Posteado por: Concha Huerta | 30/01/2011

Dreaming is for free

(Post traducido por M. da Silva. Para ver la versión española pulsar en Soñar no cuesta nada)


-I’ve got the perfect dress for the MCK cocktail party.

-I hope you’re not thinking of wearing the same old boring grey dress. For once we get invited to go to New York.

-Not at all. I’m wearing a knee high pale pink ruffle dress, so very appropriate given the MoMa’s avant garde style. Its Karl Lagerfield’s read of a Coco design that looks more than a dress a sculpture.

-Knee high?  Isn’t it a black tie event?

-You are absolute right. I’ll leave it for the luncheon. I’ve seen an incredible Elie Saab for the gala, my favourite from this year Spring-Summer Paris collection. A long, lilac, gauze and lace dress. Classy and flowy.

-Isn’t it a little over the top? You need a banging body to pull off such a revealing kinda, see through dress.

-Nonsense. By the way, I have already chosen your Oscar gown. A dreamy Dior. A vintage 50’s empire cut, high lighting the waist, in sandy colours sprinkled with daisies, very youthful. And the final touch, an iridescent train fit for a princess.

-What Oscar?

-The one for best actress in the movie I am writing for you.

-Isn’t that a little premature? You’ve only written the plot and I am just starting my second year at Corazza.

-But I am sure you’ll be a hit. Better prepared than sorry. And Galiano’s dress is just perfect.

-Chanel, Saab, Dior… So what, you gonna charge all this to the Academy?

-Dreaming is for free, darling.

Dior

Elie Saab

Dior

Paris Fashion Week. Haute couture. Spring-Summer 2011

Fotos: rachaelnotrachel.tumblr

Posteado por: Concha Huerta | 28/01/2011

Soñar no cuesta nada

-Tengo el vestido perfecto para el coctel de McK.

-Espero que no sea el gris que te pones siempre. Para una vez que nos invitan a Nueva York.

-Nada de grises. Un vestido rosa con volantes hasta la rodilla, muy en línea con las vanguardias del MoMa. Karl Lagerfield reinterpretando a Cocó en un diseño que más que un traje parece una escultura.

-¿Hasta la rodilla? ¿La cena no era de etiqueta?

-Tienes razón. Dejaré el Chanel para el almuerzo. Para la gala he visto un vestido de Elie Saab increíble. Mi favorito de la pasarela parisina. Largo, de gasa y encaje lila, clásico, vaporoso, todo movimiento.

-¿No será un poco excesivo? Hay que tener un tipazo para lucir escote y transparencias.

-Tonterías. Y ya puestos te escogí el look para los Oscar. Un sueño de Dior. Palabra de honor, corte años cincuenta para resaltar la cintura, tonos arena salpicados de margaritas, el toque juvenil, y una sobrefalda tornasolada digna de una princesa.

-¿Para qué Oscar?

-El de mejor actriz por la peli que estoy escribiendo.

-¿No te parece un poco prematuro? Solo has escrito la trama y yo apenas comencé el segundo ciclo en Corazza.

-Pero estoy segura de que vas a arrasar en la pantalla. Mejor estar preparada que andar luego con prisas. Y el vestido de Galiano es sencillamente perfecto.

-Chanel, Saab, Dior. ¿Y el pago lo harás a cuenta de ese premio imaginario?

-Soñar no cuesta nada.

Chanel. 2011

Elie Saab. 2011.

Dior. 2011

Paris Fashion Week. Haute couture. Spring-Summer 2011

Fotos: rachaelnotrachel.tumblr

Posteado por: Concha Huerta | 25/01/2011

Madrid 0º

Inauguro sección de fotografía. Imágenes que capturan espacios en un tiempo único. Cuando la escritura no puede consolarme, salgo a la calle cámara en mano, con la cabeza, el ojo y el corazón alineados a la caza de una brizna de vida. Luces, formas, colores. Imágenes cargadas de historias. Que cada uno encuentre la suya.

