Posteado por: Concha Huerta | 10/08/2010

Entre nubes

Cinturones apretados, turbinas al máximo, zumbidos in crescendo. Cierro los ojos con el corazón en un puño. Cada vez me cuesta más abandonar la tierra firme. Intento relajarme recordando las últimas imágenes de Londres. Las fachadas victorianas de Cromwell Road, la silueta bicolor del museo de Historia Natural y la blanca del Victoria & Albert. Las placas azuladas recordando el hogar donde Britten imaginó partituras inolvidables y las salas abandonados por Hitchcock en su aventura americana.

Alcanzamos la velocidad de crucero. El azul intenso se abre sobre las nubes que dibujan una orografía caprichosa. Tras las cortinas de business, un George Clooney consulta su agenda electrónica. En la pared, una pantalla con los datos del vuelo, altitud 20.000 pies, temperatura exterior, -47 º, distancia hasta destino, 650 millas. Tras un estrato alargado se abre el verde intenso del Atlántico. El sol ilumina los rostros ansiosos de playa. No me extraña. Pocos rayos bañaron este mes las Islas Británicas.

Prados, colinas, aldeas como motas blancas. Después, un caudal que se ensancha hacia el océano en Lisboa, nuestro destino. Los techos de teja se abigarran sobre las colinas pardas. Giramos sobre el puente suspenso en pilares encarnados y comenzamos el descenso. Una imagen que cumple 44 años. Pasillos, maletas, recuerdos. En la salida, me parece reconocer al George Clooney tirando de un maletín de ruedas. Me pregunto quién le esperará tras las puertas. A mí me espera la carretera hasta la costa y las tardes junto al teléfono. Un mes de sol, arenas, agua y anhelos.

Puente del 25 de Abril. Lisboa.   Fotos: C. Huerta

Up in the air. Dirigida por Jason Reitman. Con George Clooney y Vera Farmiga. USA 2.009. Disponible en DVD.

Posteado por: Concha Huerta | 06/08/2010

Jardines de Londres.

Recorro las calles de Londres camino del aeropuerto. Paredes de ladrillo rojo, enrejados vestidos de petunias y macetas suspendidas en farolas, se despiden en un suspiro. Siento un hueco a la derecha de mi asiento. Tras la ventanilla, calles cortadas y fachadas ocultas tras andamios. Londres se prepara para las Olimpiadas. Bordeamos Hyde Park bajo un cielo plomizo. Las nubes envuelven el centro con su manto blanco.  Alcanzamos una plaza salpicada de bancos y adelfas. En el centro una pérgola levantada con troncos de caoba que me recuerda las esculturas de Henry Moore en el Tate Britain.

Foto: C. Huerta

Domingo por la mañana. Almorzamos entre templetes, fuentes y flamencos en los Kensington Roof Gardens. Después nos dirigimos a la exposición que el Tate dedica al gran escultor británico, quizá el más grande del siglo XX. Al entrar encontramos máscaras que Henry Moore rescata de los mayas, figuras reclinadas, maternidades congelando abrazos. Las piezas se desenvuelven en curvas y elipses que evocan la sensualidad de una caricia. Su espíritu rebelde eleva las piedras de su tierra al Olimpo de los mármoles.

1939. Henry Moore abandona la escultura y se centra en los dibujos. Los sueños truncados de almas refugiadas en nichos le convertirán en el gran artista de la Guerra. Después vendrán los cascos reciclados, las figuras horadadas, el horror encastrado en bronces y escayolas. La madurez de un artista que trabaja directamente la materia. En la última sala, cuatro piezas excepcionales. Cuatro cuerpos que el artista extrae de los bosques de Yorkshire, tejiendo corrientes entre caderas y pechos, exudando belleza en cada veta. Exaltación de olmos centenarios con la que Henry Moore transforma la Naturaleza en arte.

Henry Moore. Figura reclinada. 1938. Madera de olmo.

Henry Moore. Tate Britain. Hasta el 8 de agosto de 2010.

