Llevo unas semanas ajustando rutinas y horarios. No me queda más remedio. La vida me está cambiando mucho desde el año pasado. Es curioso porque me doy cuenta de que cada vez me cuestan más enfrentarme a los cambios, cuando era más joven encaraba cada nuevo reto con ilusión y alegría. Tampoco son estos tiempos de muchas ilusiones.
Me acompaña estos días la lectura del nuevo libro del Nobel Mo Yan, me llamó la atención el título, Cambios, una coincidencia. La lectura amena, un recorrido por la historia reciente de China a través de los recuerdos de Guan Moye, el escritor de Dongbeixiang, provincia de Shandong que, aunque de nombre exótico, era una zona rural muy pobre en los cincuenta.
Tan poca cosa era yo que , aun sabiendo perfectamente que el profesor Liu había anunciado mi expulsión a todo el mundo por megafonía, a mí la escuela seguía gustándome, y seguía yendo allí todos los días con mi vieja mochila a ver si tenía ocasión de colarme.
Un niño que se hace adulto en un mundo demasiado estrecho sueña con ser camionero y termina escribiendo bajo el seudónimo de Mo Yan, que significa, no hables. Sus recuerdos nos desvelan los personajes de su infancia, Lu Wenli, la hermosa compañera de pupitre de vida trágica, He Zhiwu, el rebelde que huyo de la miseria y se labró un futuro brillante, quintaesencia del capitalismo chino.
Ahora bien. Un soldado raso que desempeñaba las funciones de un oficial, que en sus clases hablaba sin parar, desgañitándose, de teoría marxista y al mismo tiempo era capaz de escribir novelas, por fuerza tenía que llamar la atención.
Mo Yan recuerda su paso por el ejército, único futuro para un campesino humilde, donde terminará dedicado a docencia y rescatará su sueño de infancia, conducir el único camión que había en su pueblo, un camión destartalado que adereza sus recuerdos con humor e ironía. Sobre sus novelas, pinceladas. Quizá más que la fama lo que le impresionó fue la adaptación de su libro Sorgo rojo, debut cinematográfico de Zhang Yimou con una adolescente Gong Li como protagonista.
En aquella época para nosotros los de Dongbeixiang, distrito de Gaomi, un rodaje cinematográfico era lo nunca visto. Desde que Pangu había separado el cielo de la tierra jamás había ido nadie a nuestro rincón del mundo a rodar nada.
Cambios es una lectura amena que nos muestra la visión personal de Mo Yan de la China de los últimos cincuenta años con una prosa certeza, merecidísimo Nobel en 2012, que bien vale para reencontrar al autor de Sorgo Rojo y disfrutar de sus letras.

Cambios. Mo Yan. Traducción del chino por Anne-Helene Suarez Girard. Ed. Seix Barral. Biblioteca Formentor. Barcelona. 2012. 127 págs.