Si sabes esperar la gente se olvidará de tu cámara y entonces su alma saldrá a la luz. (Steve McCurry)

– Madrid 0º –



 


Posteado por: Concha Huerta | 22/01/2011

Dear Colin

Dear Colin,

I like calling you Colin, no surname, just the first name, like that of great men. I don’t know if you remember me. We met 20 years ago in a theater’s pit. You were playing the role of Valmont and I, the role of a young impressionable girl carrying pop corn. Since then encounters and disagreements before the TV and the big screen. Always in the dark, in the intimacy of silence.

I confess you captivated me with your nostalgic gaze. Eternal Mr.Darcy who conquered Bridget Jones’ heart and that of Britain. Friend of friends in classic tales and romantic comedies. Tall, elegant, with a singular voice. Tom Ford’s chosen one for his first foray behind the camera.

And this year, the prince with a broken voice who would become the leader of an empire plagued by war. Loving husband to a jovial and long living queen (Helena Bonham Carter). Friend to he who helped you and rectified your destiny (Geoffrey Rush). A great actor for a great character, the previously unknown to me King George VI. The King’s speech, what a great movie it is.

Congratulations on your well deserved award. I am glad to see talent is still acknowledged.

Posteado por: Concha Huerta | 20/01/2011

Colin Firth gana el Golden Gobe

Dear Colin,

Me gusta llamarte Colin, sin apellidos, sólo el nombre, como el de los grandes hombres. No se si me recuerdas. Nos conocimos hace veinte años en un patio de butacas. Tu en la piel de Valmont y yo en la de una joven impresionable cargada de palomitas. Desde entonces encuentros y desencuentros frente al televisor y la gran pantalla. Siempre a oscuras, siempre en la intimidad del silencio.

Confieso que me capturaste con tu mirada nostálgica. Eterno Mr. Darcy que enamoró a Bridget Jones y a media Gran Bretaña. Amigo de amigos en relatos clásicos y comedias románticas. Alto, elegante, con una voz única. El elegido por el diseñador Tom Ford para su primera experiencia tras las cámaras.

Y este año, el príncipe de voz quebrada que se convirtió en regente de un imperio azotado por la guerra. Esposo amante de una reina jovial y longeva (Helena Bonham Carter). Amigo de quien le tendió la mano y rectificó su destino (Geofrey Rush). Un gran actor para un gran personaje, este rey Jorge VI que no conocía. Qué gran película, The King’s Speech (El Discurso del Rey) que acerca la Historia.

Enhorabuena por tu merecido premio. Me alegra saber que aún se reconoce el talento.

Colin Firth en la entrega de los 2011 Golden Globe’s

Posteado por: Concha Huerta | 17/01/2011

Amanece 2

El sol anuncia su presencia con un halo incandescente

y  tiñe una nube viajera de naranjas y violetas.

La luna despide la marea en su paseo solitario.

El aire prendido en el rocío se desliza entre las ramas,

que esperan impacientes cada nueva primavera.

 

Mi alma se eleva en silencio sobre el ciprés omnipresente

cuya silueta opaca inunda mis sueños de abrazos y penas,

que permanecerán  ahí aunque ya no pueda verlas.

Amanece. El sol acaricia tejados y aceras salpicadas de musgo

y despierta mi sangre renovada de mar y yerba.

 

Anoche soñé mi hogar despojado de las pequeñas cosas

que atesoro entre sus paredes blancas.

La butaca de la abuela, la porcelana de mi madre,

los libros de la escuela, tu escritorio.

Es tiempo de volver a casa y recuperar mis recuerdos.

 

Foto: C. Huerta

Posteado por: Concha Huerta | 13/01/2011

Correr

Llego a casa tarde. Me dejo caer en el sofá y abro un libro. Esta tarde la paso leyendo. En la portada un hombre suspendido en una zancada sobre un camino blanco.  Algo en la imagen desconcierta, quizá el torso retorcido hacia la derecha, el gorro de lana, o la anacronía de tonos sepia del paisaje nevado.