Babylon. The Roof Gardens.  99 Kensington High Street (London, W8 5SA) T: +44 (0)207 368 3993

Posteado por: Concha Huerta | 03/08/2010

Tempestades

Regent St., 11 a.m. Entramos en Liberty a echar una ojeada a las rebajas. Las puertas del edificio Tudor nos trasladan a los albores del siglo. Luego recorremos Carnaby St. buscando zapatos. Las sandalias que calzamos no valen en la lluvia que nos acompaña desde nuestra llegada. A las 2:00 p.m. tenemos mesa en Cipriani. Nos sorprende el nombre en la puerta, C London, cambiado por un problema de derechos. Probamos la mozarela con tomates cherry y los raviolis con espárragos. A nuestro alrededor murmullos velados y sonrisas. Las mujeres elegantes y delgadísimas. Me pregunto qué comerán para mantener la silueta. Nosotros rebañamos los platos y compartimos un helado de chocolate. La comida casera del Cipriani siempre reconforta las fuerzas. Continuamos hacia Oxford St. Entramos en Grays y encontramos encajes antiguos y baúles de Jeeves y Wooster.

Elliot Lee. Shop 145. Grays Antique Center.

Volvemos al hotel, nos cambiamos y salimos hacia The Old Vic al otro lado del Támesis. Cruzamos el puente de Westminster como el año pasado cuando asistimos a The Winter’s Tale y a The Cherry Orchad , las obras escogidas por Sam Mendes para la primera temporada de The Bridge Proyect, unión perfecta de actores de ambos lados del Atlántico. Este año presentan The Tempest (La tempestad) y As you like it de Shakespeare. En el escenario un gran círculo de arena. Stephen Dilane se viste la capa de Próspero y conjura una tormenta que atrae al barco del rey de Nápoles, su heredero Ferdinan y el hermano que le arrebató el ducado. El encuentro entre Ferdinan y su hija cambiará el destino de estos personajes atrapados por el pasado. Hadas, tahúres y hechizos se mezclan en esta comedia magistralmente interpretada por esta compañía única que nos acerca a Shakespeare y al proyecto visionario de Sam Mendes.

Edward Bennet, Stephen Dillane, Juliet Rylance en The Tempest.

The Bridge Proyect. The Tempest & As you like it. William Shakespeare. Dirección: Sam Mendes. Con Stephen Dillane, Christian Camargo, Edward Bennet, Juliet Rylance. The Old Vic. En Londres hasta el 21 de Agosto.  La gira termina en Oviedo con representaciones el 26, 27 y 28 de agosto en el Teatro Palacio Valdés de Avilés.

C London (Cipriani). 25 Davies Street. London W1K 3DE, Telf. 020 7399 0500

P.G. Wodehouse. Escritor británico que dominó el genero humorístico, creando personajes inolvidables en más de cien novelas. Entre ellas las historias de Jeeves and Woodster, el mayordomo brillante que resuelve los problemas del joven y torpe bachelor Bertie Woodster, ambientadas en la Inglaterra de entre guerras.

Posteado por: Concha Huerta | 30/07/2010

Sargent y el mar

Amanezco entre las brumas de Londres. Salgo apresurada hacia Camden Passage en busca de algún tesoro. En la entrada escaparates salpicados de lámparas Decó, alfombras y platas. Pregunto en Tapsel por un plato de indias. No tengo suerte, cada vez es más difícil encontrar piezas de la familia rosa. En la salida encuentro abrecartas victorianos de marfil y plata en buen estado, negocio el precio y me llevo cuatro al precio de uno.

Almuerzo ligero, sándwich de salmón y ensalada. Por la tarde atravieso los puestos de joyas antiguas y marroquinería de la Burlington Arcade hasta Picadilly donde me sumerjo en una corriente humana de múltiples nacionalidades. Asciendo las escaleras de la Royal Academy que muestra obras tempranas de John Singer Sargent. Recorro en penumbra las paredes vestidas de sorpresas. No conocía las marinas de este excelente retratista. Sargent se inspiró en su juventud en los puertos y playas europeas que recorrió con su familia. Normandía, Bretaña y Niza.

J. S. Sargent. The Derelict. 1876

Y en 1876, el primer viaje trasatlántico a su patria americana. Impresionado por la grandeza del océano, el joven Sargent impregna sus lienzos de color y fuerza. En el bolsillo los cuadernos que llenará de bosquejos que asombran por su mano privilegiada. A la vuelta comienza sus estudios en París y en junio se traslada a Cancalle donde trabaja en una escena de pescadores que presentará a la Academia. Uno a uno prepara estudios de las figuras que hilvanará en dos lienzos.

