesta todo el día. Yo, la verdad, tengo poca paciencia para los debates políticos.

Al llegar me toco el número 55, iban por el 12. Un joven muy amable me indicó que me hacía falta otro formulario para el certificado. La cola iba lenta. En los mostradores la gente rellenaba papeles, preguntaba, esperaban cambio. Una joven miraba sin entender una palabra de lo que le decía el funcionario. Tiene que poner su dirección en el remite y no la de un hotel, su domicilio en España.   

Llegó una pareja de edad con los sobres aferrados a las manos. Les dije que necesitaban el formulario del certificado. Pero cuanto papel hay que rellenar pa esto. Más valdría habernos quedao el domingo y votar en el colegio como toa la vida. Le prometimos a la Chica que iríamos al hospital a verla, la pobre el fin de semana se queda sola. Si pero si to esto no vale para na la culpa es tuya.

Delante un señor de edad discutía con un amigo. ¿Tú sabes qué diferencia hay entre no votar y votar en blanco? Pues hombre el que no vota es un vago y el que vota en blanco no está de acuerdo con ningún partido. Sí, eso ya lo sé, pero en qué varían en resultados. Si votas en blanco creo que favoreces al partido mayoritario, o quizá no, ¿y por qué no votas al PP como todo el mundo?

 

Posteado por: Concha Huerta | 18/11/2011

Riña de Gatos

Salgo abrigada. El otoño desliza hojas y sueños entre calles desiertas. El viento despierta mis sentidos entumecidos por unas décimas, regalo de algún desconocido con el que compartí la noche del viernes. Un taxi, una sala a oscuras, una marquesina mojada. Demasiado contraste entre la calefacción y el otoño madrileño.

A causa del frío, el bullicio de la noche madrileña ha sido sustituido por el lúgubre ulular del implacable viento de la sierra, que arremolina las hojas secas y los papelotes esparcidos por el suelo negro, brillante de escarcha. (Eduardo Mendoza. Riña de Gatos)

1936, Anthony llega a Madrid una madrugada gélida. Desengañado por una relación estancada viene con la misión de valorar los lienzos de un noble en apuros. Lo que no se espera es verse envuelto en una trama de espías y rencillas políticas en una España divida por la incomprensión y el descontento. Eduardo Mendoza dibuja con un toque magistral e irónico el ambiente de nuestra primavera más negra. Y lo hace conjugando historia, arte y gastronomía de la mano de un inglés desaliñado que enciende pasiones entre las damas de la corte. Entre las damas y las meretrices, que de todo hay en esta Riña de Gatos, una novela ágil y amena que ha sido galardonada con el último Planeta.

Posteado por: Concha Huerta | 15/11/2011

De turismo por casa

El sábado hice plan de turista. Ya sabes, museos, restaurantes, teatro. Primero al Prado a redescubrir al Greco. Me gusta concentrar cada visita en un artista para no agotarme. Hay una exposición nueva de tesoros rusos pero estaba llena. Tendré que volver entre semana.

A la salida me di un paseo hasta Ayala. Hacía calor, tuve que quitarme la chaqueta. Qué bonito esta Madrid con sol tras unos días de lluvia. El aire limpio, las fachadas brillantes, la hierba cubierta de hojas doradas. Almorcé una hamburguesa en Ten con Ten, el nuevo restaurante del Paraguas. Justo lo que necesitaba para reponer fuerzas. Por la tarde de tiendas. Descubrí en Goya una tienda nueva de regalos super barata y con diseño nórdico. Una ganga.

A las seis una horchata valenciana en Alboraya. Un lujo en noviembre. Luego bajé a Cibeles y crucé la Gran Vía. Tenía el tiempo justo de llegar al Lara. No imaginas lo cansada que estaba, me desplomé en la butaca. A los diez minutos estaba riéndome a carcajadas. Ya me habían dicho que Venecia bajo la nieve era divertida. A la salida me encontré con dos compañeras del club de cultura. Terminamos en la plaza de Santa Ana con unos mojitos.