Los alemanes han entrado en Moravia. Con esta frase comienza Jean Echenoz el relato que dedica a Emil Zátopek, corredor legendario. Una frase que ubica de un golpe en tiempo y espacio. Admirable estilo, conciso y claro, que ya disfruté en Me voy y Ravel. Después, presenta a Emil, un muchacho alto y rubio con la cara en forma de triangulo, bastante guapo, bastante tranquilo, sonríe continuamente, y entonces asoman sus grandes diente. Un personaje al que confieso no conocía.

Cada capítulo un pedazo de la vida de este atleta apasionado de la carrera, que nunca acepto límites y alcanzó todas las metas. Emil vuela literalmente sobre el suelo de Checoslovaquia como una locomotora humana. Echenoz entreteje sus victorias con las miserias de una tierra subyugada por la dictadura de quienes usurparon su destino. Los soviéticos han entrado en Checoslovaquia. Han llegado en avión y en carros de asalto.

Una carrera, un triunfo, otra carrera, otro triunfo. Hasta que el tiempo destempla esa máquina perfecta. No sé qué opinareis vosotros, pero a mi juicio tantas proezas, tantos records y trofeos, empiezan quizá a hartar un poquito. Echenoz arranca sonrisas a las escenas dramáticas que dibuja con la velocidad y soltura del propio Zátopek. Una estrella sin estilo pero con voluntad inmensa que le llevó a acaparar nueve records mundiales durante seis años. Correré con un estilo perfecto cuando se valore la belleza de una carrera según un baremo, como en el patinaje artístico. Pero yo, de momento, lo que tengo que hacer es correr lo más rápido posible.

Correr. De Jean Echenoz. Traducción: Javier Albiñana. Editorial Anagrama. Barcelona. 2010. 140 págs.

Posteado por: Concha Huerta | 10/01/2011

Soñando novelas

Anoche soñé un relato. Las palabras se acoplaban perfectas a la voz de un narrador cómplice. Presentaban la historia que tanto he trabajado de una manera sencilla y clara. Sentía que todos los engranajes se cerraban entre personajes y tramas. Los sentimientos afloraban sin barreras, las palabras danzaban entre la mente y los labios.

Consciente de que estaba en un sueño, comprendí que tendría que copiarlas si no quería perderlas.  Pero un cansancio infinito me impedía moverme y mucho menos encender una luz a una hora tan temprana. Repetí una y otra vez el relato en la esperanza de poder memorizarlas  y poder reencontrarlas.

Me desperté cansada y tarde. Me senté en el salón frente a una taza humeante y un periódico. Tragedias, malos augurios y alarmas. Después me acerque al ordenador como cada mañana. Al encender la pantalla recordé súbitamente que había soñado las palabras perfectas para mi relato. Recordé  la sensación de júbilo al encontrar por fin  la voz y el ritmo correctos y el verdadero sentido de mi primera novela.

Me enfrento impotente a la pantalla blanca. Tan blanca como mi mente embotada por el desconcierto. De mis labios ya no brotan palabras. Si no hubiera estado tan cansada podría haber comenzado a escribir mi novela soñada.

Georges Braque. Gueridon. 1913

Posteado por: Concha Huerta | 07/01/2011

Día de Reyes

Amanezco temprano sorprendida por el silencio. Abro la ventana y descubro el jardín empapado bajo un cielo azulado. El sol se levanta con pereza sobre los aligustres. Su luz enciende mis venas y me lanza a preparar el desayuno. A las ocho estoy al volante rumbo al campo, tarareando melodías de la radio portuguesa. Me encanta conducir con buena música. En Guincho encuentro un océano violento y una bruma del sur que amenaza lluvia.