J. S. Sargent. En route pour la pêche. 1878

El verano siguiente descubre Capri donde retrata a niños jugando con las luces y colores de Sorolla. Sargent alcanza la madurez como artista y se centra en los retratos que le acarrearán la fama, hasta que en los albores del nuevo siglo vuelve sus pinceles a España, Portugal y los lagos de Venecia, la ciudad que le acogerá en sus retiros otoñales, donde realizará una serie de acuarelas de trazos libres y brillantes. Vuelvo a Picadilly dispuesta a terminar la tarde entre libros y gangas, relajada y contenta tras refrescarme con las escenas marinas del joven Sargent.

J. S. Sargent. Boat in the waters off Capri. 1878.

Sargent and the sea. Royal Academy of Arts. Londres. Hasta el 26 de septiembre de 2010.

Posteado por: Concha Huerta | 27/07/2010

Te en el Claridge´s

Las cinco de la tarde. Nos dejamos caer sobre la pequeña butaca del Foyer, frente a una taza de porcelana verde pálido. Atrás quedaron carreras, maletas y aviones. El primer sorbo cálido acaricia el paladar y tamiza el estómago abandonado desde la madrugada. El segundo despeja  las sienes, el tercero nos devuelve al cielo.  Las cien orquideas del centro, las columnas y mamparas, al calor de  los años veinte.

Carcajadas cristalinas. Murmullos que arrastran eses como un fondo marino. Copas de champan y bandejas vestidas de blanco circulando entre  las mesas. Pedazos de huertas y granjas atrapados en panes tiernos. Scones crujientes untados en mantequilla batida que evocan nuestros sueños. La diligencia de  un camarero impecable borra pequeñas dudas y grandes pesares. Otra taza de té. El tiempo se desvanece entre mermeladas y pastas.

Caballeros y damas de etiqueta, mujeres envueltas en velos y hombres de piel oscura. Muchachas ansiosas y niñas de rizos dorados. Un violín tararea melodías de Cole Porter envueltas en acordes de piano. Madera barnizada  y laca brillante. Texturas de terciopelo, tintineos de cucharillas de plata. Cuatro pasteles perfuman la mesa con texturas tropicales. El té del Claridge’s, una experiencia inolvidable.

Té en el  Claridge’s.  Brook Street. Mayfair. London W1K 4HR. Tel: 44 (o)20 74096307. Tea Guild Award of Excellence 2010, 2009, 2008, 2007

Posteado por: Concha Huerta | 25/07/2010

Tea for two

Five in the afternoon. We fall on the small armchair at the Foyer, facing a pale green striped china teacup. We leave behind the frantic running, the suitcases and the planes. The first warm sip caresses the palate and soothes the stomach, neglected since morning. The second clears the temples; the third returns us to heaven. One hundred orchids at the centre, columns and screens, bathed in the colours of the 20’s.

Crystalline laughter and murmurs that trail eses like the ocean’s floor. Champagne glasses and trays dressed in white circling the tables. Bits of farms and groves trapped in tender breads. The diligence of an impeccable waiter erases small doubts and great sorrows. Succulent scones and rich clotted cream wake up our dreams. Another cup of tea. Time vanishes amongst jams and pastries.

Ladies and gentlemen in formal wear, girls whisper secrets to golden ladies in shiny dresses. A violin hums Cole Porter’s melodies wrapped in piano chords, enhancing varnished woods and lacquers. Velvet textures, the jingle of silver spoons. Four cakes fill the table with tropical scents. Tea time at Claridge’s, our favourite spot in London. An English tradition at its finest.

Afternoon tea at Claridge’s.  Brook Street. Mayfair. London W1K 4HR. Tel: 44 (o)20 74096307. Tea Guild Award of Excellence 2010, 2009, 2008, 2007

Posteado por: Concha Huerta | 23/07/2010

Vientos de St. Andrews

10.30. Hoyo 4 de Oitavos. Un golpe de viento desvía mi bola y se pierde entre pinos. Maldigo en susurros. Marie France, mi compañera de torneo, alcanza la mitad de la calle con un swing suave y rítmico. Elegimos su bola. Intento una madera de calle que vuelve a desviarse. Golpe a golpe nos empeñamos en dirigir la bola contra las corrientes de Sintra y Guincho. Rox y Diego nos acompañan en esta odisea. El juego se deshace entre barrancos y arenales. Mala, bunker, mala, bunker, tararea Rox entre sonrisas. Imposible  jugar con un viento tan caprichoso e intenso.

