Posteado por: Concha Huerta | 01/10/2010

Alegrias de Nadal

(Post traducido por Xico N. F. del español Nadal en el Bernabeu).

Anoitece no estadio Bernabeu. Ajax e Real Madrid preparam-se para o jogo da noite. Um jovem moreno vestido com cores escuras atravessa o relvado recebendo a ovação daqueles que o reconhecem da bancada. Para trás ficaram malas, aviões e uma final meteórica sobre o cimento novayorquino. Outra grande vitoria de nadal contra o calor, o vento e a chuva, no maior court do planeta.

Rafa Nadal volta a levantar-nos o ânimo com suas vitórias de gala. Proezas que esculpem êxitos nas paginas da história. 9 grandes, 4 na mesma temporada com apenas 24 anos, 33 ATPs, com um novo bolar imbatível a duzentos e desassete Kms/hora. Vitorias que se convertem em mitos. Pregunto-me qual o sonho deste filho previligiado de Manacor. Um campeão com o coraçao no Olimpo e a cabeça na sua terra. O melhor embaixador de Espanha para além fronteiras.

Impressiona a simplicidade dos seus comentários na rede. Vou sair a jantar com a minha equipa e a familia. Que pena a chuva! Que se há de facer! Amanhã será outro dia. As fotografias que tira com a equipa,  o pai e o tio Toni. Mc Enroe pregunta-lhe se pensou em mudar de treinador agora que atingiu o top. Não me veio de todo a mudar de treinador. Sempre estivemus assim, bem, não preciso de nada mais. E a que objetivos se propoe. Tenho que melhorar o segundo bolar. Trabalho sem treguas, dia a dia, bola a bola, sempre a pensar no futuro, sempre rodeado pelos seus.

Oxalá o destino lhe seja risonho e proteja esse corpo titanico e essa mente de campeão em todos os seus sonhos. E nós possamos sempre dar-lhe, apartir das bancadas, com admiração e carinho, o ânimo de que precisa e merece. Vamos Rafa, Vamos.

Alegrias de Federrer e Nadal na promoçao do seu Match for Africa.


Posteado por: Concha Huerta | 28/09/2010

Luna de otoño

12.30. El cuarto recogido, las sábanas abiertas. Me acerco a la ventana para bajar la persiana y encuentro un resplandor que exuda luz tamizada, un pedazo de luna de otoño. Me siento en el alfeizar hechizada. La esfera reluciente se alza e ilumina azoteas y acacias. Su rostro cargado de melancolía parece emitir un quejido mudo.

Voces en la calle. Desde mi posición veo la coronilla de una peluca descuidada y un torso envuelto en una minifalda y un top mínimos, sobre el motor de una ranchera. La figura se incorpora de un salto sobre tacones de vértigo y se acerca a un conductor que reduce marcha. Al desaparecer le increpa con una voz grave que resuena quebrando el silencio de la noche. Luego vuelve al capó y revisa una pantalla con destellos fluorescentes. A su lado una luna de piel blanca con iniciales de marca brilla bajo la farola.

Alzo la mirada. La luna se esconde tras un torreón fantasma  en su recorrido nocturno. Qué diferente esta luna de la que disfruté sobre el estuario del Tajo hace cuatro semanas. Cierro la ventana y me doy cuenta de que desde que llegué a Madrid no he tenido tiempo de contemplar el cielo. Maletas, facturas, encargos, comidas, visitas. Duerno a intervalos. Me cuesta aclimatarme a la sequedad y a los ruidos del piso. A las tres me levanto a por agua y encuentro a la luna de otoño aprisionada entre los barrotes de la ventana.

 

Nueva York con luna. Georgia O’Keeffe. 1925

 

Posteado por: Concha Huerta | 25/09/2010

Enhorabuena Ana

Abro el periódico y descubro que Ana Juan ha sido galardonada con el Premio Nacional de Ilustración. La alegría me desborda y me lleva a transcribir el post que publiqué sobre su obra el otoño pasado. Un texto que titulé «Diseñando fábulas», precisamente a lo que mi amiga Ana Juan consagra sus mañanas. Un pequeño homenaje a una gran ilustradora.

Diseñando Fábulas.

Cuadernos de dibujo. El arte de capturar la esencia de bosques, jardines y valles. Desearía acompañar a Caspar Friedrich en sus paseos por el Elba y cortar flores  para Fantin-Latour. No hace falta. Todavía hay seres mágicos que iluminan nuestras páginas. Como Ana Juan, una de las diseñadoras gráficas más internacionales de España. La que cubre portadas del New Yorker con zapatos alados, siluetas de cigarros y torsos enredados en primaveras.