Cuando llego al campo el viento azota pinos y banderas, pero no hace frio. Saco los palos olvidados desde otoño y comienzo a dar bolas. Llega Mafalda con la melena al viento y una sonrisa de año nuevo. Al rato aparece Luis con dos alumnos. Un aguacero nos mantiene en la zona cubierta. Resignada golpeo la alfombrilla de plástico. Cesa la lluvia y salgo a la hierba a probar el driver, el golpe que perdí en el último torneo. Repaso colocación, ritmo y terminación y lanzo la bola en una parábola perfecta. Un alivio. Nos aventuramos a jugar unos hoyos hasta que vuelva la lluvia. John, un alemán alto y esbelto, nos acompaña en su buggy.

Fallo el primer driver. El segundo sale  a la izquierda. En la calle John se coloca a mi lado y me anima a que de unos golpes de prueba y lanzo la bola directa a la cabecera del green. Qué simpático. Cuenta Mafalda que se retiró a los 50, se entrenó para triatlón y ganó campeonatos. Cada día corre, nada y juega 18 hoyos. Imposible que ronde los ochenta. Viéndole tan saludable me doy cuenta de lo poco escuchamos al cuerpo. Al mío lo que le gusta es salir al campo, caminar sobre la hierba y concentrarse en el juego, los movimientos, la estrategia. En el hoyo 8 John nos sorprende con una salida larguísima. Dice que le da suerte jugar con nosotras. Para mí sí que es una suerte jugar en tan buena compañía. El mejor regalo de Reyes. Termino cansada y contenta mientras el cielo prepara otro aguacero. Espero otra tregua y que podamos volver pronto a la hierba.

Foto: P. de Thomas

Posteado por: Concha Huerta | 04/01/2011

Niebla

Me despierto entre murmullos marinos de travesías trasatlánticas, entre sirenas de niebla. Me arrastro a la cocina y preparo un té caliente en el que mojo un resto del roscón del sábado. Me cuesta tragar las pasas resecas, vestigios de agua de azahar y nogales. Se me cierran los párpados. Me echo un momento sobre la cama deshecha. Entre las sábanas encuentro las páginas de Joyce que me acompañan desde Año Nuevo.

Lily, la hija del encargado, tenía literalmente los pies muertos. No había todavía acabado de hacer pasar a un invitado al cuarto de desahogo… para ayudarlo a quitarse el abrigo, cuando de nuevo sonaba la quejumbrosa campana de la puerta y tenía  que echar a correr por el zaguán vacío para dejar entrar a otro.

Salgo a la calle con el paso lento y la cabeza presa. Una nube inmensa se precipita sobre la calzada impregnado la mañana de aromas de puerto. La villa permanece congelada en la niebla. Pocos coches, ningún paseante. En la antigua rua Direita una fachada se desmorona ajena a escaparates y comercios. Se acerca la hora del almuerzo. Tengo que comprar pan y carne, mi dieta desde el verano. Qué ironía no poder probar el pescado tan fresco de este puerto. Al menos por unos meses.

Al fondo del callejón había una casa de dos pisos deshabitada y separada de sus vecinas por un terreno cuadrado. Las otras casas de la calle, conscientes de las familias decentes que vivían en ellas, se miraban unas a otras con imperturbables caras pardas. (James Joyce. Dublineses)

Los pasos me conducen a la playa. Una masa gris tiñe mar y el cielo engullendo arenas y espuma. Observo el vuelo de una gaviota que recorta sus alas blancas sobre el cielo. Sobre la costa de Estoril el cielo esta aun más negro, hinchado de penas de quienes perdieron a un hermano o un marido. En la baranda una cruz de piedra, memoria de un antiguo naufragio. Me pregunto cómo es que nunca leí su epitafio. Será que hoy es tres de enero, el día más triste del año. El tañido de una campana envuelve mis lágrimas en las sirenas ahogadas del faro de Santa Marta.

Foto: C. Huerta

Dublineses. De James Joyce. Traducción: Guillermo Cabrera Infante. ED: Lumen. Barcelona 2008. 205 págs.

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