La próxima vez que hagas turismo por Madrid me llamas.

Museo del Prado. Foto: C.Huerta

Restaurante Ten con Ten. c/ Ayala 6. Tel: p91 5759254.  Horchatería Alboraya. c/ Alcalá 185. telf 91 576 5817. Teatro Lara. Corredera Baja de San Pablo, 15. Madrid.

Posteado por: Concha Huerta | 11/11/2011

Criadas y Señoras

Misisipi, años 60. Aibileen recorre las aceras enfundada en medias blancas y uniforme almidonado que se recorta contra su piel canela bajo un sol de justicia. En una casa brillante de un barrio brillante le esperan trapos, escobas y una alegría. Una pequeña de ojos marrones y tirabuzones castaños que le regala el cariño que el destino le arrebató cuando se llevó a su Treelore.

Minny prepara una tarta de chocolate. Sus manos de ébano amasan harina, huevos y un ingrediente secreto de su propia cosecha. Su cuerpo fornido la delata como excelente cocinera. Prepara una de sus famosas tartas para Miss Hilly, la joven más egoísta, obcecada y desalmada de Jackson. Un regalo para reconciliarse o un escarmiento.

Skeeter vuelve a la plantación tras graduarse. Demasiado alta y rebelde nunca será reina de ninguna fiesta como ansía su madre controladora y enferma, empeñada en encontrarle un buen partido a toda costa. Ella sueña con ser periodista, escritora, o las dos cosas. Sus sueños se cruzarán con los de Aibileen y Minny en una aventura secreta que marcará sus vidas.

Al terminar la proyección de The Helpme quedo un momento disfrutando de las emociones que han recorrido estas dos horas mi alma. Cuanto me alegra haber encontrado al fin una película tan bien interpretada y narrada. Una historia de valentía frente a la injusticia y los prejuicios. Una buena historia.

Viola Davies (Aibileen), Octavia Spencer (Minny), Emma Stone (Skeeter), Bryce Dallas Howard (Miss Hilly)

Criadas y señoras (The Help). Dirigida por Tate Taylor. Basada en la novela de Kathryn Stockett. Drama. USA. 2011.

Posteado por: Concha Huerta | 07/11/2011

Otoño triste

Hoy me costó levantarme después de una noche  dando vueltas. Parece que la oscuridad y el silencio catapultan mi mente agotada a una espiral de conversaciones imaginadas sobre crisis, problemas y rencillas. La mañana gris se llena de estruendo de máquinas picando aceras. Una pesadilla. Tenemos obra hasta navidades. El cuerpo entumecido se niega a alzarse entre tanto barullo sobre el suelo desnudo. Hago un esfuerzo e intento ubicarme en el espacio y el tiempo. Estoy en Madrid, en casa y hoy es lunes.

Pasado este momento de dudas me enfrento a la pantalla en blanco. Pensaba publicar una nota de un libro que me gustó o de una película pero hoy me siento diferente. Será el otoño. El viernes estuve en un recital de poesía y durante dos horas escuche sonetos y pareados que otras almas compartían. Qué distintos suenan en voces que no son la mía, porque cuando leo un poema siempre lo escucho con la misma sintonía, hoy un poco apagada por el imsomnio y la melancolía.

Como no se escribir versos os dejo este poema de Hernandez que tan bien define esta mañana sombría. Otro otoño triste. Las estaciones se renuevan. Sus bellas metáforas me devuelven la vitalidad perdida.

OTRO OTOÑO TRISTE – MIGUEL HERNÁNDEZ.

Ya el otoño frunce su tul 
de hojarasca sobre el suelo,
Y en vuelo repentino
la noche atropella la luz.

Todo es crepúsculo 
señoreando en mi corazón.
Hoy no queda en el cielo 
ni un remanso de azul.

Que pena de día sin sol.
Que melancolía de luna
tan pálida y sola,
ay que frió y ay que dolor.

¿Dónde quedó el calor 
del tiempo pasado,
la fuerza y la juventud
que aun siento latir?.