Ana  Juan comienza su jornada cuando la ciudad descansa y desde su tablero rescata al ensueño personajes de fábula. Trabaja despacio y sin pausa, entre hojas y lápices, con carboncillos que fluyen en espirales como su melena rizada. Dibuja al ritmo de un corazón que nunca perderá la inocencia. Porque lo que a Ana le gusta es fabular con imágenes palabras, portadas y huecos entre páginas. Y desde que ilustró Frida, los cuentos. De Kipling, Grim, Michael Ende, de Varennes. Hadas, brujas, duendecillos y sus propias historias, SnowhiteDemeterThe night eater.

En la web de Ana  Juan una ninfa de ojos negros extiende su cabellera  y nos traslada a un país de las maravillas, como Alicias modernas. Seres que aletean, candiles y avellanas. En las paredes de su refugio madrileño posters de festivales y revistas. En los estantes bustos, muñecas y ediciones de Neil Gaiman, Lewis Carrol y las Brönte. En la mesa recuerdos de oriente, publica en Japón y Taiwan, Europa, le gustan las brumas de Londres y Hamburgo, y América, publica en Boston, Nueva York y Los Ángeles. Sus colores, un portátil enfundado en lentejuelas y una mente abierta y risueña.

Le pedí a Ana que me dedicara unos cuentos. En la primera página, transformó círculos en una niña malhumorada con lazos y botines. Tras otra cubierta negra, trazos ovalados en un vampiro travieso con capote alado. Cierro las tapas satinadas de Snowhite y Demeter, las fábulas de mi amiga Ana Juan, y las devuelvo a su lugar en el centro de mi biblioteca.

Diseño: Ana Juan

Posteado por: Concha Huerta | 23/09/2010

Jardines de Kioto

Perdona que haya tardado en escribir pero no tenía internet. Kioto es enorme, la próxima vez tendré que venir por lo menos una semana. Cada día me levanto al amanecer y recorro jardines y templos. Ayer fui a visitar el Palacio Imperial. Un despliegue de pabellones rematados en oro y cortezas de caqui. Cada plancha dura veinte años y tardan veinte años en cambiarlas todas. Así que cada vez que acaban tienen que volver a empezar. Los jardines parecen sacados de un cuadro impresionista. Un contraste entre una vegetación cargada de hojas y flores delicadas, el lago congelado en el tiempo y los caminos de grava extraída de un cauce sagrado, consagrada a los pasos del emperador y su familia. Un viaje a la época Edo. Te encantaría.

Puerta principal del Palacio Imperial de Kyoto (Heian-jingu)

Vista del Shishinden desde la entrada.

Artesonados y tejados de caqui de las salas del trono.

Habitaciones privadas del emperador

Puerta reservada al principe heredero y a la emperatriz.

Jardines imperiales

Estanque principal

Paseo con luminaria. Fotos: M. da Silva

Posteado por: Concha Huerta | 20/09/2010

En la Boca do Inferno

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo.

Atardecer en la Boca do Inferno. Me arrastro con pasos cansados entre rocas salpicadas de tomillo. A mi derecha el horizonte va engullendo una esfera incandescente que se empasta con nubes escarlatas. La marea alta, las olas desgranando fallas al granito. Escojo una roca plana y me siento a contemplar gaviotas jaspeadas. Manchas opacas que recorren la costa entre gemidos y se pierden hacia Guincho, las arenas de tu infancia.

Un pájaro burlón cruzó a ras del suelo y gimió imitando el quejido de un niño; más allá se le oyó dar un gemido como de cansancio, y todavía más lejos, por donde comenzaba a abrirse el horizonte, soltó un hipo y luego una risotada, para volver a gemir después.

La brisa envuelve la tarde en murmullos secos y escapa hacia la bahía desdibujada en azul tornasolado. Una campana lejana tañe ocho lamentos con ecos metálicos. La luna intermitente del faro de Santa Marta prepara las ánimas para el ocaso. Un cormorán extiende sus alas pardas y arranca espirales a las corrientes del océano. Después sobrevuela las rocas ahogadas de espuma en busca de sustento. Sobrecoge ese vuelo solitario.

Faltaba mucho para el amanecer. El cielo estaba lleno de estrellas, gordas, hinchadas de tanta noche. La luna había salido un rato y luego se había ido. Era una de esas lunas tristes que nadie mira, a las que nadie hace caso. Estuvo un rato allí desfigurada, sin dar ninguna luz, y después fue a esconderse detrás de los cerros. (Pedro Páramo. Juan Rulfo)

Cierro los ojos e intento fijar estas imágenes preñadas de belleza en la necesidad de aliviar tu infinita ausencia.

