Posted by: Concha Huerta de Soto | 07/07/2016

Londres, julio

Llego a casa agotada después de varios retrasos y de esperar a las maletas casi 1 hora.  El aeropuerto atestado de gente. Ya se sabe que en julio y agosto viajar es complicado. En casa abro la ventana y una brisa fresca renueva la sala, los 18 grados se agradecen después de los 35 grados de Madrid estos últimos días.

Al día siguiente me despierta la luz a las 5.am. Se nota que estamos más al norte. M está muy ocupada, apenas la veo hasta la cena. Una visita al físio. Tuve que subir y bajar varias escaleras cargando con la maleta. La línea directa a casa estaba cortado por obras. Con habilidad Jill deshace contracturas y extiende tendones y músculos. Para mí ir al físio es como pasar una “revisión” de chapa y pintura.

A la mañana siguiente, algo dolorida, me aventuro al parque Victoria para hacer un poco de ejercicio. La brisa sobre la hierba fresca me levanta el ánimo. Los jardines de mis vecinos inundados de rosales salvajes. Recibo un mensaje de mi madre. La pobre en Madrid sigue cocida. Yo cada vez llevo peor el calor. Así que pasar julio al fresquito en Londres al final no va a ser mala idea.

En la agenda, dos exposiciones y una visita a la costa. Queremos aprovechar el buen tiempo para conocer un poco mejor nuestra zona. Espero que el tiempo se mantenga y no llueva mucho. La semana pasada me dice M que no paró de llover ni un día. Londres, Madrid, tan lejos, tan cerca. Ahora un poco más lejos por el Brexit, qué pena.

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Londres. 5 am. Foto: C. Huerta.


Respuestas

  1. Avatar de zambullida

    Con gusto, me trasladaba yo a Londres. Disfruta.


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