El viento de St. Andrews. Imágenes insólitas de Tiger Woods ante una bola animada en los greens dobles del campo más antiguo de Escocia. Origen de este deporte de precisión y temple. 1410. Unos pastores se entretienen lanzando piedras con varas a madrigueras de conejos. Julio de 2010. Nervios y espera en el Open Británico. El viento interrumpe el juego hora y media. Nervios no. El desconocido Oosthuizen rebaja su tarjeta y lidera con menos doce golpes. La cuarta posición que compartían Woods  y Cañizares, la sorpresa española, se pierde entre esperas.

St Andrews Links. Escocia.

En el Hoyo 10 consigo aprovechar la corriente y mi bola aterriza doscientos metros al fondo de la calle. Recupero la confianza y la alegría. Emboco un putt de tres metros. La clave. Alzar la bola con viento a favor y jugar suave con el viento en contra. Marie France golpea cada bola con consistencia de campeona. Nuestros resultados mejoran. Terminamos con la mejor puntuación del torneo, la Taça do Capitão de Oitavos Dunes. El mejor regalo de cumpleaños. La mejor compañera.

Hoyo 10 de Oitavos Dunes

El domingo el viento amaina y la final de St. Andrews continúa sin interrupciones. Algunos jugadores se desmoronan en los bunkers verticales y greens de cortes imposibles. Otros saltan posiciones. La magia del Golf. No se conoce al vencedor hasta el último golpe. Louis Oosthuizen continúa su juego privilegiado y gana el Open Británico con 16 golpes bajo par. Con palabras emocionadas agradece el apoyo a seguidores y familia en el día que su patria celebra el aniversario de Nelson Mandela y el Open 150 años. El mejor regalo para Sudáfrica.

Louis Oosthuizen con la Claret jug de St Andrews.

139  British Open. St Andrews Links. Escocia.  Julio de 2010.

Oitavos Dunes. Natural Links Golf. Quinta da Marinha. Casa 25. 2750-004 Cascais. Portugal. Tel: +35121 4860600

Posteado por: Concha Huerta | 20/07/2010

Blanco y azul

Blanco. Murmullos de capitanes y arquitectos.  Piedras arrancadas al olvido. Cubos recortados sobre el faro de Santa Marta. Huecos réyenos de historia y leyendas. La torre se yergue sobre las rocas vigilando las aguas. Bandejas de cristal y catálogos. La celebración de un sueño realizado.

Azul. Aguas teñidas de esperanza acariciando paredes encaladas. Azulejos preñados del atardecer en la costa. El espejo del alma. Ondas dibujando estampas con trazos gruesos.  La calma de un día sin nubes. La brisa acunando el vuelo de las gaviotas.

Blanco. Cuatro muros recorridos de peldaños hasta el infinito. Un diamante en la noche guiando velas invencibles.  Tres siglos y medio rescatando sueños. La energía que fluye y se concentra. La sabiduría que se expande iluminando almas viajeras.

Azul. El ciclo eterno del agua. Tormenta y marea. La pasión cristalizada en azulejos. Calor húmedo. Una suave brisa. El tiempo reflejado en la espuma. El silencio rescatado de la mente. Un espacio único alejado de miedos y pesares.

Blanco y azul. Dos círculos que se abrazan. Quiero que te llenes de aromas de eternidad y nostalgia. Cierro los ojos y me elevo de tu mano hacia lo alto. Todo poeta es la ausencia de alma. Tu calor me envuelve en un manto de agua. Mi alma se marcha donde solo existe quien ama.

Farol Museo de Santa Marta. Cascais. Foto: C. Huerta

Museo del Faro de Santa Marta. Rua do Farol. Cascais. Martes a domingos de 10 a 19.

Posteado por: Concha Huerta | 16/07/2010

Estrellas de Norah

Anochecer en el Parque Marechal Carmona. Caminamos bajo nubes gruesas hasta la hierba del Hipódromo vestida de sillas de madera. Nos acomodamos en los lugares que conseguí hace dos meses cuando anunciaron el programa del festival que este año nos acerca a Norah Jones tras descubrirme el año pasado a Katy Melua.