Boca do Inferno. Foto: C. Huerta

Pedro Páramo. De Juan Rulfo. Edición de José Carlos González Boixo. Editorial Cátedra. Madrid 2009. 251 págs.

Posteado por: Concha Huerta | 17/09/2010

Nadal en el Bernabeu

Atardecer en el Bernabéu. El Áyax y el Real Madrid se preparan para su encuentro. Un joven moreno de traje oscuro recorre la hierba y recibe una ovación de cuantos le reconocen desde las gradas. Atrás quedaron maletas, aviones y una final meteórica sobre el cemento neoyorkino. Otra gran victoria de Nadal a pesar del calor, el viento y la lluvia en la pista más grande del planeta.

Rafa Nadal, nuestro Rafa, vuelve a levantarnos el ánimo con sus proezas. Proezas que esculpen éxitos en las tablas de la historia. 9 grandes, 4 en la misma temporada con tan solo 24 años, 33 ATPs. Con un nuevo saque imbatible a docientos diecisiete kilómetros por hora. Victorias que se convierten en mitos. Me pregunto qué soñará este hijo privilegiado de Manacor. Un campeón con el corazón en el Olimpo y la mente en su tierra. El mejor embajador de España tras las fronteras.

Impresiona la sencillez de sus comentarios en la red. Salgo ya a cenar con mi equipo y mi familia. Una pena la lluvia! Que se le va a hacer. Mañana será otro día! Las fotos que cuelga con el equipo, su padre y su tío Toni. McEnroe le pregunta si ha pensado en cambiar de entrenador ahora que está en lo más alto. No me veo para nada cambiando de entrenador. Siempre hemos estado así, bien, no necesito nada más. Y qué metas se plantea.  Tengo que mejorar el segundo saque. Trabajo sin tregua, día a día, bola a bola, siempre pensando en el futuro, siempre rodeado de los suyos.

Ojalá que el destino le sea favorable y proteja  ese cuerpo titánico y esa mente de campeón en todos sus sueños. Y nosotros podamos siempre animarle desde las gradas con admiración y cariño. Vamos Rafa!. Vamos!.

Rafa Nadal mostrando el trofeo del US Open 2010

Posteado por: Concha Huerta | 14/09/2010

Paula y Victor

El sol de septiembre acaricia eucaliptus y sauces y enciende las pirámides de tierra que ensalzan desde hace un año el cielo de Cascáis. Parejas apresuradas, chaquetas y vestidos vaporosos, desaparecen en la entrada imaginada por Souto de Moura para albergar las historias prendidas en lienzos de Paula Rego.

Casa das Historias. Paula Rego

En el interior sonrisas y saludos. La colonia inglesa, flashes y cámaras, personajes del mundo de la cultura y ministros. Me cuelo entre dos grupos y recorro la exposición que la Casa das Historias dedica a Victor Willing, el marido de Paula Rego. Homenaje póstumo a un artista poco conocido en esta tierra en la que compartió hogar y estudio con la mas internacional artista portuguesa.

1952. Paula ingresa en la Slade School en Londres y descubre a un personaje carismático y vanguardista al que unirá su destino. Dos artistas, dos raíces, Lisboa y Alejandría, dos culturas, lusa y británica, dos hogares, Ericeira y Londres. El tiempo consagrará la obra de Rego en el Olimpo de los artistas portugueses y confinará los pinceles y las letras de Willing en un cuerpo devastado por la enfermedad, al cuidado de Lila, omnipresente modelo de la artista.

Victor Willing. Autorretrato. 1957.

En una sala descubro sus  retratos de otras mujeres, homenaje a Matisse y Picasso, dos de los artistas favoritos de VictorWilling. Quizá de ellos aprehendiera las masas de color en las que ubica cuerpos y figuras suspendidas en el tiempo, el sello de su obra. Los ocres de sus mujeres, los azules de los autorretratos, quizá el color más británico.

En otra los grandes formatos de los setenta, su época más fértil, con obras dominadas por objetos cotidianos y espacios, escaleras y barcos, que contrastan con la abrumadora expresividad de los cuentos tradicionales de Paula Rego que se exhiben aparte, una selección de telas y muñecos que recorre el trabajo de la artista en aquella década.

Me tropiezo con la figura menuda de Paula Rego entre una corte de almas ansiosas de palabras. Un cuerpo frágil envuelto en un estampado de flores grandes que cubre el tiempo y los recuerdos. El pelo revuelto, la mirada enmarcada en negro, los ojos de niña perdidos en fantasías y anhelos. Una mirada teñida de melancolía que Victor Willing capturó para la posteridad en tinta china.

Victor Willing. Retrato de Paula Rego. 1958

Victor Willing: Uma retrospectiva. Hasta el 2 de enero de 2011. Paula Rego Anos 70. Contos populares e outras historias. Hasta el 16 de enero de 2011. Casa das Historias Paula Rego. Av. Da República, 300. 2750-475 Cascais.