Se fue quizás con los días cálidos 
de los momentos que a tu lado viví.
Y así esperando tu regreso,
otro otoño triste ha llegado sin ti.

Jardín Botánico. Foto: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 03/11/2011

50 años desayunando en Tiffany’s

Vestido negro y perlas. Me gusta ir a Sing Sing impecable. Es lo menos que puedo hacer por el bueno de Sally. Ayer casi no llego. Perdí los guantes entre cajas y botellas. José se pasó con los martinis. Le tengo dicho que es mejor no hacer mezclas. Menos mal que en Brasil beberemos caipiriñas. Me escabullí por la escalera de incendios hasta la ventana del vecino. Me gusta ver teclear palabras a ese joven tan solícito. Qué extraño. Con él me siento como en casa. Y Doc esperando a Lula Mae en la granja. No se enamore nunca de un animal salvaje. Ese fue el error de Doc. Siempre se llevaba a su casa seres salvajes. 

Tengo que cerrar las maletas y no sé qué hacer con el gato. El vuelo a Río es a las cinco. Y para colmo llueve. Esta semana no recibí carta. Seguro que Fred está bien, él sabe cuidarse, en el frente y en la granja. Tendrá cosas mejores que hacer que escribir a su hermana. Holly, seguro que llega mañana. Me duele el estómago de pensar tanto. Debería comer algo y aquí sólo quedan galletas de gato. Tendré que bajar a comprar el desayuno. Un croisán y café cargado. Mejor me cojo un taxi y me acerco a Tiffany’s.  Si encontrase un lugar de la vida real en donde me sintiera como me siento en Tiffany’s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato.

Celebrando el 50 aniversario de Desayuno con diamantes (Breackfast at Tiffany’s). 1961. Dirigida por Blake Edwards. Con Audrey Hepburn, George Peppard, Patricia Neal. Basada en uno de los mejores relatos de Truman Capote.


Posteado por: Concha Huerta | 31/10/2011

Voces de niños

Los últimos libros que he leído están narrados por niños. El hecho de por sí ya me sorprende. No es una voz habitual entre los títulos que acumulo sobre la mesilla. Además coinciden en el género, en el toque de humor y en retratar a padres inmaduros. Curiosas analogías entre un autor de Dinamarca y una autora francesa.

Peter es un adolescente que con sus hermanos intenta encontrar a unos padres desaparecidos y bastante excéntricos, él, cura de Fino y ella, genio de la informática de pocos escrúpulos. Los niños de los cuidadores de elefantes se enfrentan a políticos y policías en toda clase de aventuras, eso sí, con grandes dosis de estoicismo e ironía. Los padres están bien, claro, también los nuestros. Sin embargo si hubiera un examen para adultos antes de tener hijos,  ¿cuántos lo aprobarían? Y los que lo aprobaran, ¿no lo harían por los pelos? 

El protagonista de Tom, pequeño Tom, ha sido otra sorpresa. Un niño de once años intenta sobrevivir junto a una madre veinteañera. Lazarillo altruista termina ayudando a una anciana que encuentra desmayada en el huerto donde entró a robar la cena. También aquí se invierten los papeles y el niño parece un adulto y la madre una adolescente descerebrada. El resultado, una lectura que transita entre las emociones y las sonrisas y nos muestra que la vida es hermosa y merece la pena vivirla.

He de confesar que las tardes que he pasado junto a Tom y Peter me he divertido como hacía tiempo. No hay nada como una buena compañía para animar los días grises de otoño. Un pequeño homenaje para ese niño que hoy sumará 7.000 millones de almas en nuestro planeta.

Los niños de los cuidadores de elefantes. De Peter Hoeg. Traducción de Sofía Pascual. Ediciones B. Barcelona. 2011. 422 págs.

Tom , pequeño Tom, hombrecito Tom. De Barbara Constantine. Traducción Braulio García Jaén. Ed. Seix Barral. Biblioteca Formentor. Barcelona. 2011. 219 págs.

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