Norah Jones aparece con un vestido esmeralda en el escenario decorado con visillos gigantes y lámparas tenues. Junto a ella los componentes de la banda recorren la percusión, los teclados y guitarras. Aplausos. La voz de Nora Jones inunda el hipódromo con los temas de The fall, su último álbum, donde experimenta nuevos rítmos. Chasing Pirates, Man of the hour. El cielo se va despejando y descubriendo constelaciones y astros.

I’ll go back to Manhattan, unos acordes acompañan esa voz que añora la ciudad que la descubrió como artista. As if nothing ever happened. Las noches en The Living Room. When I cross that bridge it woul be, la primera oportunidad de actuar en vivo, as if this don’t exist. Dos pantallas gigantes nos descubren sus ojos rasgados, su melena azabache, herencias de su padre hindú, sus labios de niña.

Conocí a Norah Jones cuando arrasó en los Gramys del 2003, llevándose 8 estatuillas. Desde entonces su cuerpo menudo brilla en cada actuación junto a su voz sensual y profunda. Se apagan las luces y se acomoda frente al piano desde el que nos regala las increíbles Don’t know why y Sunrise, que dos mil almas tararean al unísono. Unos momentos cargados de emoción que encienden las entrañas.

Veinte millones de discos vendidos, decenas de premios y una aparición en una película de  Wong Kar-Kai, hacen de Norah Jones una artista única. Una joven de treinta años con una formación musical inusitada. Lo que no podía imaginar es que esa voz que recorre el jazz, el soul y el country impresionara tanto en vivo. Alzo los ojos al cielo y sorprendo a La Osa Mayor inclinada sobre la carpa, tan rendida como yo ante su música.

Foto: M. da Silva

Norah Jones en Cascais Cool Jazz Festival 2010. Con Chris Isaack, Corinne Baily Rrae, Diana Krall. Hipódromo Manuel Possolo. Cascais. Hasta el 29 de Julio.

Posteado por: Concha Huerta | 13/07/2010

Monte Mar

Mañana de sol y playa. Un descanso tras la agitación de la semana pasada. Los niños corretean por la orilla transparente de aguas mansas. El Atlántico mece su manto verde en compases ondulados. La brisa levanta cabellos y toallas. La brisa racheada que refresca los atardeceres en la costa.

Recogemos y nos dirigimos a Monte Mar, nuestro restaurante favorito de la costa. Nascimento nos saluda en la puerta y nos acomoda en la terraza abierta al océano. Un privilegio que añoro tras los largos encierros madrileños. En el camino descubrimos las capturas del día tras un mostrador transparente. Lubinas, meros, salmonetes de roca, mejillones, cigalas, bueyes de mar.

Pedimos almejas a Bullão Pato y gambas de la costa. Mientras esperamos, la inevitable bandeja de torradas manteiga, delicia portuguesa envuelta en mantequilla salada. Aparecen las almejas cocinadas en aceite, ajo y cilantro. No sé que me gusta más si el sabor a mar de los crustáceos o la salsa que apuramos con migas de pan tierno. Acompañamos el marisco con un Portal do Fidalgo bien fresco, el Albariño luso que ya recibió varios premios.

Llegan los principales, lulas fritas y filetes de pescada com arroz de berbigão, especialidades de la casa.  Los lomos de merluza aderezados con vino y limón antes del rebozado y las tiras de calamares se deshacen en cada bocado, algo inusual  la península. Al lado un arroz sabroso y suelto cocido en tomate y berberechos. Una delicia. Recuerdo una vez que rescatamos un bol de arroz desdeñado por otra mesa  y lo devoramos con el nuestro. Nascimento todavía recuerda aquella hazaña.

Los paladares rebosantes de texturas marinas. El aire inundado de espuma desprendida en cada batir de olas sobre las rocas que nos sustentan, el horizonte limpio e infinito que se abre hacia las Américas. Monte Mar.  El lugar ideal para restaurar las almas viajeras.

Foto: C. Huerta

Restaurante Monte Mar. Estrada do Guincho. Oitavos. Cascais. Telf.: +351 21 4869270

Portal do Fidalgo. 2009. Alvarinho. Provam. Monçao. Portugal.

Notas: Las almejas Bullão Pato reciben el nombre del poeta romántico Raimundo Bullão Pato, refinado gastrónomo. Filetes de pescada com arroz de berbigão, lomos de merluza rebozados con arroz de berberechos.  Lulas fritas, calamares a la romana.

« Newer Posts - Older Posts »

Categorías