Posteado por: Concha Huerta | 11/09/2010

Postcards from Tokyo

(Post traducido por M. da Silva del español Postales desde Tokio)

Tokyo is awesome. I’m crazy busy with classes and sightseeing. This year’s group is super fun. There’s a german kid, italians, koreans, even a guy from Sudan who’s studying in Aberdeen! Despite the killer heat and humidity we’re ticking all the to-go places in my list. Next time though I’m coming in the winter. I’m sending pictures of the sight from my room, the fireworks and of the matsuri we went to yesterday.

xx

M

Tokyo skyline from Shinagawa

Shimbashi Park

Gigant Water Lilies in Ueno

Tokyo from the Sumida River

Odaiba’s Beach side park

Sumida River Fireworks seen from Odaiba.

Rainbow Bridge

Summer Festival (matsuri) at Azabu-Juban, Roppongi.

Photos: M. da Silva

Posteado por: Concha Huerta | 09/09/2010

Mercado Saloio

Paseo entre muros de cal y buganvillas, tus flores favoritas. Cruzo los soportales de la plaza y me sumerjo en otra mañana. Mujeres en delantal frente a una montaña de melocotones y manzanas jaspeadas. Aromas de infancia. Las horas acunando brotes tras las vallas. Ojos de niña inundados de castillos de espigas y girasoles.

Mercado Saloio. Cajas apiñadas bajo toldos blancos. Manuela y Margarida charlan frente a la báscula. Sus manos trazan historias de cosechas y de hijos ausentes. Nabos, berzas, hojas revestidas de puntillas verdes. Las fiestas del vino. El pelo recogido en peinetas, la falda de terciopelo, los pendientes de plata. Graciosa extrae de un saco puñados de habas. Los guisos de la madre. Huevos de yemas gemelas y queso de cabra. Una carreta recorriendo caminos entre sierras.

En el interior, el mar se vuelca en mostradores de piedra. Mejillones azulados, gambas traslucidas, cajas rebosantes de agua salada y tintas. Lourdes desescama sardinas con manos de niña desde hace treinta años. Lubinas, jureles y pescadillas. El botín de los hombres desafiando olas y espuma. La riqueza de un océano de aguas profundas y frías.

Recorro el camino de vuelta cargada de bolsas y añoranza. Me siento en el porche frente a un plato de tomates y pimientos que me devuelven tu sonrisa y los veranos en la huerta de mi padre.

Foto: C Huerta

Mercado Saloio. Mercado Municipal de Cascais.  Ribeira das Vinhas. Miércoles y sábados, de 7:00 a 13:00

Posteado por: Concha Huerta | 06/09/2010

Casa Miradouro

Atardecer en Sintra. Cruzamos el Palacio Nacional y descendemos por la rua Sotto Mayor hasta el borde de la colina. A la izquierda encontramos una fachada de franjas salmones y amarillas, culminada por un techo a dos aguas típico de las construcciones del diecinueve. Tras la verja nos espera Luc con una sonrisa. Hace una tarde esplendida en Sintra. Cruzamos entre jardineras hasta la fachada principal decorada con una escalera que se abre hacia el valle. La vista abarca el Palacio da Pena, el Castelo dos Mouros y el Atlántico. Un lugar privilegiado que la familia Lambregts comparte con sus invitados desde hace dos años.

En el interior salones de techos decorados con escayolas azuladas que ensanchan el alma. Dos sillas austriacas frente a una tabla de ajedrez comparten un balcón de cuento de hadas. En otra sala, dos butacas frente a una chimenea blanca. Todo recogido y presentado con gusto exquisito. Al acomodarnos parece que estuviéramos en un relato de Henry James visitando un pariente lejano. El silencio invita al descanso tras una jornada de playa o de recorrer fuentes y palacios de Sintra. No es de extrañar que sus ocho habitaciones estén siempre ocupadas. Luc nos sirve una copa de tinto y nos enseña una instantánea de Charlotte y el pequeño Lucas, la nueva adquisición de la familia. Le preguntamos por la clientela. Parejas en viaje de novios, viajeros en busca de trato familiar y aventureros de otras tierras que dejan impresiones cálidas entre tapas de cuero abiertas sobre un atril. Qué maravilla devolverle la vida a un edificio tan bello. Qué maravilla descubrir esta joya en el corazón de Sintra.

Casa Miradouro Hotel. Rua Sotto Mayor 55. Sintra 2710-628.Portugal. Teléfono: +351 219 10 71 00. Fax: +351 219 24 18 36.
Email: mail@casa-miradouro.com

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